13 secretos para la creación de Vacas Púrpura

El “how-to” que proporciona Seth Godin para conseguir el éxito con tu producto en su libro: “La vaca púrpura”.


“¿Y quien es ese tal Seth para saber como voy a triunfar con mi producto?” puede ser que te estés preguntando. Bueno, pues es un tío que ha conseguido que si buscas “Seth” en Google salgan primero el dios y luego él. Así que algo sabrá de vender, aunque sea a si mismo, si está casi a la altura de un dios. Puedes echarle un ojo a su bio y ver cosas que ha hecho en empresas, o los libros que ha escrito, aunque en este caso yo voy a centrarme en uno de ellos: La vaca púrpura.

Mi nuevo jefe -Álvaro- en mi primer día de trabajo me regaló el libro (no es que sea su ojito derecho, es que era la vispera de reyes, y le regaló un libro a cada trabajador… pero libros pensados, que pudiesen gustarles). No se con el resto, pero conmigo acertó. Además se me acababa de romper el Kindle -una pena, ¡con todos los años que llevaba acompañándome!-, por lo que paso a ser lo primero en mi lista de las cosas por leer.

“La vaca púrpura” es un libro que parte de los posts del blog de Seth, y en el que además de mostrar un montón de casos prácticos sobre un montón de empresas (tal vez algún día los repasemos), gritar que el marketing tradicional murió hace tiempo o atacar a todos aquellos que se empeñan en seguir usándolo, plantea varios “ejercicios” a modo de pregunta, de reflexión o de puesta en práctica, que cualquiera puede realizar para conseguir el éxito en su producto. Os recomiendo muchísimo el libro si tenéis algún interés en el márketing y el diseño de productos, y además se lee de una patada, así que no hay exucsa -eso sí, os adelanto que la traducción al español de ORMOGRAF es para pegarse un tiro-.

Para poneros la miel en los labios, os transcribiré algunos de esos deberes que pone tío Seth, y que creo que pueden probocaros reflexiones interesantes como me las han probocado a mi:

  1. Si el futuro de un producto no va a ser extraordinario -si no puede imaginar un futuro en el que la gente quede fascinada con él-, es hora de darse cuenta de que las reglas del juego han cambiado. En lugar de invertir en un producto moribuno, coja los beneficios y reinviértalos para crear algo nuevo.
  2. No es mero accidente que algunos productos tengan éxito y otros no. Cuando surge un ideavirus (Seth llama así as las ideas que se difunden), es porque todas las piezas víricas encajan. ¿Es fácil difundir su idea? ¿La gente habla de ella a menudo con sus conocidos? ¿Está muy unido el grupo obetivo? ¿Hablan mucho? ¿Confían unos en otros? ¿Qué reputación tienen las personas con más probabilidad de difundir sus ideas? ¿Es un producto persistente? ¿O es una novedad que debe difundirse rápidamente antes de morir? ¿O se trata más bien de una idea que le permite invertir en una campaña larga? Analice con estas preguntas todos sus proyectos de productos nuevos y descubrirá cuáles tienen más posibilidades de triunfar. Éstos son los productos y las ideas que merece la pena lanzar.
  3. Es inútil hacer publicidad dirigida a nadie (que no sean transmisores interesados e influyentes).
  4. ¿Qué tácticas usa su empresa que obliguen a seguir al líder? ¿Qué pasaría si las abandonara e hiciera algo muy distinto? Si acepta que jamás se pondrá al día siendo igual, elabore una lista de formas con las que puede ponerse al día siendo distinto.
  5. ¿Qué podría analizar? ¿Cuánto costaría? ¿Con qué rapidez podría obtener resultados? Si puede permitírselo, hágalo. “Si lo evalua, mejorará”.
  6. ¿Puede crear una versión coleccionable de su producto?
  7. ¿Qué pasaría si durante una o dos temporadas en lugar de lanzar nuevos productos reintrodujera algún clásico? ¿Qué sorprendente novedad podría ofrecer la primera temporada que regresara (con los ingenieros descansados)?
  8. Si alguna vez tiene la oportunidad de ir a una convención de ciencia ficción, verá que son gente muy rara. ¿Su producto atrae a un público tan chiflado como ese? ¿Cómo puede crear uno que sí?. (Jeep, Fast Company y la empresa Longaberger lo hicieron. Existen grupos similares entre los inversores en bolsa, hay un mercado para sistemas operativos y otro para sistemas estéreo de un millón de dólares. Los productos son distintos, pero los transmisores y los early adopters son los mismos).
  9. Si encarga a alguien en su organización que cree una nueva Vaca Púrpura (un producto extraordinario), ¡déjelo tranquilo! No use críticas internas, ni pruebas de funcionalidad para comprobar si el nuevo producto es tan bueno como el que ya tiene. En lugar de eso, elija al inconformista adecuado y apártese del camino.
  10. Seguramente es demasiado tímido, no demasiado escandaloso. Trate de ser escandaloso, sólo por ser molesto. Es un buen ejercicio. No lo haga muy a menudo porque no suele funcionar, pero es una buena forma de aprender lo que se siente estando al límite.
  11. ¿Qué ocurriría si dijera la verdad?
  12. Extraordinario no siempre significa cambiar la máquina más grande de la fábrica. Puede ser la forma en que contesta al teléfono o lanza una nueva marca o tal vez es el precio que pone a una versión revisada de su software. Tomar el hábito de hacer la cosa “menos segura” cada vez que se tiene la oportunidad es la mejor forma de aprender a proyectar (ponerte en la piel de tu cliente). Se coge práctica cuando uno se acostumbra a ver lo que funciona y lo que no.
  13. Si pudiera construir una empresa competidora con unos costes un 30% menos que los suyos, ¿lo haría? Si puede, ¿por qué no lo hace?

Esta es mi elección, pero puede que a vosotros os hagan reflexionar más sus otras propuestas. Echadle un ojo al libro, y decidme: ¿qué os parece?