16 libros para lectores de unos dieciséis años

Continúo poniendo selecciones de libros por edades. De más está decir que libros que asigno a una edad bien podrían estar en otra, superior o inferior. Si más adelante rehiciera estas listas, seguro que cambiaría de lugar no pocos libros. He procurado que haya variedad —géneros, longitud, complejidad— y no poner libros ya incluidos en selecciones de otro tipo publicadas aquí, en Medium, en los últimos meses. He incluido más libros españoles y es intencionado que, en varias listas (no en esta), haya dos o tres libros que no están disponibles en librerías ahora mismo (a ver si los editores se animan a devolverlos a la circulación).

1949. Shane, Jack Schaefer. Novela elegida, en distintas votaciones, como la mejor novela del Oeste. En ella se basó la película Raíces profundas y se inspiró, años después, El jinete pálido. Wyoming, 1889. A la granja de los Starret llega un desconocido misterioso que, atraído por el buen trato que le dan el granjero, Joe, su mujer Marian, y el pequeño Bob, decide quedarse a trabajar con ellos. Cuando el gran propietario de terrenos y ganados, su vecino Luke Fletcher, aumenta sus gestos intimidatorios contra los granjeros que vallan sus campos y no dejan paso libre a sus reses, Shane desempolva la pistola. Está conseguido el progresivo aumento de la tensión después de un comienzo calmado donde se presentan los personajes y el conflicto. Es un acierto pleno la elección del narrador y su forma de contar las cosas: la del adulto que recuerda lo que sucedió, cuando él era un niño y se sintió completamente fascinado por el recién llegado.

1954–1955. El Señor de los anillos, J. R. R. Tolkien. Obra que, al margen de otras consideraciones, trata con profundidad acerca del poder. Sus protagonistas son el hobbit Frodo y los componentes de la Compañía del Anillo, sus amigos hobbits Sam y Pippin, el mago Gandalf, y representantes de los otros Pueblos Libres, Legolas por los Elfos, Gimli por los Enanos, Aragorn y Boromir por los Hombres. La misión de Frodo es llevar el anillo que consiguiera su tío Bilbo hasta la Torre Oscura, enclavada en los dominios del Enemigo, porque sólo allí puede ser destruido. La narración tiene todo el sabor de un antiguo relato épico, gran altura literaria y consistencia narrativa, unos caracteres coherentes y bien dibujados, un hilo argumental siempre tenso y magníficas descripciones ambientales.

1954. Cartas de Nicodemo, Jan Dobraczyński. El fariseo Nicodemo escribe cartas a un viejo amigo suyo. Con su particular visión de las cosas, al irle dando noticias de lo que ocurre en Israel, va relatando la vida de Jesucristo. Narración con el punto justo de realismo en el que se conjugan con acierto sobriedad y aliento poético. En boca del culto y perspicaz Nicodemo, el autor va poniendo en cada momento la reflexión oportuna. La reconstrucción imaginativa de «lo que falta» en el Nuevo Testamento, es respetuosa con la realidad histórica: Dobraczynski se ha metido en la piel y en la mente de su narrador, y ante la imposibilidad de abarcar lo que ve, se acerca a Jesucristo y a su doctrina como por aproximación.

1954, 1957, 1959, 1980. El Águila de la novena legión, El usurpador del Imperio, Los guardianes de la luz (o Aquila, el último romano en otra edición) y Los lobos de la frontera, Rosemary Sutcliff. Novelas ambientadas en la Inglaterra de los primeros siglos. Son relatos independientes pero ligados entre sí. Se desarrollan en los mismos escenarios pero la primera tiene lugar en el siglo II, la segunda un siglo después, la tercera ya en el siglo V, y la cuarta, escrita bastantes años después que las anteriores, en el siglo IV. Sus protagonistas pertenecen a la misma familia y hay elementos que dan continuidad y refuerzan el hilo que une las historias. Sutcliff, que veía similitudes entre nuestra época y la de la desintegración del Imperio Romano, demuestra un hondo conocimiento del mundo que recrea y unas notables dotes narrativas para conducir ágilmente la acción, construir unos diálogos precisos, y enriquecer con jugosos matices la personalidad de sus héroes. Además, Sutcliff es cuidadosa en su trabajo de reconstrucción del marco histórico. Son modélicas las escenas de batallas y la forma en que se transmite su violencia sin recrearse en la crudeza de las situaciones.

