Escribir bien es no creer en nada

Los adverbios tienen mala fama hoy y se les busca para ajusticiarlos. Gente que no tiene claro sujeto y predicado te va a decir que como pongas algo acabado en «mente» no tienes ni idea de escribir. Hasta Stephen King les declaró una guerra santa a la que muchos se han alistado. No uses adverbios es uno de los consejos para «escribir bien» que veo por todas partes.

Error, error grave decir «haz esto» o «no hagas lo otro».

La época modernista, posiblemente aquella en la que mejor se escribió, estaba plagada de adverbios. Hoy se repudian porque cada forma de escribir es hija de su tiempo y lo que hoy es maravilloso, será visto con el ceño fruncido en el futuro.

Es la paradoja de la moda. Cuando miramos atrás, aquello que nos parecía tan genial nos resulta horrible hoy. Qué ropas, qué pintas, qué vergüenza de pantalones y fotos. Siempre va a suceder así porque juzgamos el pasado con el presente y ese es otro grave error. Y sobre todo está el error de creer que lo nuestro es mejor.

Es muy posible que en el futuro miremos a los consejos sobre escribir bien de hoy y será mirar a la moda de cuando éramos jóvenes. «Qué barbaridad, ¿en qué estábamos pensando?»

Hay que tener cuidado con los consejos, muchos son erróneos y todos son perecederos. Los que tratan sobre escribir no son diferentes.

Y los consejos que son buenos tienen un montón de excepciones, igual que la vida.

Yo con veinte años lo tenía todo muy claro, lo sabía todo y la vida era una película vieja: blanco y negro, decisiones claras y personajes inconfundibles. Hoy hay tantos tonos de todos los colores, tantos asteriscos con notas al pie y tantas excepciones, que paré de contar. Y sobre todo, paré de creer, ya fuera en consejos, en lo que dicen los demás o en lo que digo yo.

Siempre hay que recordar para qué existe un libro que te promete la maestría escritora, o para qué se anuncia un curso de escritura. Es para hacerte mejor, sí, y alguno de ellos lo conseguirá, así que bravo por los pocos buenos que hay siempre, pero en el fondo todos están para conseguir algo de tu dinero.

Es lo que hay, los escritores no viven de lo suyo y muchos recurren a enseñar, les guste o no, crean en ello o no.

Desde que el mundo es mundo nos enseñamos unos a otros lo que sabemos y eso es lo que nos hace mejores. Y hacerlo por dinero es más que lícito, pero la escritura, como todas las cuestiones importantes, debería llevar un gran aviso de que esto es lo que yo pienso y la verdad no existe. De hecho, la literatura es todo un homenaje a la mentira y ¿la verdad? La verdad sólo se usa para crear un engaño más creíble, uno mejor.

Hay cientos de libros que son clásicos, obras maestras que no se parecen en nada las unas a las otras, unos siguen las reglas y muchos las rompen todas. Eso es muy significativo, pero veo que algunos tienen muy claro «cómo hay que escribir», cómo hay que construir una novela, argumento y personajes. Que si el viaje del héroe, estructuras de tres actos (o cinco, tanto me da) que el protagonista haya cambiado cuando llegue a la última página y usar un high concept, que si no, menudo coñazo de historia, ¿no? Así no vas a crear un bestseller.

Ahora Amazon paga por paso de página, así que mejor que no bajemos el ritmo, que algo explote o se quite la ropa, no sea que cierren el libro y enciendan la televisión. Es lo que hay hoy, que somos incapaces de mantener la atención más de dos minutos sin que la mano se vaya al móvil.

Y relees obras que no se te olvidarán nunca y resulta que cogieron la mayoría de las reglas que oyes por todos lados y las arrugaron bien antes de dejarlas tiradas en la cuneta. Esos libros están llenos de cualidades intangibles que quizá puedas aprender tras años de práctica, pero no se pueden enseñar.

Si crees en absolutos, no creas en la escritura, esto es lo que yo sé.


Esta historia se publicó por primera vez en http://www.hojaenblanco.com donde se pueden encontrar más como ella