Sueño 009: Casado retratado

#EscrituraCreativa #Surrealismo

Hoy soñé con Pablo Casado. Yo era el abogado de su mujer y estaba dándole los papeles del divorcio. El reto era hackear su apellido.

— ¿Pero cómo que divorcio, si somos del PP? — dijo Cadado indignado.

— Pues ya ve, señoritingo (¿he escrito señoritingo?), su mujer no lo quiere ver delante — dije yo mientras abría el maletín.

— ¡Esto es un sindiós! — dijo Casado exasperado.

— No mente a la bicha, buen hombre. — dije yo — Ande, ande, firme aquí, olvídese de ella y pegue la vuelta.

— Jamás la pude comprender — dijo Casado desesperado.

Pero firmó. Y entonces Pablo Casado pasó a estar divorciado.

— ¿Y ahora qué hago? — dijo Casado frustrado.

— Le recomiendo volver a casarse antes de que se enteren en su partido.

— ¡Buena idea! Solo tengo que encontrar alguien que quiera casarse conmigo. ¿Usted está libre? — preguntó Casado esperanzado.

— ¿Yo? Pues claro, pero se lo advierto: soy un hombre.

— Ah, entonces nada. Quiero decir, me casaría con usted sin problema, pero soy el presidente del PP y no quiero despertar envidias. Es evidente que es usted un buen partido. — dijo Casado sincerado.

— Bueno, no se crea — dije yo — Lo que pasa es que es mi sueño y puedo permitirme estas licencias. Estos músculos, por ejemplo, no los tengo en la vida real. Y este maletín, ¿se ha fijado? ¡qué maravilla!

— Pues nada, saldré en busca de alguien que quiera casarse conmigo para recuperar la literalidad de mi apellido. — dijo Casado atorado — No me puedo permitir que esta paradoja con mi apellido se mantenga por más tiempo. Mis acólitos no me tomarían en serio.

— Pues que le vaya bien a vuesa merced.

— Sea — dijo Casado ensimismado.

Y así fue como Pablo Casado, el divorciado, partió en busca de un alma incorrupta para contraer nupcias y recuperar la consistencia entre su apellido y su estado civil. Si lo ven por ahí, ofrezcanle cobijo y un mendrugo de pan, pero jamás permitan que les invite a una copa.