El hotel: Coldplay en carne y hueso

22 de abril del 2016

-Antes de que leas este artículo, te invito a que leas este texto primero-

Bienvenidos a la parte dos.

Foto extraída de Facebook

En conmemoración a las dos semanas y tres días que han pasado del concierto de Coldplay, hoy contaré mi experiencia en el hotel el día cuatro de abril.

Por poco casi no voy al hotel donde se hospedaron. Por poco fui convencida por mi entorno a no ir por el motivo de que me tildarían de fan obsesiva-compulsiva.

Y sí, lamentablemente, yo me dejo llevar por lo que la gente dice de mí. O la mayoría de veces.

Además, recién estoy iniciando a movilizarme sola hacia lugares lejanos. Así que, si quisiera ir al hotel(que normalmente están en Miraflores, a cuarenta minutos de mi casa) no había nadie que quisiese o pudiera acompañarme, y me daba miedo ir sola en bus.

Sin embargo, el lunes cuatro de abril, ni bien llegué a mi casa después del colegio, en las redes sociales escribieron que Coldplay estaría en el hotel Belmond, en Miraflores, si es que todavía no habían llegado.

El pecho inmediatamente se me hinchó de ilusión. Y de miedo.

El hotel quedaba lejos y la única manera de llegar era por el corredor azul, que es una tortuga de transporte. Por lo tanto, temía por llegar al hotel y saber que los integrantes ya habían salido a dar autógrafos. Aún así, cabía la posibilidad de que aún no. Así que mi madre me dio permiso de ir sola.

Almorcé rápido y me alisté lo más rápido y tranquila posible que mi corazón me permitía. Me remojé el rostro por el calor infernal, me ricé las pestañas, me coloqué brillo en los labios, me coloqué el polo que estampé, y sería la primera vez que lo usaría. En mi pequeña mochila guardé dinero, papel higiénico y el celular de mi hermana (que, sabiendo que yo no tengo celular, me dejó el suyo para que tome fotos y me mantenga en contacto con ellas.). Además, también guardé un plumón indeleble, y demoré unos segundos en escoger qué álbum llevaría si lograba que me lo autografíen. Escogí el último, “A Head Full Of Dreams”, porque en el cuadernillo que contiene hay una foto hermosa que luciría mejor aún con sus firmas.

Luego, de improvisación, fotocopié un dibujo que había hecho de ellos. Lo hice en el colegio, porque una amiga en son de broma me dijo que haga sus rostros en “caricatura”. Me pasé toda una tarde de domingo realizándola y me encantó el resultado. Muy gracioso.

En realidad, tenía pensado darles una carta. Ya la había escrito, pero en español, y no busqué oportunidad para traducirla. Me arrepentí luego.

En el dibujo, en una esquina, les escribí en inglés que lo único que deseaba de ellos era que continuasen siendo felices, porque es lo único que importa.

Guardé el dibujo doblado en cuatro y lo guardé en mi mochila. Preparada y nerviosa por la situación y con la suerte que me deseó mi mamá salí de casa trotando.

Logré subirme al bus rápidamente. Por suerte, cuando llegué al paradero, justo llegaba uno.

Luego, pasaron siglos y siglos hasta llegar a Miraflores. Cuando llegué a este distrito, la cosa era bajarse en el paradero indicado. Justo en el mismo bus se encontraban otras tres chicas que iban al mismo destino que yo. Ellas tampoco sabían dónde bajar, pero logramos bajarnos en el lugar indicado.

Y luego, a caminar.

El hotel se encontraba en el Malecón de la reserva, por lo que el lugar era demasiado hermoso.

Mientras me acercaba más al malecón, más eran los nervios por saber que algo podía salir mal.

De pronto, me sentí perdida porque no encontraba el hotel. Pero fue solo por un momento, porque luego observé un tumulto de gente.

Al instante doy un salto y corrí hacia donde estaban todos, pero luego me tranquilicé.

