¿Para qué un Huerto Escolar?
Por: Mariana Gerardo Antonio, PEM 2018.

Invertir en nutrición y educación es esencial para romper con el ciclo de pobreza y malnutrición que aqueja a niños, niñas, jóvenes y sus familias, tanto en zonas rurales como urbanas. La FAO (2006) considera que las escuelas y los huertos escolares pueden contribuir de una forma considerable a los esfuerzos de los países para superar dicho ciclo. Además, es importante hacer hincapié en que los huertos escolares son una plataforma de aprendizaje. Por lo que, no solo debería ser considerados como una fuente de alimentos sino como un medio para mejorar la nutrición y educación.
Ante el reconocimiento de lo anterior, quisiera compartir con ustedes la experiencia sobre Huerto Escolar que se está llevando a cabo en la Primaria Xicohténcatl, ubicada en el municipio de Cuetzalán del Progreso, Puebla y en la que actualmente laboro como PEM.
Debo reconocer que, al darme a la tarea de conocer las instalaciones del huerto escolar y ver el enorme trabajo que representaba, tuve miedo de tomar la responsabilidad de su funcionamiento, pues nunca antes había llevado a cabo esta actividad. Lo más cercano, había sido el cuidado de algunas de mis plantas. Sin embargo, al escuchar las historias de los profesores y director me hizo reconocer el papel y potencial que este huerto tenía para la escuela y la comunidad. Así como reconocer el trabajo que PEM anteriores habían realizado.

Una vez decidido lo anterior, comenzamos a detectar las necesidades del huerto y con ello, las primeras acciones que debíamos emprender. Nos dimos cuenta de que, lo primero que debíamos realizar era la cosecha de lo último que se había sembrado el ciclo escolar anterior. Así que, junto con los niños, recolectamos ejotes y acelgas que la señora Lala, cocinera del desayunador, nos cocinó y acompañó junto con unas deliciosas enfrijoladas y agua de limón.
Posterior a ello, reconocimos que, era necesario rehabilitar las camas de siembra hechas con bambú o tarro (nombre local) pues, debido a la humedad, se estaba comenzando a deshacer y no resistiría una siembra más. Por lo que, debíamos conseguir bambú para las camas. Además de ello, se necesitaba realizar faenas para limpiar el lugar, porque, durante las vacaciones, la maleza había cubierto casi todo el lugar, siendo peligroso para los estudiantes, por los animales que se pudieran albergar e impidiendo que se pudiera sembrar e incluso pasar. Aunado a lo anterior, también se necesitaba realizar un espacio para la composta en el suelo para recolectar toda la basura orgánica que se produce en la escuela, seguir con la separación de basura y obtener abono para nuestras plantas. Puesto que, aunque en el año anterior se había trabajado el composteo en huacales y bolsas negras, para estas fechas, los huacales se habían podrido y las bolsas roto. Por lo que, rescatamos el abono generado y decidimos que esta vez, realizaríamos la composta en el suelo. Finalmente, también necesitábamos dales mantenimiento a las plantas de café que se sembraron el ciclo escolar anterior.
Comenzaremos a construir tres camas de siembra más y estamos próximos a cosechar flores de cempasúchil, sembradas el año anterior, para utilizarlas en el altar que la escuela coloca para la festividad de Día de muertos.
Para concluir, quisiera invitarlos a conocer nuestro Huerto Escolar. Si también cuentan con uno, intercambiar experiencias. Y si no lo tienen, alentarlos a crear un Huerto en sus escuelas. Apóyense de sus estudiantes, involucren a la comunidad escolar. Verán que no se arrepentirán. Hasta pronto.
