15 libros para lectores de unos quince años

Continúo poniendo selecciones de libros por edades. De más está decir que libros que asigno a una edad bien podrían estar en otra, superior o inferior. Si más adelante rehiciera estas listas, seguro que cambiaría de lugar no pocos libros. He procurado que haya variedad —géneros, longitud, complejidad— y no poner libros ya incluidos en selecciones de otro tipo publicadas aquí, en Medium, en los últimos meses. He incluido más libros españoles y es intencionado que, en cada lista, haya dos o tres libros que no están disponibles en librerías ahora mismo (a ver si los editores se animan a devolverlos a la circulación).

1949. La caravana de los niños, An Rutgers van der Loeff. Singular novela del Oeste. El año 1844, los Sager, padres y seis hijos, viajan en una caravana con rumbo a Oregón. En el camino nace una niña. Pocos días después, los padres fallecen y los hermanos deben seguir solos. Cuando los jefes de la caravana cambian su objetivo, los Sager siguen solos para llegar a dónde querían ir sus padres. A partir de una noticia escueta, la autora holandesa se documentó en relación a la época y buscó los testimonios de primera mano. Son muchas las descripciones ambientales excelentes pero la fuerza de la novela se apoya, sobre todo, en el chico mayor, Henry, de 14 años, que lleva el peso de las decisiones. Según avanza, la historia va ganando intensidad debido a la progresiva dureza con la que Henry empuja a sus hermanos hacia delante.

1971. La señora Frisby y las ratas de Nimh, Robert C. O’Brien. Inteligente novela de ciencia-ficción. La señora Frisby es una ratona de campo, viuda, que ha de pedir auxilio a las enormes e inteligentes ratas que viven debajo del rosal. Éstas acceden al saber que es la viuda del señor Frisby, antiguo compañero suyo en un laboratorio. Con un original planteamiento, O´Brien entrelaza de modo verosímil lo real y lo ficticio para construir una parábola en torno al deterioro del entorno y de las relaciones humanas en la sociedad competitiva en la que vivimos. Los esfuerzos de la heroica señora Frisby por defender a su familia, el plan de huida de las ratas, la historia de los experimentos que sufrieron en el pasado y de su aprendizaje, están bien engarzadas en un relato teñido de ironía inteligente.

1973. Cruzada en jeans, Thea Beckmann. Relato de aventuras históricas a las que se accede a través de un marco de ciencia-ficción. Un chico holandés de quince años, Rudolf Hefting, es transportado mediante un alocado experimento al año 1212. Un error de cálculo lo sitúa en medio de la Cruzada de los Niños. Una vez allí, Rudolf acaba siendo el conductor de una expedición que atraviesa Europa. La trama es ágil, la reconstrucción histórica es respetuosa y los contrastes que van surgiendo entre la Edad Media y el siglo XX son equilibrados.

1973. Un saco de canicas, Joseph Joffo. París, año 1941. Dos chicos judíos, Joseph y Maurice, de diez y doce años, deben atravesar Francia solos para reunirse con sus padres y hermanos en Marsella. En todo momento deberán negar su condición de judíos. El narrador es un Joseph adulto, que va recordando todo con su visión de chico que va creciendo según avanza la guerra. Su relato tiene un estilo suelto y fluido. Tiñe los acontecimientos más dramáticos de buen humor y sentido positivo, muestra tanto la tragedia como el valor y la bondad de muchas personas, y hace verosímil su proceso de aprendizaje y maduración. Da sabor al relato la simpática relación entre los dos hermanos, bien descrita, en la que no faltan rivalidades y peleas.

1986. Senén (o, en ediciones anteriores, El fronterizo de oro), José Luis Olaizola. Senén es un chico con un coeficiente de inteligencia en el borde de la normalidad. Como es un jugador de fútbol extraordinario, un famoso periodista quiere escribir un libro sobre su vida. Senén hilvana sus recuerdos hablando de sus amigos, del colegio en el que estudia y de su secreto: su maestro Yon Ying, Ernesto para los amigos. El autor emplea el lenguaje que se supone a una persona como Senén, indicando desde el principio que, aunque sea torpe para algunas cosas, siempre le ha gustado leer y escribir, por lo que no se expresa nada mal. Salvado que las palabras de argot deportivo varían mucho con el paso de los años, el relato conserva intacto su tono jocoso que, con frecuencia, resulta hilarante.

