Análisis

Magi: The Labyrinth of Magic

Tanto en Japón como en la industria del anime y del arte japonés ha habido interferencias culturales. Japón no es un país que acepte a cualquier extranjero, y no, no soy racista ni japonés, el país es como es. La cultura del mismo, cómo está hecho, su estructura, edificios, comida, tradiciones e incluso la propia gente está hecha exclusivamente para ese país. Es verdad que algunos de vosotros habréis ido a Japón y os lo habréis pasado muy bien, os habrán tratado más o menos bien, no os habrán mirado raro aunque hubieseis hecho algo extraño o fuera de lo común. Los japoneses son así, no expresan sus sentimientos, no se alegran ni se entristecen, y no pasa nada porque tú hagas algo, lo más seguro es que no reaccionen. El turismo en Japón no es bajo, es más, cada vez más gente va a ese país debido a la afición por el anime, debido a que es el «país del anime», o por lo menos como se le puede conocer. Es uno de los nombres por los que se le puede nombrar y normalmente quien haya estado de turista ahí, sabrá a lo que me refiero, toda la tecnología, anime y videojuegos que te puedes encontrar está a cantidades industriales.

Pero eso es solo una fase, la fase del turista, la fase del «otaku» (palabra que no me gusta aplicar, así que solo la mencionaré ahora), esa fase de la persona que no ha estado viviendo en ese país durante un largo tiempo y que no conoce de verdad las costumbres de los japoneses y cómo verdaderamente son. Pero cuidado, no os penséis que yo he pisado tierra nipona o algo parecido, por tanto mi opinión podría estar poco fundamentada en hechos. Bueno, que me voy por las ramas. El caso es que el anime es igual, el anime viene de la mano de japoneses y es inevitable cruzarse con esos distintivos culturales que nos encontramos en las series anime. Siempre habréis visto un diferente estilo de vida del típico adolescente que va al instituto —por qué hace esto o aquello, por qué come de esa manera y no utiliza cubiertos como nosotros, sus formas de hablar y sus comportamientos— lo que se le ha perdonado siempre son esos distintivos que lo hacen anime, esas anexiones en cuanto a nuestras tradiciones que perdonamos, y que ante todo, no nos impiden seguir viendo la serie.

Magi: The Labyrinth of Magic

Lo que vengo a decir hoy con todo esto es que el anime del que vengo a hablar no es que rompa esa norma, pero que al verlo solamente por su portada ves que es una cultura muy diferente, y que aun así, mantiene la esencia de ser un shōnen. Aún siendo una obra de una cultura diferente sabe adaptarse y ambientarse en otra totalmente diferente, por eso empecé a ver esta obra, me entró mucha curiosidad por cómo podían haber tratado un ambiente tan diferente y lleno de injusticias fuera de su territorio, hoy vengo a hablar de Magi: The Labyrinth of Magic.


Magi: The Labyrinth of Magic es un anime ambientado en un reino que está empezando a decaer en casi todos los aspectos. Las indumentarias que llevan son propias de zonas marroquíes. El anime en su principio nos presenta zonas áridas, desérticas y ciudades donde se exponen a un calor exuberante. Cuando digo que esta serie ha saltado a la cultura marroquí es cuando menciono toda la indumentaria, tradiciones, el trato a la mujer y las localizaciones por donde se mueve la serie, detalles muy buenos que hacen muy rico el propio mundo de la obra. El anime está protagonizado por Alibaba y Aladdin, lo sé, unos nombre muy originales para el lugar de donde proceden. Alibaba es el protagonista principal de la historia, él es un chico que procede de una dinastía de un reino, lugar en el que vive y se hospeda durante la obra. En su pasado fue un chaval procedente de los barrios bajos hasta que se confirmó que procedía de la realeza, a causa de esto sucedieron diversas bandas, hubo muchas muertes y prácticamente desapareció la zona de los barrios bajos. En el pasado de Alibaba se ve que tuvo familia y amigos que dejó atrás por motivo de la nobleza. En la serie se profundiza mucho sobre este tema, sobre como el propio protagonista se atormenta por haberlos dejado atrás.

Magi: The Labyrinth of Magic

El segundo protagonista principal se llama Aladdin, al principio no se conoce su origen, su existencia, es simplemente un chaval que pasaba por ahí con su flauta mágica. Al comienzo de la serie se va descubriendo, aunque normalmente el espectador lo sabrá antes, que es un Magi. Una especie de hechicero que además de controlar la magia, controla el Rukh, una energía que todo ser humano y animal tiene, su fuerza vital, y que permite vivir a la humanidad. El Rukh no es algo que lo vea un ser humano, es algo que puede ver un Magi y un hechicero normal. La diferencia que podría haber entre un Magi y un hechicero ordinario es la técnica que utilizan, cómo lo utilizan y qué tipo de lucha llevan a cabo. Mientras que el hechicero controla la magia para luchar, el Magi puede personificar esa magia y además puede controlar el Rukh y con esto tener ventaja a la hora de pelear. Aladdin es un personaje algo misterioso en un principio, aunque nosotros desde el principio sepamos que es un Magi, no sabemos exactamente quién es, su pasado y qué es lo que ha podido pasar para llegar a encontrarse con Alibaba.

