A nosotros…

(cc) Imagen por: Armando Maynez

Un adiós desquiciado que presume su victoria
en los muros desdichados de las despedidas sanatorias.

Volver a verse en los espacios de la vida
y querernos con miradas, sin tocarnos las heridas.
Abrazarnos ligeramente, entusiasmados de calma,
sin que nos salga el habla, sin que nos duela el alma.
 
Alentados por las voces que no tuvieron respuestas 
de esas noches infinitas con medicamentos sin recetas.
Tener que continuar porque la vida no se detiene,
disfrutando con alegría de esas cosas que aún se tienen;
sin arrogancia, como pacto que nunca hubo,
y sonreír en la distancia si respondes a mi saludo.
 
No hay cabida para la vergüenza en un pasado que inspira, 
estas ganas de hablarte que he domado con disciplina.
Estos versos no coagulan empapados de aspirina, 
aquella negligente virtud que me invade de cobardía, 
tus excusas nos distancian, mis escritos me incriminan.
 
Estas uvas de dolor convertidas en fino vino, 
dándole sabor al amor que en el tiempo subestimo. 
¿Qué hago yo invocando, en el tiempo, algún olvido? 
¿Qué haces tú soportando, en la distancia, tanto frío? 
Si valió la pena el amor ya no insistas en el “olvido”.
Desnuda tus palabras, acelera mis latidos…
 
 …ponle fin a este consuelo,
no juguemos al destino.


Publicado originalmente en yerardjimenezmarte.blogspot.com.

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