Sueño 007: El campeador Sánchez

#EscrituraCreativa #Surrealismo

Hoy soñé con Pedro Sánchez, hansome president of Spain. Estábamos jugando al Fornite y sólo quedábamos 10 jugadores. Pedro Sánchez se atrincheró en una estructura de madera cutre desde donde disparaba como buen campeador a todo el que se acercaba.

Por alguna extraña razón, a mi me dejó con vida cuando me vio.

— ¡Señor Sánchez! ¡Señor Sánchez! ¿Por qué me deja con vida? — pregunté.

— Porque sé que tienes el corazón a la izquierda y tu sangre es roja, maldita sea. — contestó Pedro Sánchez con voz de doblaje estadounidense.

Entonces efectuó otro disparo y pum, murió uno de los ocho jugadores restantes. Era Pablo Casado, entonando el Nessun Dorma. Bueno, entonando mal el Nessun Dorma.

— ¡Tres puntos, colega! — gritó Sánchez.

— Señor Sánchez, que esto no es baloncesto. — grité yo.

— Me estoy planteando lo de matarte, muchacho. — dijo mi presidente y futuro asesino.

Decidí atrincherarme con él mientras se iba cargando al resto de jugadores. Por allí pasaron y murieron Soraya Saenz de Santamaría, Albert Rivera, Cristina Cifuentes, Susana Díaz, Chicho Ibañez Serrador, un nazi y Sean Connery (en su versión oldie, con barba blanca). Uno a uno cayeron a manos de Sánchez mientras yo me deleitaba viendo su capacidad de matar dentro de un videojuego que a su vez está dentro de un sueño.

Cuando sólo quedábamos él y yo salimos de la estructura de madera y nos miramos a los ojos.

— ¿Y ahora qué? — dije yo.

— Ahora me matas y quedas como un rey. — dijo Pedro Sánchez.

— Pero, señor Sánchez, yo no creo en la monarquía.

— Precisamente, muchacho, precisamente.

Entonces me tendió su arma y se puso de rodillas. Musitó algo en lo que parecía ser inglés para principiantes y se quedó mirándome con frialdad.

— Si le mato, ¿quién gobernará España? — pregunté.

— Ya he designado sucesor. Esta misión era de no retorno, muchacho. Ahora, acaba el trabajo y deja a este viejo morir en paz.

— No es usted tan viejo, señor Sánchez.

— ¿Verdad que no? — dijo mientras se pasaba la mano por el pelo.

— De acuerdo, le mataré en el Fornite — justo antes de apretar el gatillo dudé — ¿Quiere decir sus últimas palabras?

— Sí.

— Pues se jode, que no hay tiempo.

Y lo maté. Y así fue como gané mi primera partida al Fornite y como, al volver al mundo real, Pedro Sánchez estaba en la Sexta anunciando su dimisión, dejando su legado a su sucesor: Willy Toledo. Entonces desperté, grité y finalmente respiré tranquilo. Por suerte, sigo sin ganar al Fornite.