Sueño 005: El diputado Flores

#EscrituraCreativa #Suerrealismo

Hoy soñé con Antonio Flores, pobrecito lo que le pasó. En mi sueño Antonio Flores era diputado de Ciudadanos en el Congreso, a pesar de unas polémicas fotos en las que aparecía junto a personas normales, cosa que indignó mucho a su líder Albert.

— Antonio, te he dicho que tú con nosotros, nada de personas normales. Si no, no llegarás a ser gran maestre de nuestra orden, como Felisuco y Toni.

Y Antonio Flores hizo caso a su líder.

En mi sueño Antonio Flores, el diputado, está tomándose un café en un bar de Madrid en el que entro desesperado (se que es Madrid porque la gente me mira raro y me escupe). Entonces grito:

— ¡Por favor, necesito ayuda!

Y Antonio Flores se hace el sueco.

— ¿Es que nadie va a ayudar a un pobre zurdo de provincias?

Y Antonio flores se hace el avión.

— ¡Tengo dinero!

Y Antonio Flores se teletransporta a mi vera.

— Usted dirá, caballero.

— En primer lugar, gracias. — digo — En segundo lugar, lo del dinero era un reclamo, pero ahora que hemos hecho contacto visual, no será usted capaz de dejarme tirado.

— Touché — dijo Antonio Flores, sin saber lo que significa la expresión.

— En tercer lugar, tiene usted que ayudarme. Me persigue una horda de madrileños que me escupe pero el simple hecho de no ser como ellos.

— Normal.

— ¿Le parece a usted bien, señor Flores?

— Mire, señor Grande, porque se llama usted así, que lo he mirado en el guión del sueño, yo he pasado por lo mismo. A mi todo el mundo me miraba raro cuando llegué aquí.

— ¿Y eso por qué?

— Hombre, señor Grande, no hace falta que se haga usted el tonto. Es evidente que la gente no acepta de buena gana que un muerto por sobredosis sea diputado y conviva con ellos como si tal cosa. Las leyes del universo dicen que un muerto no puede convivir con nadie.

— Visto así…¿sabe que le digo, diputado? Que es usted una aberración, un esperpento, un fallo del sistema, un imposible, yo…YO…¡yo le repudio!

Y huí corriendo del bar y Antonio Flores se quedó unos instantes meditabundo y rumió entre dientes un “si es que tiene toda la puta razón”.

Al día siguiente presentó su dimisión en Ciudadanos y acto seguido se desintegró. En su lápida ahora puede leerse:

“La resurrección es un acto de traición.”

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