Adicta a él

Parte 2 de 2

[Parte 1 aquí]

Es miércoles, pero al final no nos podemos ver. Estoy triste y enfadada, todo a la vez, y es que no he dejado de pensar durante todos estos días que hoy, por fin, le iba a ver. Quería volver a estar a su lado, quería tocarle y abrazarle, quería mirarle hasta que nuestras miradas se juntaran y agachar la cabeza porque me sigue dando vergüenza estar con él a solas. Quería que me acariciara y me mirase, le quería a él junto a mí.

En estos momentos y sintiendo esta decepción porque todo lo que había estado imaginando estos días no va a poder ser, me pregunto seriamente si estoy obsesionada, quizás durante todos estos años no me lo he preguntado porque, aún sabiendo nuestras ganas de estar el uno con el otro, jamás nos hemos visto en una situación tan obvia, tan real. Todo era tan fácil a estas alturas…

Estoy asustada, no quiero hacer nada que no deba hacer. Tengo miedo, tengo claras sus intenciones, pero no tengo claras las mías y eso me asusta, demasiado. Me impide pensar con claridad, me impide tomar decisiones.

No quiero tener esta conversación con él, no quiero que se repita el pasado, esto ya lo dejamos claro una vez y yo debería saberlo. No quiero que piense que soy tonta, no quiero que piense que quizá yo siento más por él que él por mí, no quiero.

No puedo culparle, él siempre me ha dejado claro todo lo que quería, todo lo que buscaba, nunca me ha mentido, nunca me ha engañado para conseguir lo que quería, en todo momento sabía lo que buscaba y pensaba que también sabía lo que buscaba yo, quizá estaba equivocada. Quizá yo no sirva para esto. Quizá lo mejor es dejar de verle y apartarle de mi vida. Quizá…

La verdad es que no me puedo permitir seguir así. No quiero desilusionarme, aunque no debería hacerlo porque sé sus intenciones, pero no puedo evitarlo. No quiero que terminemos mal, no quiero que todo acabe por mis tonterías. No quiero pasarlo mal, y no quiero quedar como una estúpida que se enamora-obsesiona con alguien que le habla claro desde que se conocen.

Aún no he decidido qué hacer, no sé si quiero apartarle de mi vida o si quiero que siga formando parte de ella. Necesito pensar, aunque ahora mismo no pueda hacerlo, estoy demasiado confundida y quizá termine confundiéndome más. Tengo que pensar en que me conviene, dejar a un lado lo que siento y atreverme a hacer lo que es mejor para mí, aunque me duela al principio, en vez de dejarme llevar por sentimientos que no van a llegar a ninguna parte y que lo único que van a conseguir es hacerme sentir mal.


Hemos vuelto a estar juntos, otra vez he podido estar a su lado.

Bajo del tren y allí estaba esperándome, me encanta que llegue antes que yo, me encanta que esté esperando a que llegué. Le doy un beso en la mejilla y le abrazo, él me devuelve el abrazo, nos quedamos así unos 5 segundos y nos volvemos a separar.

Me muero de vergüenza, tiene algo, no sé el qué, que hace que no pueda aguantarle la mirada, incluso a veces creo estar hablando y diciendo cosas sin ninguna coherencia. Me siento rara cuando me pasa eso, nunca he sentido nada así, nunca me ha pasado eso con nadie. Él siempre se da cuenta y siempre me sonríe y termina diciéndome “que pavita eres” y yo me ruborizo. Le encanta verme así, le gusta provocar esa situación, solamente sonríe y me abraza más fuerte que de costumbre. Y a mí me gusta…

Andamos por las calles, que eran totalmente desconocidas para mí, rozando nuestras manos, de vez en cuando cogiéndolas y soltándolas casi al instante. No podía creer que yo estuviera con él otra vez, no podía creer que me arriesgara a hacer algo de lo que después me pudiera arrepentir. Nuestra atracción era más que evidente.

