¡4 cosas que todos pueden hacer!

Pocas veces nos dicen lo que podemos hacer en la vida, o por lo menos en la mayoría de las cosas en las que emprendemos o en las que nos enrolamos, la introducción es más bien «esto es lo que no puedes hacer». Sin embargo, quisiera compartirte 4 cosas que sí puedes y tienes que hacer para potencializar tus capacidades.

La primer cosa que puedes y también deberías de hacer, es utilizar una característica innata que todos los humanos tenemos. Tristemente, esta característica es limitada en gran medida en el momento que nos quisieron enseñar a ser más racionales y menos emocionales. Para mí, el significado que hoy en día la mayoría de la gente da a la palabra «racional» es casi siempre sinónimo de mediocridad y limitación personal. Por suerte, esta característica innata está aún dentro de todos nosotros, no puede desaparecer, es parte de tu cerebro (que pocas veces sabemos potencializar). Esta característica está pegada a ti como un tatuaje, pero este hermoso tatuaje está opacado por la racionalidad y la convencionalidad de la vida.

Solías disfrutar y embelesar tus sentidos con esta característica innata cuando eras niño. ¿Te acuerdas cuando soñabas que algún día serías astronauta? ¿Te acuerdas cuando jugabas a que eras Superman? ¿O cuando te gustaba visualizar un futuro hermoso y brillante? Todos lo hicimos, todos utilizábamos nuestra imaginación para visualizar libremente sin ninguna barrera mental o «racional». Pero ¿qué paso después? Como dice la canción de Supertramp, te enseñaron a ser lógico, práctico, y responsable.

Directa o indirectamente, nuestros padres, mentores, amigos, el sistema educativo, y nuestro entorno en general, nos han limitado el poder realizar una de las cosas más importantes que los seres humanos hacemos de manera natural, sin ningún esfuerzo, pero que probablemente muchos no recuerdan que lo pueden hacer, visualizar.

Después de haber estudiado la vida del porcentaje tan pequeño de gente que ha cambiado el mundo y de algunas personas que han dejado su bandera en lo más alto, me he dado cuenta que la visualización es la mayoría de las veces lo que marca la diferencia entre un estilo de vida mediocre, y una vida extraordinaria. Ya sé, te dijeron que no es bueno ser soñador, que es mejor hacer que las cosas sucedan, pero ¿qué tipo de cosas puedes hacer que sucedan si no sabes visualizar, soñar, e imaginar? La respuesta es muy sencilla, harás que suceda lo que esperan de ti, lo normal, lo ordinario, lo racional.

¿A quién recordamos siempre a través de la historia? ¿Quiénes son los que dejan una huella positiva y trascendente? Yo diría que son los que se atrevieron a soñar y a visualizar; creo que Martin Luter King Jr. estaría de acuerdo conmigo.

Entonces, visualiza, visualiza y visualiza, no tengas miedo de tu propio potencial, de tus metas, y sobre todo miedo a re-enseñar a tu mente que soñar, visualizarte haciendo las cosas que te gustaría verdaderamente hacer en la vida puede ser la pequeña gran diferencia que te lleve al 9 en lugar del 4. Tiene sentido, cuando crees con seguridad que puedes alcanzar el 10, vas a estar más preparado física, mental y emocionalmente para superar los obstáculos (la mayoría mentales) que se presentaran en el camino. Tal vez llegues al 8 o al 9, pero confía en mí, si te visualizas llegando al 5, es muy probable que obtengas 3 o 4.

Visualizar es la primer cosa que puedes y debes de hacer para cambiar tu vida. Es gratis, pero a estas alturas seguramente es mucho más difícil de lo que solía ser. Encuentra al niño que llevas dentro, duda de todo lo que han enseñado y has enseñado a tu mente durante el paso de los años, re-aprende a pensar como aquel niño soñador, probando y viviendo los momentos de triunfo antes de haber llegado.

