14 libros para lectores de unos catorce años

Continúo poniendo selecciones de libros por edades. De más está decir que libros que asigno a una edad bien podrían estar en otra, superior o inferior. Si más adelante rehiciera estas listas, seguro que cambiaría de lugar no pocos libros. He procurado que haya variedad —géneros, longitud, complejidad— y no poner libros ya incluidos en selecciones de otro tipo publicadas aquí, en Medium, en los últimos meses. He incluido más libros españoles y es intencionado que, en cada lista, haya dos o tres libros que no están disponibles en librerías ahora mismo (a ver si los editores se animan a devolverlos a la circulación).

1967–1971. La trilogía de los trípodes, compuesta por Las montañas blancas, La ciudad de oro y plomo y El estanque de fuego, John Christopher. Relatos de ciencia-ficción ambientados en un mundo futuro paramedieval. En él, la Ceremonia de la Placa era el momento en el que los chicos alcanzaban la madurez, se integraban por completo en la sociedad y entendían el modo de pensar habitual de los mayores. Pero no todos aceptan. En el primer relato el protagonista, Will Parker, no se somete y huye a las Montañas Blancas. En el segundo, es enviado a «la ciudad de oro y de plomo», donde los Amos tienen su capital: logra introducirse en ella y, aunque a duras penas consigue abandonarla, consigue sus objetivos. En la tercera historia, Will debe hacer de señuelo para capturar a un Trípode pues sólo así será posible averiguar cuáles son sus puntos débiles para poder enfrentarse a ellos. En la tradición de los clásicos del género, Christopher presenta unos seres dominadores que se mueven en trípodes. Contra ellos, algunos hombres con amor a la libertad se unen para combatirlos. Relatos ágiles en los que se ensamblan bien la evolución psicológica de los personajes con un rápido desarrollo de la trama. Con los acentos pesimistas habituales en las presentaciones del futuro propias de la ciencia-ficción, se hace un planteamiento positivo de lucha por la libertad.

1975. Tuck para siempre, titulado en una edición posterior El misterio del manantial, Natalie Babbitt. En 1880, la pequeña Winnie Foster se adentra en el bosque y descubre un manantial del que un chico, Jesse Tuck, no le deja beber. Para explicarle por qué, Jesse conduce a Winnie a su casa, donde conoce a los Tuck: Angus y Mae, los padres, y Miles, el hermano mayor de Jesse. Entonces averigua que, si bebiera, siempre tendría la misma edad que ahora tiene, como les ocurre a los Tuck. Entretanto, un tipo que sabe la historia, planea conseguir el bosque completo para explotar comercialmente la fuente. El planteamiento del relato es inteligente y su desarrollo tiene calidad. Además, la autora no lo alarga ni lo complica innecesariamente y sabe transmitir una reflexión jugosa sobre las consecuencias de una situación que algunos a primera vista desearían.

1980. El Sentinels, Peter Carter. Novela de iniciación y de aventuras marineras. En 1840, John Spencer, un huérfano inglés de quince años, es enrolado en un barco de la Marina Real cuya misión es perseguir el tráfico esclavista en la costa Oeste de África, la «Costa de los Esclavos». Se acaba uniendo a Lyapo, un nigeriano yoruba, a quien ha de aliarse para sobrevivir. A partir de algunos episodios basados en hechos reales, el autor presenta, con tonos épicos y gran viveza en las descripciones de los combates, la lucha de los hombres de la marina británica por la libertad, mientras en su Parlamento hay quienes defienden que «libertad para comerciar en algo implica la libertad para comerciar en todo».

1979–1980. Escenarios fantásticos y El misterio de la isla de Tökland, Joan Manuel Gisbert. Novelas que son una mezcla de ciencia-ficción y fantasía: con una narración clara y también algo barroca, en ellas abundan las descripciones de lugares imaginativos singulares. En la primera figura Demetrius Iatopec, un domador de espejismos, autor de unos escenarios singulares en los que se adentra el aventurero Nathaniel Maris, un «periodista especializado en temas relacionados con lo imaginario y lo fantástico». En la segunda, Maris hace al principio frente al desafío que le plantea un excéntrico y millonario coleccionista, Mr. Kazatzkian, el de entrar en «el más colosal y alucinante laberinto subterráneo de todos los tiempos», en la isla de Tökland, pero luego renuncia y deja que otros exploradores acometan la tarea. Se siguen con interés los incidentes porque Gisbert usa un lenguaje claro y los cuenta con un ritmo tranquilo en el que mezcla con habilidad distintas perspectivas, elude hábilmente las explicaciones laboriosas, y sabe usar imágenes tan sencillas como eficaces.

2007. El misterio de la noria de Londres, Siobhan Dowd. Ted y su hermana mayor Kat ven subir a su primo a la noria de Londres pero, a la salida, no aparece. Durante unos días, paralelamente a la investigación de la policía, Ted y Kat intentan resolver el caso. Misterio policiaco con un narrador excepcional: Ted, un chico con un cierto autismo. Sus peculiaridades son que tiene dificultades para captar el lenguaje corporal; que comprende literalmente todas las metáforas e intenta desentrañar su significado; y, sobre todo, que tiene unos conocimientos extraordinarios de meteorología. Lo anterior hace que la historia, en sí misma tensa, sea muy divertida. Además, en el hecho de que las teorías de Ted sean al principio menospreciadas y acaben siendo correctas, y finalmente salga vencedor sobre los adultos, está una parte del atractivo de la historia.

