Ilustración: Rocío Paradox

Alexa Moreno, eres una chingona

Quisiera poder decir que las críticas realizadas en redes sociales a la gimnasta mexicana Alexa Moreno me sorprenden… pero no es así.

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A los 22 años, estas son sus primeras Olimpiadas. Su especialidad: Salto de caballo. Y es este aparato el que desde 2010 la ha hecho brillar.

  • 2010 Pacific Rim (Australia): BRONCE
  • 2010 Juegos Centroamericanos y Caribe (Puerto Rico): ORO POR EQUIPOS
  • 2012 Copa Mundial (China): PLATA
  • 2012 Challenger Cup (Bélgica): ORO
  • 2014 Juegos Centroamericanos y Caribe (México): ORO POR EQUIPOS

Pues esto, sus logros, parecen quedar relegados a segundo plano. Apenas apareció en escena en #Río2016 y el común denominador en redes sociales fue atacarla, criticarla y señalar su cuerpo (y su supuesto sobrepeso). Cuando dije que no me sorprende esto, no miento.

Pensemos por un segundo en todas esas veces que vamos de visita a casa de la tía o la abuela, cuando tenemos tiempo sin ver a ciertos amigos o amigas: «Ay pero que (gorda/flaca/acabada/llenita/rozagante) estás». Si, lo primero que nos señalan, es el maldito peso. ¿Por qué? Quizás porque años y años de adoctrinamiento sobre nuestra imagen han pasado factura, desde los famosos corsets de la época victoriana, hasta las fajas anunciadas en tele que prometen meter en cintura esas lonjitas sin necesidad de hacer ejercicio, o las cientos de pastillas que venden sin regulación y prometen quemar la grasa; los comerciales y las revistas abusando de Photoshop que nos hacen pensar que solo un tipo de cuerpo es el aceptado: aquel donde se marca la cintura, donde se tienen unos senos voluptuosos, donde no existe la celulitis ni las estrías, donde se nos hace pensar que si no tenemos ESE cuerpo, no somos ni atractivas, ni suficientes. Y así, vemos a millones de personas con trastornos alimenticios, obsesionadas por bajar de peso a costa de lo que sea, porque ser delgado o delgada es la prueba definitiva de aceptación social; y también a los que solo quieren ver el mundo arder y que no tienen nada mejor que hacer que aventar sus críticas y sus propias frustraciones a través de un teclado. Ugh.

La «gordofobia» se trasladó a mensajes de odio, de desprecio, de crítica a una talentosa deportista. ¿La mejor del mundo? Aún no. Pero ella representa a un país en un deporte que usualmente tiene falta en Olímpicos (ella y Daniel Corral son los únicos gimnastas mexicanos en Río). Cabe señalar que en su perfil se especifica que mide 1.48 y pesa 45 kilos, ¡¿gorda?! Oh diosa mía, yo mido 1.64 y peso 80 kilos, no soy humana…. ¡soy una fuckin’ ballena!

Video que me tomaron en mis últimas vacaciones. Sexy AF.

Alexa empezó a entrenar a los 3 años. Sí, eso significa que lleva 18 años entrenando. ¡18 AÑOS! Let that sink in for a moment.

¿Qué has hecho los últimos 18 años de tu vida? ¿Qué deporte, qué actividad, qué disciplina o ‘hobbies’ te has permitido desarrollar durante 18 años?

Sé que muchos trolls seguirán atacándola porque es lo mejor que saben hacer: escudarse en el anonimato, hacer ruido para sentirse algo o alguien aunque sea por unos minutos y después elegir otro tema con el que puedan seguir siendo «relevantes».

