Gobernar a golpe de hechizo


Es probable que el invento de la palabra sea lo que nos hizo humanos. Poder decirle al mono de al lado que se echase para el lado, coño, que olía a mierda podrida debió de ser todo un hito en la historia del mundo. Algo prácticamente mágico: sacar un trozo de lo que hasta el momento estaba dentro de un cabezota, meterlo dentro de una palabra, escupirla y lograr un efecto. Nunca habrá herramienta más poderosa.

Pero oye, algunos milenios han pasado ya desde entonces, y quizá deberíamos dejar de creer que las palabras tienen poder por sí mismas. Es decir: que sí, que es evidente que lo tienen en tanto producen un efecto en quien las oye o lee, claro. Pero eso de entonar un abracadabra y que de una súbita abertura en el contínuo del espacio-tiempo salga un sándwich de pollo, pues no. Las palabras que nadie oye o lee no sirven para nada.

Bien, hablemos del rezo.

En 2006 la American Heart Journal publicó los resultados de una investigación sobre los efectos de la oración en la recuperación de pacientes sometidos a una operación de bypass cardiaco. El estudio, que la Fundación Templeton había financiado con más de 2,5 millones de dólares, consistió en seleccionar 1800 pacientes de seis hospitales diferentes y dividirlos en tres grupos: dos por los que rezó (uno de ellos lo sabía, al otro se le dijo que solo era una posibilidad), y un tercero de control por el que nadie intercedió. Las plegarias corrieron a cargo de dos congregaciones católicas y una protestante, que podían rezar con total libertad siempre que pidiesen «por el éxito de la cirugía, con una recuperación rápida y sin complicaciones».

Los resultados fueron demoledores: no hubo diferencia alguna entre el grupo de control por el que nadie rezaba y el que recibía rezos sin saberlo. Las palabras que nadie oye no tienen poder. Sin embargo, el grupo de pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos empeoró: el porcentaje de enfermos que experimentó alguna complicación leve subió del 51 al 59%. Los propios investigadores atribuyeron esto al estrés y la ansiedad adicionales provocados por la situación: «¿Estoy tan enfermo que tienen que rezar por mí?» Las palabras que se oyen sí tienen poder.

Y oye, hoy no entraremos en si existe el Dios, Alá, Zeus o Monesvol de turno, porque lo mismo nos va dar que no exista, nos ignore, le dé igual o no pueda hacer nada. Sí, ya sé que esto da para chiste, y de los buenos:

¿Puedo pedir el comodín del público? ;-)

Volvamos ahora a nuestra bizarra España.

Con todo el barullo montado alrededor de que Carmena prefiera ir a una cabalgata organizada por la comunidad ecuatoriana de Madrid con motivo de su fiesta nacional, antes que a la tradicional y típica (¿os ha saltado ya la alarma del ranciómetro?) fiesta de la Virgen de la Paloma, quizá pasó algo desapercibido que Begoña Villacís, portavoza de Ciudadanos en el ayuntamiento, pidiese a la virgen «por toda esa gente que está sola», para «que se sientan apoyados».

Si alguien está pensando que esto está muy bien porque la soledad es algo terrible, pero a lo mejor hay problemas más graves que también requieren solución, la propia Begoña aclaró en su Twitter que los tuvo en cuenta:

Disculpad las faltas de ortografía, por favor.

Gracias, Begoña. Ya has entrado por la puerta grande en el selecto club de políticos ibéricos que piden a los dioses que le dejen el trabajo hecho. (Algo muy madrileño, por otro lado.)

O no tan selecto. ¿Cuántos políticos han hecho lo propio en los últimos años, y con qué resultado?

  • El mismo que día que Bego, la inefable Cifuentes pidió por bomberos y parados. En años anteriores fue la alcaldesa Botella la encargada de tan importante responsabilidad, que simultaneaba con rezar a la Almudena por la unidad de España. ¿Qué tal va el paro en Madrid con tanto rezo? Pues aquí podéis ver que no cae precisamente en picado. ¿Y ese subidón de 2010? Pues Gallardón pidiendo que se acabe pronto la crisis y no sufran los más débiles.
  • Un caso especialmente sangrante en Madrid fue el de Javier Rodríguez, consejero de Sanidad y merecidamente famoso por su brillante gestión de la crisis del ébola del verano de 2014. Ese mismo año, Rodríguez pidió a la Virgen de la Paloma «salud para todos los madrileños, todos estaremos bien y además ahorraremos dinero a las arcas, porque no habrá que gastar para tratar a las personas». Con dos cojones.
  • No os vayáis a pensar que esto es solo cosa de los mesetarios. Aquí escurren el bulto políticos de todos sitios: Bilbao, Toledo, Canarias, Cantabria, Sevilla, Almonte, Palencia… la lista es interminable.
  • Por supuesto, en este primer rajoyato quien probablemente empezara con lo de hacer gala y alarde de la propia incompetencia fuese la inefable ministra de Trabajo, Fátima Báñez. En 2012 debió de subírsele el colacao en plena visita a Almonte, y agradeció públicamente a la Virgen del Rocío su ayuda con las siguientes palabras: «Y yo estoy muy emocionada porque no me lo esperaba aunque de la Virgen, un capote siempre llega… nos ha hecho este regalo adicional en nuestra salida de la crisis y en nuestra búsqueda del bienestar todos los días». Sí, en pasado perfecto. Sí, en 2012. Sí, es idiota.
  • El caso más grave de papanatismo es de todas todas el de Fernández Díaz, ministro del Interior y amiguito del alma de Rodrigo Rato. Harto de explicar que mujeres fallecidas en el siglo XVI interceden por España, en 2014 se pasó la ley por el forro de los cojones y concedió a la Virgen María Santísima del Amor la Medalla de Oro al Mérito Policial, la más alta condecoración del Cuerpo. Ante la subsiguiente denuncia presentada por el Movimiento Hacia un Estado Laico y Europa Laica, Jorge se defendió enumerando el resto de veces que se han otorgado condecoraciones a vírgenes, cristos, cofradías y similares desde 1957 (sí, esto es cuando Franco). Y éste es el nivel: si una gilipollez se ha hecho antes, pues ya hay barra libre.

En fin, podríamos seguir un rato más, pero creo que os hacéis una idea y además existe una cosa llamada Google.

Lo más divertido de este asunto es que ya hay alguno que se ha olido la tostada, y está empezando a señalar con el dedo que tanto rezo no vale para nada, ¿verdaaaad? Habrá que preguntar a Rafa Hernando si esto es populismo, tocapelotismo o poner en riesgo la unidad de España, pero a mí me gusta. ☺

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