2007. En primaria todos éramos muy listos, Enrique Gudín. Gonzalo, Chalo, unos dieciséis años, con bien ganada fama de mal estudiante, cuenta qué pasó el curso en el que tuvo que cuidar de su primo Samu, de ocho años, recién llegado a su ciudad. El narrador explica bien su mundo interior y sus justificaciones, y recrea con gracia situaciones escolares (muy por encima de lo que cabría esperar de quien suspende Lengua repetidamente). Pero, a través de lo que percibe Chalo, el lector se da cuenta de los problemas que tiene Samu como consecuencia de la situación de crisis por la que atraviesan sus padres.

2009 y 2015. La evolución de Calpurnia Tate y El curioso mundo de Calpurnia Tate, Jacqueline Kelly. Novelas simpáticas y amenas que tienen lugar en Fentress, ciudad al sur de Austin, Texas, en los años 1899 y 1900. La narradora es una chica de once años llamada Calpurnia Virginia Tate, familiarmente Callie Vee, la intermedia de siete hermanos. Su familia es pudiente; su padre no interviene mucho en su vida diaria; su madre desea que aprenda cocina y bordado; cumple un importante papel la cocinera mulata de la casa, Viola; y el personaje decisivo es su abuelo, un naturalista seguidor de las teorías darwinistas que hace de Calpurnia su discípula y colaboradora. En la primera novela su abuelo y ella descubren una nueva especie de algarrobo y esperan que las sociedades científicas lo reconozcan, y se suceden episodios de vida familiar y local. En la segunda, la mayoría de los líos tienen que ver con animales que Travis, el hermano menor de Callie, desea cuidar, con más o menos fortuna, y otros con la llegada de una prima de Callie a su casa y con que se instale en el pueblo un nuevo veterinario. La forma de narrar de Calpurnia es graciosa, ordenada, irónica con su hermano Lamar, afectuosa con su hermano Travis, temerosa con los mandatos de su madre, respetuosa y admirativa con su abuelo. Da mucha información científica, que le cuentan su abuelo y el veterinario, o que ella misma lee, y anota muchas preguntas en sus cuadernos de notas.

2010. Reyes de la basura, también titulado Trash. Ladrones de esperanza, Andy Mulligan. Relato absorbente. Se ambienta en una ciudad llamada Behala, donde hay un gran basurero en el que sobreviven muchas personas recogiendo restos. Los protagonistas son tres chicos que un día encuentran un bolso con un nombre, una llave y unas instrucciones dentro. La policía intenta recuperar ese bolso pero ellos callan y, siguiendo las pistas que tienen, acaban averiguando el origen real de la fortuna de un hombre poderoso. La novela está narrada por quienes vivieron los hechos: por los chicos y por otros personajes que participaron en algo de lo sucedido. Al margen de la artificiosidad constructiva del relato, tanto el hilo argumental como la sórdida vida en el basurero atrapan al lector: la historia tiene gancho, se dosifica bien la información, y el tono es amable, sin ironía y con buen humor.

2011. Ciudad de huérfanos, Avi. Nueva York, 1893. Maks, un chico de trece años que vende periódicos, está amenazado por una banda liderada por un tal Bruno. Además, su hermana Emma es acusada un día de robar un reloj y la llevan a la cárcel. Con ayuda de una chica llamada Willa, Maks hará frente a los dos problemas. Argumento ameno y bien hilado. Los personajes atraen. Los momentos de acción tienen intensidad. El tono coloquial y explicativo, y el hecho de que todo se cuente en presente, sirve para dar viveza e inmediatez a los incidentes y a las descripciones, precisas y claras, de los ambientes de Nueva York en la época: las viviendas donde se hacinaban muchos inmigrantes, la sordidez de la prisión de Manhattan, la vida y el tráfico en las calles, los lujos del hotel Waldorf y sus novedades, sorprendentes para Maks, como las duchas y los ascensores.

2012. La lección de August, R. J. Palacio. August Pullman, Auggie, es un chico de diez años que nació con una deformidad facial. Vive con sus padres y su hermana mayor, Via, que siempre le han ayudado y protegido. Tiene una gran fijación con La guerra de las galaxias. Nunca ha ido a la escuela y sus padres piensan que ha llegado el momento de que lo haga. La novela empieza en ese momento y cuenta el difícil acostumbramiento de August y sus compañeros a la situación. Novela que desea y consigue conmover. Buena parte de su encanto está en la voz narrativa de August: natural y convincente, aunque sepamos que ningún niño se pueda expresar con tanta claridad y ser tan perspicaz, divertida e irónica, por más que respire dolor y decepción. La novela plantea bien la importancia del afecto y de la dedicación de unos padres que lo sacrifican todo por su hijo, igual que presenta con acierto el premio de una felicidad familiar basada en el olvido de uno mismo.