Cuando nos permitimos soñar y visualizar libremente la vida que nos gustaría tener, las cosas personales y profesionales que anhelamos conseguir, es cuando realmente tomamos consciencia de aquello que sí amaríamos hacer en la vida. Es una verdadera pérdida de tiempo, y tal vez un desperdicio de vida, si hacemos algo por mera «seguridad» y «estabilidad» en lugar de hacerlo por amor y pasión. Desafortunadamente, esto es lo que hace la mayoría de las personas en el planeta. Por favor, no dejes que esto te pase a ti también, sería una lástima que aun estando consciente de esto, no te atrevas a tomar el riesgo y buscar hacer lo que amas. Así es, hacer lo que amas! Y esa es la segunda cosa que tienes y puedes hacer para mejorar tu vida.

Si no te dedicas a perseguir las sueños que visualizas (lo que amarías hacer), entonces probablemente estás en tu zona de seguridad racional, en otras palabras, tu zona de confort regida por los miedos y debilidades mentales.

Salir de esta zona de confort es extremadamente difícil, para muchos imposible, y tampoco se puede salir de un día para otro, no puedes cambiar tu vida en un momento. Pero lo que sí puedes hacer, es darte cuenta de las cosas que te gustaría estar haciendo en este momento, y después, poco a poco, paso a paso, riesgo a riesgo, empiezas a atreverte a dejar esta zona de temores y a entrar a la zona de ensueño. Una vez consciente de lo que amas en esta vida, puedes empezar a esbozar mental y físicamente los pasos que necesitas tomar para llegar ahí.

Pero como todo lo que vale la pena en esta vida, como todo lo que no es efímero, el camino nunca es fácil, debes ser consciente de que el sendero es arenoso e inclinado. Sin embargo, mientras estés en dicho sendero recuerda que la meta es dejar tu bandera en lo más alto de la montaña. Qué bonito sería ver tu bandera ondear grandilocuentemente en lo alto de esa montaña, quedándose ahí para siempre. Qué triste sería no saber cómo se ve el mundo desde arriba de la montaña o tener que acostumbrarte a verlo desde abajo mientras otras banderas ondean fulgurantemente.

A pesar de que el camino a la cima de la montaña es arduo y complicado, cuando te das cuenta de que estas esforzándote por llegar a lo más alto, entonces también te percatas que tu vida ahora ya tiene un sentido, ya tiene una razón propia y eso hará que disfrutes el camino cada vez que mires abajo y veas al mundo más y más pequeño. Cuando sepas en dónde quieres dejar tu bandera, comenzará a llegar a tu vida la tan codiciada paz interior que la mayoría no puede encontrar mirando desde abajo de la montaña.

Visualizando tu bandera arriba de la montaña, es la forma de iniciar a hacer lo que amas, por ende, sabrás quién eres en realidad. En cuanto des el primer paso cuesta arriba, dejarás atrás esa pesada armadura hecha de miedo y racionalidad que construyeron para ti. Atreverse a dar ese primer paso no es para nada sencillo, de hecho lo es todo, menos fácil.

Observar la inmensidad de la montaña desde abajo causa temor, un temor que es comprensible, ya que siempre se teme a lo desconocido, tememos al fracaso, tememos a los caminos inclinados y difíciles, tememos a no seguir los consejos y a emular la vida de la mayoría de la gente que nos rodea, tememos a emprender un camino donde te vas a encontrar solo y no sabes por cuanto tiempo, tememos arriesgarlo todo sin que nadie nos garantice que llegaremos a la cima de la montaña. Superar esos miedos sustanciales que te limitan y anclan debajo de la montaña es la tercera cosa que puedes y tienes que hacer para poder llegar a la gloria llena de éxito. Vencer los miedos que te impiden dar ese primero, segundo, vigesimoquinto, y n mil paso hacia arriba es indispensable para ser verdaderamente feliz. No estoy diciendo que si tienes miedo a los leones te vayas a Tanzania y te pares enfrente de una manada de leones, estoy hablando de los miedos inútiles que fueron creados por nuestra mente, haciéndonos más pequeños, limitándonos sin ninguna razón, de los miedos que no nos permiten subir, además, debajo de la montaña no existen leones, solo te perseguirán tus miedos imaginarios.

