¡A mí que me cuelguen! ¿Por qué la criminalización del VIH es una mala idea?

¿Debería la ley castigar a las personas que transmitel el VIH? ¿Debe ser obligatorio el que una persona revele que es VIH+? Hay muchas voces que opinan que legislar sobre el VIH es la mejor solución para acabar con la expansión del virus. Pero la verdad es que está demostrado que el efecto es negativo. Y no lo digo yo sola, lo dice por ejemplo ONUsida y otras muchas organizaciones. Me explico.

Qué es la criminalización del VIH

La criminalización del VIH describe la aplicación de leyes penales a personas que viven con VIH basada solamente en el hecho de que esa persona tiene VIH. Estas leyes castigan la transmisión del VIH o la potencial exposición. Hay países o estados que tienen leyes específicas sobre VIH y otros que usan la legislación general según el caso.

  • Un ejemplo de ley específica que castiga la transmisión del VIH. En enero de 2016, una mujer rusa llamada Nadezhda fue condenada a 4 años de cárcel al ser encontrada culpable de transmitir VIH a 3 hombres. Rusia tiene una ley penal concreta para esto (Artículo 122, Código Penal, Infectar a otras personas con VIH cuando se tiene conocimiento de la presencia de esta enfermedad).
  • Un ejemplo de la aplicación de la ley general del código penal a un caso de transmisión de VIH. Por otro lado, fue bastante sonado el caso de una pareja de Barcelona que acabó en los tribunales en el 2015. En este caso la mujer acusaba al hombre de haberle transmitido el virus intencionadamente después de años de relación. El hombre fue condenado a 9 años de cárcel. Esto es un ejemplo de aplicación de las leyes generales de derecho penal para un caso relacionado con VIH. En España no existe legislación específica que castigue la transmisión o la exposición al VIH.

Las consecuencias de penalizar la transmisión del VIH

En los últimos años un gran número de investigadores estudian las leyes que penalizan a personas con VIH. Han concluido que, contrario a lo que muchos puedan pensar, una política de criminalización de VIH es una estrategia de salud pública fallida. Esta provoca:

  • Aumento de las desigualdades sociales, raciales y de género.
  • Impacto negativo en áreas de prevención del VIH (detección de nuevos casos por ejemplo) y en comportamiento sexual y médico.

Está muy claro, te lo voy a explicar con un ejemplo. Imagina que vives en un pueblo en las montañas. Un día, el juez del pueblo promulga que los que tengan caracoles en la huerta no podrán ir al baile. Todos los que tengan caracoles y sean fiesteros se quedarán callados e irán al baile igual, porque quieren ir al baile. Entonces los caracoles se comerán las lechugas a sus anchas.

Pues si ahora pensamos que esta ley existe en un país, puede parecer lógico que sus habitantes hagan lo posible porque no se sepa que son VIH+. Del mismo modo, harán lo posible por no saberlo, pues estas leyes castigan a la persona que ya lo sabía, por lo que si no lo sabes puedes librarte… ¡Pues no me hago la prueba y listo! Parece un axioma obvio.

Obligar legalmente que una persona revele su ‘status’ no funciona

Tampoco obligar a que una persona diga que es seropositiva ayuda. Todo lo contrario, aumenta el estigma y la marginalización. De hecho, en algunos países en los que se han puesto en marcha leyes para obligar a las personas a revelar su status, los nuevos casos de VIH se han multiplicado. También en los países en los que se prohibía a las mujeres a tener hijos si eran VIH la transmisión vertical ha aumentado. Cae de cajón, la gente va a seguir manteniendo relaciones sexuales y las mujeres van a seguir quedándose embarazadas. Las dejen o no.

Estoy harta de escuchar, «esto del VIH no es nada, mujer, es una enfermedad crónica… ¡Como una diabetes!». Escucho esto, pero al mismo tiempo nos dicen que debería ser ilegal que no digamos que somos VIH+. En cambio, no lo es que no digamos que somos diabéticos. Y también escucho que deberíamos decir por ética que somos VIH a los médicos de cualquier especialidad.

Aunque hay excepciones

Otro caso es el de profesionales de la salud u otro tipo de profesiones de mayor riesgo. Eso es distinto y para ello hay otro tipo de cauces. Por ejemplo en el Reino Unido los profesionales de la salud sí están obligados a hacerse análisis de VIH rutinarios y a revelar sobre su serología. Pero pueden trabajar igualmente. De hecho una persona seropositiva puede ser cirujana o partera, siempre y cuando lleve un mínimo de meses en tratamiento y su carga viral en sangre sea indetectable. De cualquier modo, estos procesos son tratados con la máxima confidencialidad.

Opciones más acertadas acerca de la visibilidad

Lo que sí ha dado frutos positivos han sido las acciones y políticas de normalización de la enfermedad. Como proteger la identidad de las personas con VIH, asegurar la discreción a la hora de hacer las pruebas y dar los resultados. También las campañas que explican las verdades y mentiras de la enfermedad… En fin, todo ese campo de personas que se la pasan trabajando para que, de verdad, tener VIH llegue a ser como tener diabetes. Y que no se vea tener VIH como un castigo ni a las personas que viven con VIH como una amenaza.

Y muy importante recordar que el preservativo es el profiláctico más efectivo que existe. No nos olvidemos que hay otras muchísimas infecciones de transmisión sexual. Algo normal dado el aumento de la población humana, los movimientos geográficos de personas y la liberalización sexual. No todo iban a ser ventajas. Los virus, las bacterias, las enfermedades son una parte más de la biología humana, nos acompañan desde que nos diferenciamos como especie y nos acompañarán mientras lo seamos.

Resumiendo que es gerundio

  • Tener leyes específicas para criminalizar la transmisión del VIH es negativo porque reduce el número de personas que se hacen la prueba, con lo que pueden aumentar las nuevas infecciones y la clandestinidad.
  • Obligar legalmente a que una persona revele su status serológico atenta contra los derechos humanos fundamentales, y aumenta el estigma y el rechazo social.
  • Una política sanitaria del VIH abierta, incluyente e informadora es el único camino para reducir nuevas infecciones y casos de sida.
  • Una actitud relajada y normalizadora frente al VIH es el único camino para acabar con el estigma y la discriminación

Publicado originalmente en www.imaginamas.org el 1 de septiembre de 2016.