1988. El misterio Velázquez, Eliacer Cansino. Novela inteligente y de calidad, también por su sencillez, sobre un pacto fáustico. Nicolás Pertusato, un chico enano retratado en Las Meninas, escribe cómo llegó a figurar en el cuadro y los extraños incidentes de su realización. Su historia comienza cuando, con ocho años, es reclutado para servir en la Corte. Más adelante, Velázquez lo hace su protegido. Por voluntad de un extraño italiano llamado Nerval figurará en Las Meninas. Cuando Nicolás termina su narración, ocho días después de la muerte de Velázquez, tiene diecisiete años. Con un estilo preciso, ajustado a la época y a la persona que redacta, el autor construye una narración intrigante que abunda en el enigma de cómo Velázquez logró una obra tan poderosa que atrapa el tiempo.

1992. No soy un libro. Los trenes del verano, José María Merino. Novela de ciencia-ficción y de amor por los libros. Juan Luis, Piri y Marta emprenden un viaje veraniego por Europa. Cuando llegan a París les suceden insólitos acontecimientos, causados por la interferencia con otro mundo paralelo en el que habitan seres parecidos a ellos pero no exactamente iguales. Relato que se desarrolla en dos planos, separados también tipográficamente. Este juego literario imprime ritmo a la narración, por debajo de la cual se sugieren muchas cosas: cada uno de nosotros y cada novela es un mundo paralelo en los que podemos entrar si nos esforzamos… Los protagonistas entienden que «leer es la única vía para resolver la situación» en la que se encuentran, que a veces un libro no es sólo un libro, es mucho más que un libro.

1993. Aparición del eterno femenino contada por S. M. el Rey, Álvaro Pombo. Con un lenguaje sabio e ingenuo, culto y popular, un locuaz chaval de doce años, Ceporro, alias El Rey, habla de su vida en la casona familiar de su abuela, en el Norte de España, a mediados del siglo XX. Las relaciones con su primo El Chino se alteran cuando una tía, que vive abajo, adopta a Elke, una niña alemana, huérfana de guerra. Desternillante relato de acercamiento a la infancia que también es un tapiz realista de un ambiente y una época. Pombo emplea con talento literario y agudeza psicológica la perspectiva del niño que, a través de una supuesta narración oral, al tiempo que cuenta los sucesos externos de su vida, va perfilando unos «secundarios» excelentes y mostrando un mundo interior dominado por una portentosa imaginación.

1993. La espada y la rosa, Antonio Martínez Menchén. Baja Edad Media. Al monasterio en ruinas donde viven el ermitaño Martín y el joven Moisés, llega Gilberto, un caballero enfermo, antiguo cruzado. Recuperada la salud, Gilberto reemprende su peregrinación a Santiago acompañado por Moisés. Cuando Gilberto descubre el origen noble de Moisés decide desandar el camino para llevarle a sus posesiones. Jalonan el relato multitud de relatos cortos, contados por diversos personajes. Empleando el viaje como imagen de la vida y recurriendo a textos literarios de la época, el autor efectúa una creíble reconstrucción de la Edad Media. A lo largo del camino se van poniendo en boca de unos y otros distintas leyendas populares, que se integran con fluidez en una narración que conjuga sencillez y profundidad.

1994. La Expedición del Pacífico, Marilar Aleixandre. Novela de aventuras científicas y marineras en el XIX que añade algo acostumbrado en los relatos de fines del siglo XX: el polizón protagonista y narrador es una chica que no deja de hacerse reflexiones sobre la condición de las mujeres de la época. En el año 1862, ocho naturalistas embarcan rumbo a Sudamérica. Entre ellos va, como polizón, Emilia Goianes, una chica de trece años cuyo hermano es uno de los científicos. Ella misma es la narradora del viaje. Contra el fondo del paisaje político de la España de la época, la autora construye una trama verniana en la que, tomando pie de una expedición real, integra con naturalidad descripciones científicas precisas y bien dosificadas, y da unas acertadas pinceladas sobre la transición hacia la madurez de la protagonista.