La mayoría de los miedos que nos impiden llegar a la cima de la montaña y que nos imposibilitan estar físicamente en ese lugar que ya conocemos o hasta disfrutamos en nuestros pensamientos, son casi los mismos para toda la gente, son los miedos que la sociedad o nuestras experiencias nos han imbuido. El miedo al fracaso, el miedo a no ser suficientemente bueno, el miedo a ser vulnerable, el miedo al «qué dirán», el miedo a hacer algo que no esté visto como «normal», el miedo a caminar solo por la montaña cuando el 99 % de las personas se quedan abajo disfrutando de los amigos, el miedo a no tener el reconocimiento de nadie, y miedo a ser olvidado mientras subes. Afortunadamente todos estos miedos así como fueron creados, pueden ser superados, ninguno ha nacido con éstos miedos, por ende, de igual manera que agregaste estos miedos a tu cabeza, los puedes dejar en el camino, puedes convertirlos en tus aliados.

Pero ¿cómo se pueden superar estos miedos tan peligrosos, tan dañinos? ¡Existen varias cosas que puedes hacer! Lo primero es hacer una de las cosas ya mencionadas, visualizarte arriba de la montaña, sentirlo, vivirlo antes de estar arriba, haciendo que ese sentimiento sea el motor de tu vida. La segunda cosa que puedes hacer es preguntarte: ¿Qué cosas te están impidiendo dar ese primer paso para subir a la montaña? Tienes que reconocer y aceptar tus debilidades para convertirlas en fortalezas. Así mismo, encuentra la manera de recordarte todos los días el hecho de que todo es posible, encuentra la forma de re-enseñar a tu mente que esos miedos solo existen ahí dentro. Puedes meditar, puedes leer alguna biografía inspiradora, escribe tu lema o la frase que más te motive y colócala en el lugar donde puedas verla todos los días, revive el momento triunfal que le confina ese propósito a tu vida cuantas veces puedas durante el día, y sobre todo, enfócate en lo que SI puedes hacer en ese momento, no en lo que aún no puedes hacer.

El primer paso es el más difícil, el segundo es un poco menos difícil, y el vigésimo quinto es aún más fácil todavía, y es que con cada paso que das te vas liberando poco a poco de esa ancla que te tiene abajo de la montaña. Cada paso te enseña que es posible ir re-moldeando tus pensamientos que al final se traducen en palabras, luego en acciones, luego en hábitos, y esos hábitos son la persona que eres, y la persona en la que te convierten los hábitos marca tu destino.

Hoy, no me queda duda que la fortuna favorece a los valientes, los valientes son los que se atreven a dar ese primer paso que te puede llevar más alto de lo que te imaginabas. Algo que siempre debes recordar, a cada paso que das, es la palabra en sánscrito karma. Entender y respetar el concepto de la palabra karma es la cuarta cosa que todos pueden hacer. Esta palabra se basa en el principio de que tus acciones básicamente determinan lo que se presentará en tu futuro. Tiene sentido, tus acciones te harán grande en la vida, porque tus acciones son también tus virtudes. Cada sonrisa, cada palabra de aliento, cada vez que practicas la empatía, cada vez que te das el tiempo de escuchar a alguien, cada buena intención, es seguramente lo que te va a ayudar a levantarte cada vez que quieras tirar la tolla en el camino.

Cuando nos encontremos perdidos y desolados en el camino que sube a la cima de la montaña, tendremos siempre más probabilidades de recibir una sonrisa o una palabra de aliento si lo hicimos nosotros también, o por lo menos estarás más tranquilo ya que también tienes mucho menos probabilidades de que alguien haga más difícil el camino de lo que ya es.

Visualización, hacer lo que amas, superar tus miedos y acordarte de la palabra Karma en todas tus acciones, son cuatro cosas que puedes hacer para ayudarte a vivir una vida plena y con un verdadero propósito o significado personal. Estas cuatro cosas aunque asequibles para todos, solo pocos se atreven a hacerlas, pero bueno, siempre han sido pocas banderas las que vemos ondear en lo más alto.

La mente es tu arma más poderosa, pero puedes dispararte con ella si no tienes cuidado, tienes que soñar muy alto, pero actuar más alto aun.

¿Qué tan alto te gustaría dejar tu bandera?

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