Sueño 004: El Animalómetro de la Sexta

#EscrituraCreativa #Surrealismo

Hoy soñé con Ferreras, el de Al Rojo Vivo de la Sexta. Se adhería a las paredes con sus manos como spiderman, pero con el gesto circunspecto que lo caracteriza. Se me apareció en la habitación de un hotel en el que yo estaba actuando por una causa benéfica o una guerra o las dos cosas a la vez.

Mientras levantaba el dedo hacia el infinito en mi célebre discurso sobre la perversión intrínseca a las personas que han hecho la Primera Comunión, miré hacia una de los laterales de la habitación del hotel y vi a Ferreras colgado. En una de sus manos, la que no estaba adherida a la pared, portaba un ipad con su famoso pactómetro.

Tuve que interrumpir la actuación y le pedí que por favor bajase del techo, que se iba a romper la cabeza. Ferreras accedió y al descender y presentarnos, me enseñó el pactómetro, su bien más preciado. Al fijarme bien, vi que en lugar de partidos políticos tenía ilustraciones de animales.

— Es que ahora se me da por ver que pasa si junto diferentes especies de animales. Lo llamo el Animalómetro de la Sexta. Esperanza Aguirre lo llama el Animalómetro de la Secta. — añadió Ferreras circunspecto, como siempre.

— ¿Puedo probarlo? — dije yo

— Por supuesto que no — dijo Ferreras

— ¡Es mi sueño!

— La propiedad privada traspasa fronteras oníricas.

— Vale, tú ganas, Ferreras. ¿Pero me haces una demostración?

Y Ferreras me hizo una demostración. En su Animalómetro de la Sexta fusionó un lince ibérico con un castor y le salió un Castor Ibérico. Mezcló un lobo estepario con una gallina caponata y le salió una loba caponaria. Finalmente, cruzó un gallo con un elefante y le salió un…bueno, no puedo ponerlo aquí porque es un bicho con copyright.

Cuando terminó su demostración, Ferreras me preguntó si me gustaría ser tertuliano de la Sexta.

— No se si valgo para eso — dije yo.

— Tranquilo — me tranquilizó Ferreras, dentro de sus posibilidades — tu empiezas a hablar y yo te interrumpo.

— ¡El sueño de mi vida!

Y ahí fue cuando me di cuenta de que podía mentir en mis propios sueños.

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