Entramos en un gran parque, precioso, lleno de árboles y césped en el que poder estar, no me explicaba porque nunca había estado allí antes. Nos sentamos en un banco, yo le esquivaba la mirada y él me abrazaba. Hablamos y hablamos… Nada serio, pasábamos el rato solamente. Le abracé, y nuestras caras se quedaron muy juntas. Podía sentir sus labios cerca de los míos. No pude aguantar más, no podía. Giré un poco la cara hasta que la suya quedo enfrente de la mía, tenía sus labios solo a dos centímetros de los míos y le besé, por fin le besé. Las pulsaciones se me aceleraban cada segundo que pasaba, el deseo era muy grande, él era mío, en ese pequeño instante lo era. Me aparté de repente, le abracé y susurré “no puedo hacerlo”. No podía, yo sabía que aquello no estaba bien, no debía haberlo hecho, pero había una fuerza extraña que yo no podía controlar, algo que me impulsaba a sentirme demasiado atraída por él. Solo me contestó un “vale” y me siguió abrazando, no sabía si era porque me entendía o porque él sospechaba que mi deseo era tan grande que no me podría contener más adelante.

Decidimos cambiar de sitio. Algo que siempre me gusta de este tipo de parques es sentarme o tumbarme en el césped. Me hace relajarme y sentirme bien.

Nos acostamos en el césped los dos juntos, éramos como una pareja normal, como si de verdad fuésemos novios, como si tuviéramos algo más allá del tonteo ocasional, que esta vez, desde hacía años, había sido más continúo de lo normal. Nos acostamos abrazados, me hacía cosquillas en la espalda, él sabe muy bien lo mucho que me gusta que me hagan eso.

Cuando quise darme cuenta estaba encima de mí, besándome. Esa situación hacia que me olvidara de todo lo demás, por suerte, no había nadie, pero si lo hubiera habido me hubiera dado igual, quizás no me hubiera enterado, solo existía él en ese momento. Nos besamos de nuevo, nos besamos mucho, no sé cómo fui yo la que terminó encima de él, besándonos sin parar. Decidí detenerme antes de que fuera a más. Me volví a acostar en el césped, a su lado, y nos volvimos a abrazar.

Y así estuvimos, entre abrazos y besos toda la tarde…


Me estoy volviendo adicta a él. A verle, a hablarle, a sentirle… no puedo más. Ni puedo ni quiero, nada puede continuar así, nada de todo esto debería haber empezado, absolutamente nada.

Necesito sacármelo de la cabeza, necesito seguir haciendo mi vida sin pensar constantemente en él. No puedo estar esperando su mensaje, no puedo depender de lo que él me contesté para tener un estado de ánimo u otro.

Es jueves por la tarde. Llevamos hablando todo el día por mensajes, como siempre. Me encanta, no puedo evitar sonreír cada vez que me llega una notificación y veo que es él. No puedo evitar pensar en esos momentos junto a él, momentos cortos pero intensos. Sus besos, sus abrazos, sus caricias… era como estar en un sueño. Todo era perfecto. Solo existía él, nada más, no había nada a mi alrededor. Solo él, besándome, acariciándome…

Me doy cuenta de que no es normal, no puedo dejar de pensar en él y no puedo permitírmelo.

Me digo a mi misma “basta” y decido dejarlo todo. Me duele, no sé hasta cuando podré soportarlo, pero lo intento. Decido no volverle a hablar. Borro sus mensajes, pero no borro nuestras fotos juntos, no puedo todavía...

Es una adicción o una obsesión. No hay minuto que no me lo pase pensando en él. De repente me sorprendo a mí misma recordando con detalles cada momento a su lado, como me miraba, como me besaba, como me acariciaba…

A veces pienso en si estoy enamorada… enamorada… ¿Cómo me ha pasado esto a mí? ¿Cómo he llegado hasta aquí? No puede ser. No puedo permitirme enamorarme de alguien que siempre me ha dejado claro que por un motivo u otro nunca seremos nada más. Pero… ¿y si de verdad estoy enamorada? Quizá sea la única explicación que le encuentro. 6 años pensando en él y no se me va de la cabeza, a veces con más intensidad que otras, pero siempre recordándole. No me lo puedo creer, no puedo creer que esté pensando que estoy enamorada, eso no puede ser.

Le sacaré de mi vida y tarde o temprano le olvidaré, lo haré por mi bien, necesito olvidarle y alejarme de él. Sinceramente no creo estar preparada para hablarme nunca más porque sé que volverá a despertar en mí esos sentimientos, así es como ha sido durante estos años. Dejábamos de hablar y prácticamente le olvidaba, o eso creía, luego me volvía a hablar y todo era como si no hubiera pasado nada, como si el tiempo se hubiera congelado y aún sintiera exactamente lo mismo que la última vez que hablamos.

Debo ser fuerte, hacer todo lo que esté en mis manos, alejarme de él y esta vez para siempre…