Pero muchas de esas críticas también reflejan nuestra cultura. Esa donde queremos que los deportistas sean una chingonería pero no exigimos que haya mejores planes y agendas que impulsen el deporte desde las escuelas, y formen parte de nuestro día a día; donde pedimos, no, corrijo, EXIGIMOS medallas, pero poco hacemos por exigir a las autoridades que apoyen a los atletas, poco hacemos por ser nosotros mismos deportistas de alto rendimiento capaces de representar a nuestro país o a nuestro estado (y sí, incluso a los 30 o 40 podríamos entrenar para participar en disciplinas como tiro, equitación, maratón), donde las Comisiones y Federaciones multan a atletas que se atreven a hablar de los abusos, del poco apoyo, a los que no usan los uniformes oficiales (que no son las tallas adecuadas o no ofrecen comodidad a sus portadores), pero no cumplen con sus propias multas ante organismos internacionales. No pensamos en si nuestros deportistas tienen todas las condiciones necesarias para convertirse en atletas de élite, si las instalaciones deportivas son adecuadas, si sus entrenadores reciben pagos, si ellos reciben sus becas, si reciben viáticos cuando tienen encuentros en otras ciudades o países, si pueden entrenar sin preocupaciones y pendientes, si comen y duermen bien. Eso es todo lo que no se ve, pero igual, afecta el desempeño y la confianza que estos pueden tener, y los atletas pagan una cuota: las burlas, las críticas, los señalamientos —a veces de sus propias Federaciones— cuando sus resultados no son buenos. Pero si ganan algo, todos los directivos se paran el cuello y hasta presumen los logros como si fueran suyos.

¡Ganamos!… ¿Ganamos? Me huele a manada.

Casi tres mil millones de pesos (162 mdd) en presupuesto para la Comisión Nacional del Deporte —una cifra cada vez menor destinada a este rubro y no parece haber un futuro muy brillante— se hacen casi invisibles (comparados con los casi 1000 mdd que destina Estados Unidos para el deporte), más, cuando leemos notas y encabezados como los siguientes:

Fuente: vivelosdeportes.com
Fuente: La Afición
Fuente: Forbes México
Fuente: El Economista
Fuente: Fox Sports
Fuente: Vanguardia
Fuente: Excelsior
Fuente: Cambio de Michoacán

Pero claro, decirle gorda a Alexa es lo fácil, lo sencillo. No hay que detenerse ni siquiera a pensar que alguien que nació cuando ella ya entrenaba gimnasia, ahora ya tiene una credencial de elector. Mientras estás en tu lap chingándote 3 películas y unas palomitas, ella estuvo todas esas horas entrenando, sudando y esforzándose. Horas y horas de dedicación a una actividad que requiere fuerza, coordinación, elasticidad, y aparentemente un alto nivel de tolerancia a la gente pendeja. Acá un texto de Marianna Caperuza que habla un poco más desde la perspectiva de alguien que practicó ese deporte. ¿Creen que son los primeros en criticarla? ¡CLARO QUE NO! Pero esto adquirió otra dimensión al estar en un evento de relevancia internacional, donde su nombre y su imagen han tenido una difusión que quizás no había tenido desde que inició su carrera, y ahí es donde radica el problema, en lugar de hacerla sentir bien por estar ahí, portando nuestra bandera en unos Juegos Olímpicos, parece ser que se trata de ver que tan rápido podemos joder como nación a un paisano. Nunca es suficiente.

Califican a Juegos Olímpicos: ay, a ver si este año si hacen algo bueno. *lo dicen mientras se tragan dos tamales, ven Netflix y les da hueva pararse a la cocina*

Pasan a finales: Uy, pues a ver si avanzan.

Ganan medalla: Uhm, ¿nada más una? No sirven para nada.

Los eliminan: Claro, como siempre, no sé «pa’» que me emociono.

Entrevista para CCTV América
Alexa no está gorda. Alexa es una atleta de alto rendimiento. Alexa es lo que muchas niñas y niños de México en este momento deberían ver como inspiración, son sus primeros Juegos —espero no los últimos—. Tengamos un poco más de empatía, y sepamos que llegar a donde ella ha llegado, no son enchiladas. Alexa es una chingona.

Y cuando le digan gorda recuerden:

«Decirle a alguien gordx no te hará mas delgadx. Decirle a alguien estúpidx no te hace mas inteligente»