1970. El águila en la nieve, Wallace Breem. Novela histórica del mismo tipo y con personajes parecidos a los de las novelas citadas de Sutcliff. El año 406, el general Máximo defiende la frontera en el Rin con una sola legión. Cuando sus peores temores se cumplen, pues el río se hiela, ha de hacer frente a las tribus bárbaras (de alanos, cuados, marcomanos, alamanes y vándalos) que desean imperiosamente ocupar la Galia. Cuenta la historia el mismo Máximo, cuando ya es un anciano. La historia tiene tres apoyos principales: la personalidad de Máximo, la presentación del conflicto fronterizo, los aspectos relativos a las operaciones y movimientos de tipo militar. La narración es pormenorizada pero ágil. Logra transmitir los sentimientos crecientes de desesperanza y desmoronamiento del mundo conocido que tenían personas de la época. Los diálogos son magníficos, la tensión va en aumento y la batalla final es trágica e intensa.

1971. Krabat y el molino del diablo, Otfried Preussler. Novela basada en una vieja leyenda. Siglo XVIII, Sajonia. Krabat, un chico mendigo y huérfano de catorce años, tiene un sueño raro después del cual acaba trabajando como aprendiz en un molino. Allí, junto con otros once chicos y a las órdenes de un extraño maestro, aprende Magia Negra. Cuando se hace cargo de lo que pasa, después de que un misterioso canto navideño y su cantora le llegaron al corazón, Krabat hace un plan para liberarse del dominio del maestro. Novela estructurada en capítulos cortos que hacen avanzar la acción con rapidez, presenta escasos pormenores del mundo interior de los personajes salvo algunos sueños premonitorios, y tiene unas descripciones breves e intensas. Con su relato, el autor intentó reflejar el destino de una generación joven, como la suya, que se vio atrapada en unos engranajes sociales malvados.

1972. La colina de Watership, Richard Adams. Novela de aventuras y de aprendizaje, con mucho de sátira social también, que se desarrolla en un mundo conejil con sus leyes, sus costumbres, su mitología. Una colonia de conejos se traslada de vivienda y ha de hacer frente a dificultades, externas e internas, donde se ponen de manifiesto las cualidades y condiciones de sus miembros. Larga y algo barroca, es una novela bien escrita, ingeniosa, bien construida, con personajes atractivos, y un hilo argumental que mantiene interesado al lector.

1976. Montañas como islas, Forrest Carter. Años 30, durante la Ley Seca. Cuando tiene cinco años y se queda huérfano, Pequeño Árbol se va a vivir con sus abuelos cheroquis a los Montes Apalaches, Tennessee. Cuando ha pasado ya tiempo él mismo narra lo que sucedió hasta que cumplió siete años. El abuelo le enseñó a relacionarse con la naturaleza tal como lo hacen los cheroquis; periódicamente sacaba libros de la biblioteca, un diccionario del que aprendía cinco palabras por semana, y otros que la abuela le leía cada noche… Libro popular por sus atractivos personajes y los acentos del narrador; por la fuerza que tiene como novela de aprendizaje y el sentido crítico bienhumorado que respira. Se presenta bien una educación basada en una transmisión de conocimientos directa —como la del artesano que comunica su oficio—, e impartida con una enorme generosidad —el lector aprecia la dedicación de los abuelos más de lo que parece hacerlo el narrador.

