2016

De antemano me excuso haciendo saber que este tipo de escritos no es nada mi tipo.


Créeme, no he leído un solo comentario positivo acerca del año en curso. Aún no se termina pero aún nadie lo halaga. Para muchos el 2016 fue un año de decadencia y desdicha. A nivel mundial no cesan las guerras, las bombas ni las muertes. Tampoco la indiferencia humana hacia esas partes del mundo que están acabando. Han ocurrido los obligatorios cambios políticos, económicos y sociales que deben suceder, con los mismos efectos desde el principio de los tiempos: para unos, asfixiante, para otros no es más que combustible para el éxito.

A lugar: vivo en Venezuela, nación que nuevamente ha sobrevivido a otros 300 y tantos días bajo condiciones asfixiantes. Y siempre lo hará porque un país no se acaba nunca, no se extingue, no se va por el desagüe como muchos figuran. Los habitantes sí, porque es nuestra naturaleza. Ha sido un año triste, donde la degradación se ha visto en cualquier especie u objeto que observes. Todos somos protagonistas pero cada quien tiene asignado un papel diferente. Hay quienes han vivido en peores condiciones, otros no aguantaron, así como otros llegamos todas las noches a casa para escribirlo. Si sales a la calle a recoger testimonios verás que la cifra de positividad será menor al 1 %, nuestra gente está sufriendo. Lo dicen en todos lados. Como todo debe tener una contraparte, hay personas merecedoras de mi admiración por no dejar nunca de seguir tras el instinto humano de ser mejores cada día, buscando por todos los medios la forma de mantenerse a flote ya que en algún momento esas personas vivirán entre las condiciones que necesitan para alcanzar lo que buscan.

En una nación donde hay carencia de todo excepto de malas noticias es realmente gratificante conseguirte con buenas oportunidades así como con buenas personas. 2016, número odiado y criticado que será siempre recordado. Aprendimos y mejoramos mucho. Año de empleos, de títulos, de condecoraciones, de honor y de orgullo. A todas las personas que se vieron involucradas (seré claro, esto se lo mostraré a cada uno) mis mayores agradecimientos.

Sólo resta decir que —falso, falta mucho más— si usted vive con nosotros y está en sus posibilidades hacer para ayudar a otros, no lo dude, todos nos necesitamos. No dejemos nunca de enseñar a las personas porque esa es la única forma de aprender de verdad.

En serio espero que el próximo año sea mejor.