En la serie nos presentan a muchos más personajes. Otro de los personajes más importantes de la serie sería Morgiana, uno de los pocos que quedan de las Tierras Oscuras. Los miembros de este poblado son seres muy fuertes, humanos con una capacidad física fuera de lo normal, pueden saltar hasta alturas que no nos podemos imaginar, correr kilómetros y además que del propio impulso y fuerza al hacer tal acción, el suelo se rompa. Con estas técnicas de lucha pensaríamos que es uno de los personajes más fuertes, nadie ni nada puede con ella. Estáis muy equivocados. Uno de los principales temas que trata esta obra es la esclavitud, cómo vive la gente a costa de ello, cómo funciona y cómo compran a la gente sin ningún escrúpulo. El pasado de este personaje es uno de ellos, Morgiana es una esclava en la propia serie, es más, es uno de los comienzos de esta historia.

Magi: The Labyrinth of Magic

Magi: The Labyrinth of Magic cuenta la historia de Alibaba, un chico que trabaja muy duro a pesar de su pasado, y aunque haya sido un príncipe que ha abandonado a su país, actualmente es otro ciudadano trabajando duro para conseguir su comida. Es un chaval que quiere llegar a conquistar un calabozo, una edificación que se había creado a partir de la nada en donde según decían contenían tesoros que nadie se podría imaginar, ese era el sueño de Alibaba. Después el protagonista se encuentra con Aladdin quien le guía hacia ese calabozo y que junto con algunos aliados más consigue derrotar a enemigos y conquistar un calabozo. La recompensa de los calabozos son tesoros y reliquias, las reliquias pueden contener un Djinn, una especie de dios de un elemento de la naturaleza en concreto quien puede prestar sus poderes al poseedor de dicha reliquia. Al final del primer calabozo, tanto Alibaba como Aladdin consiguen completarse la zona, esto hace que se dispersen en otras zonas diferentes y que desaparezca la propia torre. A partir de aquí los dos protagonistas parten en rumbos diferentes, Aladdin consigue restaurar la paz en un poblado mientras que Alibaba se hace rico y elimina la esclavitud de ese reino que tanto atormentaba.

En cuanto a la serie no os voy a decir que no sea entretenida, es una obra que me interesó muchísimo y que me gustó nada más empezarla, los primeros capítulos te los presentan muy bien, cada personaje está muy bien definido, después de unos cuantos capítulos te va enganchando más y la trama parece que va a tener una estructura parecida a Tengen Toppa Gurren Laggan —una serie de personajes, se juntan y después de solucionar su primer problema, se van a la aventura—, una buena propuesta y que da para bastantes historias interesantes. El problema es cuando la obra empieza a meter demasiados personajes, la trama se va desarrollando y complicando demasiado, muchos personajes que te los presentan muy rápidos, demasiados nombres, trasfondos, y antepasados que a la hora de la verdad no aportan mucho a la obra, sino más que simple información hacia el espectador. Uno de los problemas que puedo tener con la obra es su elenco de personajes, el gran número que hay, los personajes secundarios son principalmente reyes, príncipes y miembros de la nobleza, que aunque tengan trasfondos interesantes a la hora de la verdad te los presentan tarde y esto hace que no puedan desarrollarse bien, que no tengan suficiente espacio para la serie. Otro de los apartados negativos que podría tener sería el ritmo que lleva la obra, todos los capítulos o por lo menos la mayoría dan una sensación de que duran demasiado, aunque no se te hacen pesados y avanzan mucho en la trama, eso es bueno. El problema es cuando el ritmo de la acción hace que la serie se convierta en un típico shounen y tanto el guión como los personajes se pierden por el hilo argumental de la historia.

Magi: The Labyrinth of Magic

Magi: The Labyrinth of Magic es una obra que aunque no tenga el mejor guión y a medida que avanza la historia se vaya desmoronando en ocasiones, habla muy bien sobre la esclavitud, cómo se vivió, cómo lo sufría la gente y lo cruel que puede llegar a ser, habla de las diferencias entre un noble y una persona de los barrios bajos, muestra diferencias entre un sistema político u otro aunque no llega a profundizar demasiado en este factor. Es una obra que llega a ir al fondo de la mente del protagonista quien se llega a preguntar si de verdad merece la pena estar en la nobleza, cómo las personas de los barrios bajos luchan por sobrevivir y aún así parte de su familia sigue muriéndose por el camino.


Nota de Magi: The Labyrinth of Magic

En conclusión, aunque es una obra que no destaca en su animación ni su esplendor técnico, si es una serie que se separa de las zonas de confort de los propios animes y que llega a transmitir mensajes sobre la jerarquía, el sistema tan extremo al que está expuesto el pueblo, la nobleza, la esclavitud y la pobreza. Temas delicados transmitidos en un mundo de fantasía y de magia y que aún así, se sigue viendo como el dinero puede comprar a las personas, como el dinero mueve el mundo, y da igual si está la magia de por medio como justificación de guerra o si está la amistad de los viejos amigos. Aún así, todos somos diferentes y nacemos con un destino predefinido.

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