12 libros para lectores de unos doce años

En mi página puse, tiempo atrás, unas selecciones de libros por edades. De la que preparé para chicos y chicas de unos doce años selecciono aquí doce libros. He procurado que haya variedad y no poner libros ya incluidos en selecciones de otro tipo publicadas aquí, en Medium, en los últimos meses. A quienes digan que muchos son antiguos les recuerdo el viejo chiste «donde hay luz».

1836. La hija del capitán, Alexander Pushkin. Rusia, siglo XVIII. Cuando reina Catalina II, estalla una rebelión de cosacos. María Ivanovna es la hija del capitán de un fuerte desasistido; Piotr Andréyevich, oficial en ese fuerte, deberá enfrentarse a numerosos peligros para salvarla. Novela histórica romántica exaltando la fidelidad y la valentía pero, contrariamente a su modelo Walter Scott, Pushkin lo hace con un estilo sobrio y directo, y dando prioridad al desarrollo rápido de la trama sobre la pintura de los personajes, a los que, sin embargo, dota de vigor con pocos trazos.

1937. El hobbit, J. R. R. Tolkien. En la Tierra Media vive Bilbo Bolsón, un hobbit pacífico que se ve involucrado en la búsqueda del famoso tesoro de los enanos. Impulsado por el mago Gandalf emprende un viaje junto con una Compañía formada por trece enanos y termina luchando con ellos contra el dragón Smaug. En medio de su viaje se hace con un anillo con el poder de volver invisible a quien lo lleva. Libro redactado con un tono coloquial y acentos propios de los cuentos tradicionales en los que, a la vez que se provoca el interés de los oyentes, el narrador también procura evitarles tensiones innecesarias. Bilbo es un héroe poco común —miedoso, sin ganas de problemas…— al que, sin embargo, se le propone una misión por encima de sus fuerzas y, llegado el momento, acaba por comportarse con valor y sentido de la lealtad hacia los amigos y hacia los compromisos adquiridos.

1940. Sauce azul, Doris Gates. California, finales de los años 20. Para Janey Larkin, unos doce años, el plato de sauce azul que conserva de su madre, a quien no recuerda, es un tesoro. Su padre trabaja en los campos de algodón y Janey sueña con que puedan vivir en un lugar estable, más aún desde que hace amistad con Lupe Romero, una vecina de su edad. Con personajes bien caracterizados, un lenguaje preciso y a veces poético, el relato se centra en las dificultades de la familia Larkin a causa de una crisis social agravada en su caso por un explotador. La autora hace partícipe al lector de las emociones que brotan en Janey: su apego al plato azul de debe a los recuerdos y esperanzas que despierta en su interior. Tiene fuerza la forma en que se narra cómo nace la amistad.

1962. Año de lobos, Willi Fährmann. Polonia-Alemania, 1944. La familia Bienmann ha de abandonar Jedilchen, un pueblo situado en Prusia Oriental, ante la progresión hacia el Oeste del ejército ruso. Konrad, doce años, es el mayor de los hijos. El invierno es un personaje más en la huida. Historia testimonial sencilla cuyo dramatismo se impone sin énfasis alguno. Fährmann escribe de modo directo a base de frases cortas y muchos diálogos, desarrolla con agilidad la acción, compensa las escenas de sufrimiento con las pequeñas alegrías cotidianas, y consigue subrayar con naturalidad cualidades «normales»: abnegación, generosidad, unión familiar, profundo sentido religioso… Un estilo infrecuente de comportarse en condiciones tan duras, pero que, para tantos, es la causa de que la esperanza pueda renacer en las condiciones más inhumanas.

1971. Cuando Hitler robó el conejo rosa, Judith Kerr. Cuando Hitler alcanza el poder, la familia de Anna, nueve años, huye de Alemania. Viven en Suiza, Francia e Inglaterra. Al final de su periplo, la simpática y optimista Anna, «a pesar de que sólo tenía once años, se sintió muy vieja y triste».
 El relato, autobiográfico pero no contado en primera persona, es lineal y se presenta desde la perspectiva de Anna: una chica que va teniendo una conciencia cada vez mayor de las dificultades por las que atraviesan sus padres y ella misma. Los sucesos se narran con descripciones expresivas y numerosos diálogos, que rezuman simpatía, visión positiva, y entusiasmo por la unión y el calor familiar.

1973. Momo, Michael Ende. Gran ciudad actual. En las ruinas de un anfiteatro se reúnen Momo y sus amigos. A un tiempo feliz sucede otro en que las amistades se enfrían debido a unos extraños hombres grises. Estos, sin embargo, no consiguen que Momo secunde su modo de pensar y de vivir. Relato inteligente y tenso, que mantiene hasta el final el interés, que combina con acierto lo real y lo fantástico, y que plantea sabiamente cuestiones de calado: saber escuchar, uso del tiempo, trabajo, amistad. Hay una crítica del comportamiento consumista y egoísta, se reivindica la riqueza interior de las personas y la importancia de saber escuchar a los demás con atención y simpatía, se apunta que lo que da la felicidad no son las cualidades o bienes que uno tenga sino la alegría de poder amar.