2007. El camino de Sherlock, Andrea Ferrari. Un chico superdotado cuenta su vida. Señala sus dificultades de trato con los demás, cómo se aficionó a las historias de Sherlock Holmes y cómo, con diez años, llegó a participar en un concurso televisivo sobre ese tema. Por otro lado va narrando unos asesinatos que han tenido lugar en su barrio en los últimos meses y las conjeturas que hace al respecto, hasta que, finalmente, cree tener la solución y actúa. Novela estructurada con saltos atrás y adelante para contar alternadamente los crímenes del presente y los sucesos del pasado. El narrador es atrayente porque, aunque a veces sea pedante y altivo como Holmes, suenan graciosas y resultan oportunas las citas con las que arma muchas respuestas.

2007. Flavia de los extraños talentos, Alan Bradley. En 1950, en una gran casa de una pequeña ciudad inglesa, vive la familia De Luce: el padre, viudo y filatelista; las hijas mayores, absortas en sus lecturas de novelones; y la protagonista y narradora, Flavia, que se pasa el tiempo en un laboratorio heredado de su madre fallecida. Un día, Flavia oye una violenta y confusa conversación entre su padre y un desconocido a quien encuentra moribundo, a la mañana siguiente, en su huerto. La novela, que al principio parece tener aires góticos por el misterioso caserón donde viven los De Luce y por las inquietantes jugarretas que Flavia gasta a sus hermanas, se convierte luego en una novela policiaca que se centra en aclarar no sólo los misterios del presente sino también los del pasado. Flavia, aparte de contar las cosas muy bien, tiene unos abrumadores conocimientos de química, y es descarada, mentirosa, entrometida e insistente hasta decir basta.

2007. La invención de Hugo Cabret, Brian Selznick. Libro que alterna tramos cortos de texto con imágenes que ocupan muchas dobles páginas y que narran los hechos al modo de un storyboard cinematográfico. París, años treinta. Hugo Cabret, de doce años, vive oculto en la estación de tren de París, donde se ocupa del mantenimiento de los relojes: esto sucede porque Hugo sabe que lo echarán si se descubre la desaparición de su tío, el anterior mantenedor de los relojes, con quien vivía desde la muerte de su padre. Además, Hugo conserva los planos de un autómata que su padre deseaba poner en marcha y que quiere hacer funcionar de nuevo. Los dibujos a carboncillo, de gran calidad y bien secuenciados, introducen al lector en la historia y le ahorran muchas descripciones ambientales: en ese sentido se puede decir que es un libro magnífico para no-lectores. La historia conecta con los sueños de un lector niño-joven de llevar una vida secreta y recoge la fascinación propia del cine de los comienzos.

2011. Maravillas, Brian Selznick. Igual que la anterior, novela muy apropiada para lectores reticentes. En la primera parte tiene dos hilos narrativos: uno, en 1977, que se cuenta con palabras y sigue a Ben, un chico cuya madre ha fallecido y que además se queda sordo; y otro, que comienza en 1927, que se desarrolla sólo con imágenes a doble página, y que sigue las desventuras de Rose, una chica sordomuda que colecciona recortes de prensa de una actriz famosa. La segunda parte une a Rose y a Ben en el Museo de Historia Natural de Nueva York, una en busca de su madre y otro en busca de su padre. El texto está bien escrito y las imágenes, dibujos a carboncillo, son excelentes. La historia es dickensiana en los dramas personales que plantea y en las coincidencias que se dan. Es también un relato de los da información de todo tipo al lector: aspectos de la vida natural, lenguaje de los sordos, el valor y el interés que tienen los museos, etc.

2013. Zoom, Andrea Ferrari. Relato que comienza cuando Ana, una chica de 17 años, lee una noticia en la que se cuenta cómo el Papá Noel de una tienda de juguetes actuó con extraordinaria rapidez para salvar de morir atropellado a un pequeño malabarista. A partir de ahí, averiguamos que el padre de Ana murió hace poco; que su madre gana un sueldo miserable; que su silenciosa hermanita Cecilia, pasa tiempo con una generosa vecina; y que Ana se plantea ganar dinero en la campaña de Navidad ofreciéndose para trabajar como Papá Noel en la tienda. Historia intrigante y cordial a la vez, muy bien construida. Mete al lector en los mundos interiores de sus personajes y aviva continuamente los deseos de pasar la página.