5 puntos para que tus ideas tengan escalabilidad

  1. Lo primero es materializarlas. Tengo un dicho que aplica a muchas de las ideas que he tenido, que ya sea por falta de tiempo, recursos o ganas de verdaderamente hacer aquello que pasa por la cabeza, nunca terminan saliendo a la luz. Varias incluso, aunque hoy quisiera retomarlas, las he olvidado por completo. Que la idea que se te ocurra en la regadera no muera al ponerte la toalla. Ahí uno de mis mandamientos.
  2. Concíbela como concepto. Muchas veces se nos ocurren ideas sueltas. Por ejemplo, realizar una ilustración en que un tenedor y un cuchillo están rechazando a una cuchara por entrometida, es decir, «porque le gusta meter su cuchara». Es un concepto simple, pero que repetido varias veces puede transformarse en un estilo de humor sano, inofensivo y que bien puede caber en esos momentos de relajación que tan buscados son por los usuarios. Marco Colín, por ejemplo, juega mucho con este tipo de elementos. La sistematización construye estilos. Y a veces lo simple detona en algo grande.
  3. Empaqueta, ponle nombre a tus ideas. Muchas veces lanzamos elementos sueltos de nuestra inspiración sin pensar a mediano plazo. Empezar es siempre algo amorfo. Sabemos lo que queremos, pero nos cuesta darle la seriedad ante los otros porque incluso nosotros dudamos. Es como la primera vez que vas al gimnasio, lo haces, te esfuerzas, pero en el fondo dudas de ti mismo y tu capacidad para transformar esa única vez en hábito. Cuando quieras detonar algo, tómatelo en serio. Atrévete a confiar, empaquétalo, ponle nombre y distribúyelo, de a poco esa bola de nieve será más grande de lo que imaginas.
  4. Que tu marca no te esclavice. La tentación está siempre ahí. Es natural que a productos e ideas que se nos vengan a la cabeza les queramos poner algún tipo de chiste local. Que si hacemos un negocio con un amigo creemos juegos de palabras con nuestros apodos o experiencias. Y puede que esté bien, siempre y cuando estés consciente de que esa marca debe tener sus argumentos para existir más allá de los caprichos personales. Debes pensar en un nombre que te deje satisfecho, que sea poco común o que sean tan obvio y común que pareciera inverosímil que apenas alguien haya dado con él. No hay respuestas correctas, pero sí cimientos que determinan lo que serás y tu margen de maniobra. En lo personal, considero que mientras más amplitud mejor, sin que ello implique desbocarte al principio. Paso a paso, como en un videojuego que vas desbloqueando méritos y obstáculos.
  5. Enfócate, pero diversifícate. Una contradicción en la que viven las empresas de hoy. Se necesita atender aquello que te hace fuerte, que te da ingresos actualmente, pero también debes estar pensando y trabajando en aquella fuente de ingresos que te permitirá crecer a futuro. Piensa que la competencia es voraz. Que si tú hoy realizas un concepto y alcanza el éxito, que es lo que buscas, pronto aparecerán los imitadores. Estos quizás no vayan a ser mejores que tú, pero en algún punto pueden tener más dinero, inversión publicitaria o una capacidad de distribución que te supere. Se oye desgastante, y sí que lo es, pues en la industria creativa libras la batalla del presente y la del futuro. Dos en simultáneo con castigo directo al presupuesto.