¿Quién es quien?

Sueño 008: La gemela buena de Soraya

#EscrituraCreativa #Surrealismo

Hoy soñé con Soraya Sáenz de Santamaría. Concretamente con su gemela buena. Se llama Amaya Sáenz de Santamaría y fue separada de su hermana al nacer. Bueno, no exactamente al nacer, porque primero le dieron un azote y la limpiaron un poquito. Luego sí, la separaron de su hermana malvada y la entregaron en adopción a una familia de La Rioja.

Todo esto me lo contó mientras veíamos Poltergeist en un autocine. Supongo que la película no le estaba gustando nada y por eso decidió contarme su historia.

Respecto a su vida en Logroño, apenas nada reseñable, quitando la vez que levitó en el pasillo de casa casi sin darse cuenta y que cuando tenía tres años le regalaron un perro que sabía recitar la Divina Comedia en italiano. A parte de eso, una vida normal y corriente, como la de los demás niños.

Pero hace unos años, cuando su hermana malvada se hizo famosa, empezaron los problemas. Todo ocurrió muy deprisa. Soraya Sáenz de Santamaría fue nombrada vicepresidenta y ella, Amaya Sáenz de Santamaría, creyó que estaba saliendo por la tele.

— Tenías que ver a mis padres adoptivos — me dijo — Estaban muertos de miedo, porque tarde o temprano yo sabría la verdad. Les pregunté por qué estaba saliendo en televisión junto a un señor de barba, porque no recordaba haber hecho eso. Entonces rompieron a llorar y confesaron todo.

— ¿Y qué sientes al ser gemela de Soraya Sáenz de Santamaría? — pregunté.

Al principio cosquillas en los pies, aunque luego me di cuenta de que era mi perro, el que recita la Divina Comedia en italiano. Así que nada, no siento ni sentí nada especial.

— ¡No me lo creo! — grité en medio del autocine, haciendo callar hasta los actores de la película.

— Que sí, que ser la hermana gemela de Soraya Sáenz de Santamaría no es nada del otro mundo. Cualquiera podría serlo. Incluso tú mismo.

— Ya, eso ya lo se. Lo que no me creo es que tu perro siga vivo, porque…¿cuántos años tienes?

Entonces Amaya Sáenz de Santamaría, muy digna, se bajó del coche y se fue sin decir ni mú. Ahora vaga sola por Logroño, sin rumbo fijo hacia ningún lugar, como su hermana gemela malvada, que también vaga sola, la pobre.

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