Me sentí sola entre tanta gente, sabía que todos estaban ahí con un único objetivo, pero aún así no era agradable haber ido sin alguna amiga. Había coordinado con una, pero ella no estaba segura si iría.

Luego de verme confundida, dos chicas me preguntaron si ya estaba en la fila. Les dije que no. Luego me dijeron que debía ponerme un número, que un chico los colocaba.

Fui donde estaba el chico ese, y yo no veía a nadie haciendo esa actividad. Me armé de valor y me acerqué a otra chica y le pregunté dónde ponían los números.

Resultaba que ya nos los ponían. Me asusté un poco.

Seguí paseando de aquí para allá buscando para matar el tiempo. Luego me resigné a quedarme al final de la “fila”, sin número, con temor.

Pasaron ciertos minutos, y de pronto vi a mi amiga caminando de un lado a otro. Corrí hacia ella y ella tenía el plan de anotarse el número siguiente al que habían escrito, así que se fue corriendo a preguntar cuál fue el último número. Y la perdí.

Sola de nuevo.

Empecé a buscarla, me iba de un lado a otro, una y otra vez, y en una de esas, toda la gente empezó a correr y abalanzarse sobre las barandas que rodeaban el hotel.

Coldplay había llegado.

Me olvidé de mi amiga por un momento y me acerqué al tumulto de gente y me paré de puntillas sin empujar a nadie.

Lo primero que vi: los hijos de Chris Martin y su ex esposa entrando al hotel.

Lo segundo que vi: Chris saliendo del auto.

Me quedé de puntillas, impactada, con el mentón hasta el piso, y con los ojos como platos. No me lo creía. ¡Estaba viendo a Coldplay en carne y hueso! ¡Extremadamente increíble!

La euforia recorría mi cuerpo y no dejaba de sonreír. Ya no me importaba estar sola: estaba viendo a mi banda favorita al frente de mí, a los que me habían cambiado la vida. Qué lindos se les veía.

Creo que también vi a Will Champion y a Guy Berryman, pero no estoy segura.

Y luego recuerdo que tenía que tomar fotos para que mis amigas luego lo vieran.

El celular ya lo tenía en la mano. Tomé algunas fotos, donde Chris Martin se le ve, pero diminuto(risas). También grabé un video, pero más se nota las cabezas de las personas que estaban delante de mí, y por un momento cómo Chris entra al hotel. No grabé bien porque seguía impactada.

Chris Martin. Lo sé, se le ve diminuto.

Cuando pasó la euforia, vi las fotos que había tomado, vi a algunas chicas gritar de emoción porque consiguieron la firma de Chris, y vi a gente que ya se retiraba porque les era suficiente haberlos visto.

Volví a buscar a mi amiga. Mi cuerpo temblaba un poco de la felicidad. La busqué cerca de media hora, pero no la encontré.

Me resigné a quedarme sola. Había mucha gente por el lateral izquierdo y el frente, pero en el lateral derecho no tanto, porque por ahí ingresaban autos. Me colé por ahí, estaba muy cerca de la baranda que habían puesto, y justo dos chicas se retiraron de su sitio, por lo que yo me colé y puede obtener un sitio en “primera fila” pegada a la baranda, con un vista directa a la puerta del hotel.

Esperé y esperé. Mi hermana me llamó y se emocionó conmigo cuando le dije que los vi entrar al hotel. Me daría el alcance luego, porque recién salía de sus clases en la universidad.

Cabía la posibilidad de que alguien de la banda saliera a firmar autógrafos.

Lo que los guardias de seguridad querían(porque ellos al parecer lo organizaron) con los números era crear orden si se presentaba alguien a firmarnos, como sucedió en Argentina y Chile, pero tal fue el desorden cuando llegaron que ya no importó. No somos muy organizados, lamentablemente.

Me quedé parada, con el celular en mano, con mi dibujo y mi CD, apoyándome en la baranda a veces por el cansancio.

