Acumular

De mi mamá heredé, entre otras cosas, la capacidad de acumular tristezas. Aún no sé si es porque el saco es más hondo o es una cuestión de fuerza. Pero quizá sea eso, fuerza. Es común que podamos resistir cuando la pasamos mal; cuando la tristeza pesa sobre la familia y amigos. No es que seamos insensibles. Es que el saco no nos pesa. Lo llevamos encima con penas recientes y penas pasadas. Pero toda carga agota cuando se sostiene por mucho tiempo. Entonces tenemos que soltarlo todo. Y lloramos a destiempo. Nada extraño sería que se nos vea desconsolados sin razón aparente. Pero no hay nada de qué preocuparse, todo está bien, ya pasó.