1977. Un puente hasta Terabithia, Katherine Paterson. Jess Aarons, once años, quiere ser el corredor más rápido de su clase pero, en una competición el primer día de clase, una chica nueva, Leslie Burke, le vence a él y a todos los chicos. Jess se hace amigo de Leslie y descubre con asombro que es hija única de padres cultos, que han decidido instalarse en una casa de campo, sin televisión, porque han pensado «que estaban demasiado atrapados por el dinero y por el éxito», según dice la misma Leslie. Inspirándose en las Crónicas de Narnia, Leslie y Jess se construyen un lugar secreto, en el interior del bosque, un país mágico como Narnia. Novela escrita con cuidado y que requiere un lector atento. En ella se plantean bien cuestiones de fondo como la muerte de alguien muy querido y la forma de lidiar con el dolor.

1978. La gran Gilly Hopkins, Katherine Paterson. Galadriel Hopkins, Gilly, es una chica de once años, abandonada por su madre tiempo atrás e incapaz de adaptarse a los hogares que intentan adoptarla. Le asignan una nueva tutora, la señora Trotter que, a la vez que a ella, cuida de un niño frágil y miedoso, y más pequeño que Gilly. Además, Gilly empieza a ir a clase de la profesora Harris. Entretanto, va maquinando los medios para conseguir su objetivo: volver con su madre. Novela divertida en su forma y trágica en su fondo. La autora muestra, entrando en el interior de Gilly, la necesidad de cariño que tiene, la coraza detrás de la que se refugia debido a que «no quería apegarse a algo que podía esfumarse en cualquier momento».

1981. Una isla entre las ruinas, Uri Orlev. Segunda Guerra Mundial, gueto judío de Varsovia. Alex tiene once años. Su madre desaparece. Su padre es «seleccionado» por los alemanes para ir a un destino desconocido. Según los planes que habían preparado si eso sucedía, Alex se dispone a esperarle acomodándose dentro de una casa cercana, ahora en ruinas. Recreación singular de Robinson Crusoe. Narración ágil y tensa. Orlev imprime un sello vitalista a sucesos tan trágicos y sabe introducir al lector en la mente de Alex, un chico reflexivo que va formando su propio criterio, no siempre certero, al procurar asimilar los mensajes contradictorios que recibe.

1986. Los ojos del ciego, Alison Morgan. Antiguo Israel. Benjamín, nieto del profeta Isaías, va con su padre a la ciudad de Lakis. Allí son sorprendidos por el asalto de las tropas asirias de Senaquerib. La ciudad es arrasada y el padre de Benjamín muere. Un joven soldado asirio que ha quedado ciego en el combate pide a Benjamín que lo lleve con él porque su propio ejército mata a los inútiles. La amistad entre los dos crece, y Benjamín, ya en Jerusalén, será el intermediario entre su abuelo y el rey Ezequías. En primera persona, Benjamín cuenta los acontecimientos con calma pero con vibración. Está cuidada la reconstrucción ambiental, tanto de las escenas bélicas del comienzo, como de la vida en el interior de Jerusalén más tarde. Tienen densidad las personalidades del propio narrador, la de su padre, la del chico ciego y, sobre todo, la figura imponente y arrolladora de un Isaías anciano, siempre fiel a su misión. Están bien combinados el desarrollo de los acontecimientos externos con el dilema interior de Benjamín sobre su destino.

2000. Espiando a un amigo, Batya Gur. Shabi, un chico de doce o trece años, quiere descubrir por qué Benyi, un chico de ocho años de su escuela, se comporta de modo extraño. En sus vendidas novelas policiacas, la escritora israelí cuenta las cosas de un modo lento y pormenorizado, algo apropiado para ir desvelando poco a poco los entresijos del caso y para ir mostrando el mundo interior de sus personajes. Y aunque el mismo estilo calmoso y discursivo en boca de un narrador de doce años no acaba de funcionar bien —pues parece como que un niño debería ser más alocado—, lo cierto es que la historia interesa porque los personajes y las relaciones entre ellos están bien dibujadas.

2002. Adara, Beatrice Gormley. Mediados del siglo IX antes de Jesucristo, antiguo Israel. Adara es una joven a la que capturan los ejércitos del general sirio Naamán y termina siendo una criada de su mujer. Cuando Naamán contrae la lepra, es ella quien le dice que hay un profeta en Israel que puede curarle. Relato básicamente fiel a un episodio del libro segundo de los Reyes de la Biblia. La narración está contada en primera persona por Adara, una chica curiosa, con inquietudes y el deseo de aprender a leer y a escribir. El lector se hace cargo de sus esperanzas y decepciones, y se alegra de que consiga por fin su sueño.