Accesos de frenesí

Se ha levantado tu corazón lumbre,
y ha salido de aquel hospicio,
donde siempre fue desconocido,
fue temido por la incertidumbre de la mágica espera,
y decidido a continuar apoltronándose,
has comido de la fruta parecida,
esparciendo sabanas y cobijas,
por todo un lugar,
el espacio está cubierto de esta materia negra que abriga los cuerpos,
el tiempo es inverso,
nos devoran fuego y viento.
Las voces se desconectan sin discrepancias,
creando sonido de campanas,
vibran las rosas blancas,
has sido la pregunto a la que no encuentro respuesta,
la risa que no se escucha,
desvanecida en un oleaje de apasionadas caricias,
consumida en la intriga del continuar,
en un erotismo ávido,
donde no existe el descanso de lo manso.
Te llamará algún día,
con palabras de espumas,
letras que no fueron escritas:
«dónde estás escondida,
dama que flotas en lo recóndito,
incógnita de la grandiosa vida,
me has provocado sentimientos enigmáticos,
misterio,
dejando elementos desapercibidos,
recordando el olvido,
cuestionando lo que hemos fundido,
dama que flotas en lo conocido».