Disfrutar de las vistas

#RelatoCorto #CienciaFicción

Para cuando nos quisimos dar cuenta de que aquello era una invasión extraterrestre en toda regla, los Inox ya se habían hecho con el control de los principales gobiernos del primer mundo. Pronto comenzó el racionamiento de comida, el desmantelamiento de los ejércitos, las fábricas de nanobots y el exterminio de todos los mayores de cuarenta años.

Algunos de los que fuimos tildados de conspiranoicos huímos al sur. África se llenó de blanquitos fofos con camisetas de la Guerra de las Galaxias y masters científicos debajo del brazo. Nosotros sabíamos que los Inox no venían en son de paz pero nuestros gobiernos, siempre un paso por detrás, desacreditaron nuestra campaña de difusión de la verdad. Era más fácil creer que nada iba a pasar, que todo seguiría igual y que aquellos extraterrestres se habían tomado la molestia de viajar por el espacio simplemente para saludar.

La guerra y la conquista han sido siempre los motores de los avances tecnológicos en nuestro mundo. ¿Acaso no iba a pasar lo mismo en una civilización extraterrestre? Los Inox son conquistadores de mundos y el nuestro está condenado.

Lo peor es que no hay nada que hacer. Las mentes brillantes mueren de hambre en el hemisferio sur del planeta y nuestro antiguo primer mundo, el occidente todopoderoso, agoniza mientras abastece de recursos al invasor.

Es duro ser plenamente consciente de la falta de esperanza. No hay ningún plan maestro para acabar con ellos, no hay armas nucleares ni misiles, no hay un virus milagroso que acabe de golpe con los alienígenas como en una película mala de ciencia-ficción. No, este es el mundo real y los Inox nos llevan milenios de ventaja. Saben bien lo que hacen y nosotros, los pequeños humanos, que no llevamos ni 200.000 años poblando la Tierra, no tenemos nada que hacer. Somos la raza inferior y ya es hora de asumirlo.

Quizás los arqueólogos Inox, dentro de muchos años, encuentren este texto y esbocen una sonrisa. Pensarán que llegaron en el momento adecuado, antes del siguiente salto evolutivo del ser humano, antes de que pudieramos prever una invasión así, planificar una estrategia o incluso huír a otros planetas. La tecnología estaba a punto de darnos esos regalos pero ellos llegaron a tiempo para cortar de raíz nuestro futuro.

Pronto comenzará la invasión de este rincón del planeta. Calculamos que podremos aguantar un año más, si los pueblos africanos nos siguen ayudando como hasta ahora. Algunos de mis colegas ya han optado por el suicidio. Yo prefiero quedarme un rato más y disfrutar de las vistas.

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