Inicié pequeñas conversaciones con otros fans que estaban a mi alrededor, con pláticas muy divertidas que tenía de centro a Coldplay.

Ya por las seis-casi siete- de la noche mi hermana me dio el alcance, se quedo conmigo a seguir esperando. Al fin no estaba sola.

A las siete y media, nos dieron la gran noticia:

El baterista, Will Champion, saldría a dar autógrafos.

Respiro hondamente mientras expulso todo con un ‘No- puede-ser’.

Will Champion. Saldría Will Champion.

Mi hermana estaba igual de impactado como yo.

Todos empezaron a crear su plan para tener autógrafo y foto a la vez. Yo me quedé callada planeando todo en mi cabeza.

Mi hermana cogió el celular para que tome fotos mientras yo conseguía mi firma. Minutos después, vi como Will salía del hotel. Y se dirigía a la zona derecha, donde yo estaba.

Todos trataban de mantener la calma. Muchos decían ‘shhh… shhhh’ a cada dos por tres.

Lo vi como en tantas fotos lo había visto: flaco, de piel blanca, alto y risueño.

Mi amigas me decían que los famosos se les veía diferente en fotos que en carne y hueso. Yo lo veía igual, y por el hecho de verlo así parecía un suceso cotidiano de mi vida: ver a Will desde un póster.

Will avanzaba y se acercaba cada vez más a mí. Llegó al frente del chico que estaba a mi costado, quien le pidió una foto, y luego llegó a mí.

Hice lo que tenía en mente sin dudarlo. Solo actué respecto al plan. Le dije “This is for you(esto es para ti)” mientras le daba el dibujo doblado.

“Really? Thank you!(¿De verdad? ¡Gracias!)” me dijo, y no he escuchado voz tan dulce como la de él. Me dejó anonadada. Mi dibujo se lo dio a su compañero que lo acompañaba, porque no podía tener las manos ocupadas.

Me firmó mi álbum, y continuó su camino.

Recién cuando terminó mi turno con él, reaccioné.

Tengo la firma de Will Champion. ¡Tengo la firma de Will Champion! ¡No me lo creía!

Volteé a ver a mi hermana, quien me sonreía de la emoción, y yo me tapé la boca para no sollozar. Me brillaron los ojos, pero logré tranquilizarme.

No podía creer que lo había logrado. Se veía irreal. Irreal. Pero lo había conseguido. Y había tanta gente detrás que me había dicho que no lo lograría.

Había tanta gente a mi alrededor que me decía que estaba muy obsesionada, que se preguntaba por qué tendría que ir al hotel si los vería en el concierto. Yo misma me dije que era mejor no ir al hotel porque invadiría la privacidad de la banda. Pero ya ven, me olvidé de todo eso y traté de concentrarme en mí y en mis deseos de vida. Y fui fuerte.

Luego sentí que no había nadie más mi alrededor. Solo yo, completamente feliz, viéndome capaz de hacer cualquier cosa que me proponga, sin importar los jodidos desánimos de la gente, y llenándome de felicidad al ver los resultados.

Tengo la firma de Will Champion.

Así que, personas que me llamaron fanática obsesiva: ¡Ustedes no tienes la firma de Will Champion! ¡Ja!

La firma de Will Champion. Her-mo-so.

En un futuro, cuando le cuente a otras personas, pensarán que no es cierto.

No hay mejor aventura que esta. Ha sido la primera vez que me atreví a hacer algo que quería sin importar los ojos de la gente.

Y claro, la otra mejor aventura será el martes cinco de abril.

Ese día vería a Coldplay haciendo lo que mejor saben hacer: música

Fin de la segunda parte.

Hoja (la de una planta).

Algunas fotos extra:

Will Champion firmando autógrafos. Tenerlo tan cerca fue muy emocionante. Están borrosas, pero qué se le van a hacer.