1979. La historia interminable, Michael Ende. Bastián comienza la lectura de una historia en la que se anuncia la próxima desaparición del reino de Fantasía, a no ser que decida intervenir y unir sus fuerzas con las de Atreyu, el héroe que intenta salvar a la Emperatriz Infantil. En su aventura sabrá que «hay muchas puertas para ir a Fantasía», como le dirá el señor Koreander, «y hay todavía más libros mágicos. Muchos no se dan cuenta. Todo depende de quien coge uno de esos libros». Relato con una complejidad simbólica y descriptiva que lo pueden hacer fatigoso, en algunos tramos, para lectores menos avezados. Tiene, sin embargo, un arranque y un final notables, y supuso una eficaz innovación el recurso a la impresión en dos tintas para mostrar los dos planos en los que sucede la narración.

1979. Cinco panes de cebada, Lucía Baquedano. Muriel, 21 años, es una joven maestra recién destinada a Beirechea, un pueblo del Pirineo navarro. Después de unas semanas de angustia, se integra en el pueblo, supera su pavor a las vacas, descubre generosidad oculta bajo capas superficiales de rudeza. Afianza su decisión de ser maestra de pueblo, busca soluciones para las familias que tienen dificultades para enviar a los chicos a la escuela, descubre a su futuro marido… El éxito sostenido de esta novela se debe, primero, al acierto y al buen humor en las descripciones, sencillas pero que retratan a la perfección tanto la evolución psicológica de la protagonista, como las luces y sombras de las personas del pueblo: gente sencilla y agradecida, pero también desconfiada y recelosa.

1994. El río y la fuente, Margaret Ogola. Relato que abarca cuatro generaciones en Kenia. Akoko Obanda, fallecida en 1973 con casi cien años, es la fuente del río. Viene después su hija Nyabera que, cuando se convierte al cristianismo, arrastra detrás a su madre. Su nieta Elizabeth se hace maestra y tiene siete hijos. La narración se centra entonces en los mayores: las gemelas Vera y Becky, los dos siguientes Aoro y Tony… Narración rica y fresca, llena de buen humor y de mucha información sobre costumbres y modos de vida. De modo positivo, pero sin ocultar la dureza de las vidas de sus personajes, se habla del papel de la mujer, de la influencia del cristianismo, de los cambios sociales que se han producido en el siglo XX… Los personajes tienen fuerza y se ganan la simpatía del lector.

1980. Corazón kikuyu, Stefanie Zweig. Huidos de Alemania por ser judíos, una niña de seis años llamada Vivian y su padre viven en una granja, en Kenia. La narración abarca desde poco tiempo antes de la segunda Guerra Mundial hasta poco tiempo después de su término. En tercera persona, pero desde la mirada y los sentimientos de Vivian, se describen los escenarios y los sucesos de modo poético pero, a la vez, sobrio, y el lector acaba viendo y sintiendo las cosas como Vivian. Rico relato con una fuerte carga autobiográfica en el cual, lo que le da un especial sabor, es el contraste entre los diferentes enfoques vitales de Vivian y su padre: al principio ella piensa que su padre no entiende algunas cosas y, poco a poco, va comprendiéndolo mejor.

2009. Llora Jerusalén, Santiago Herraiz. Nora, una chica de dieciséis años que vive con sus abuelos en Jerusalén, comienza su narración cuando una compañera de clase se suicida en un atentado terrorista en el que mueren varias personas más. Pocos días después, en una celebración familiar a la que ha sido invitada por su amiga Fátima, Nora es testigo de cómo un primo de Fátima, Ahmed, un chico de pocos años, es alcanzado por una bala disparada por soldados israelíes. En medio de la irracionalidad de los atentados suicidas y de las decisiones políticas y militares que azuzan más el odio, Nora ve cómo hay quienes optan por el perdón y también conoce por fin quiénes fueron sus padres. Relato que no da respiro al lector y que muestra las distintas caras del conflicto.