Análisis

No Game No Life

Antes de empezar con el análisis querría mencionar que esta obra ya la he visto con anterioridad. Al ver esta serie repetidamente es posible que se profundice algo más en diversos factores. El hecho de que esté haciendo este análisis es gracias a uno de mis seguidores que me lo pidió. Pues nada, aquí tienes como dijiste. Después de esto, empecemos con el análisis.

Desde pequeño siempre he jugado a videojuegos, siempre ha formado parte de mi vida y no, nunca escogí una consola determinada: siempre he sido de ordenadores, sentarme y divertirme, como hacíamos todos en nuestra infancia, cuando éramos pequeños e inocentes. Siempre se ha jugado por diversión, uno de los fundamentos del videojuego es que te lo pases bien, no es ganar, no es completarte el juego al 100 % o ser el mejor. Claro está que vivimos en un mundo en donde habitan muchas personas y esto hace que la idea de «juego» para algunos se vaya desbaratando un poco, y no digo que estén equivocados, es más, se agobian ellos más al pensar que la victoria lo es todo y que tienen que ser los mejores.

Hablando un poco de la sociedad y de cómo se ha tomado todo esto de los videojuegos, querría decir que no siempre ha sido un buen tema. Hay personas que dicen que es una falta de tiempo, lo es, si pensamos fríamente no es algo productivo, pero a la vez, si es algo que te aporta mucho a la hora de reflexionar y de descubrir nuevos modos de entretenimiento. Actualmente hay muchísimos videojuegos, es una de las mejores etapas del medio y tanto la producción, creatividad, variedad, géneros y diversidad, abundan en todo este campo. Ahora hay juegos de todo tipo, obras con las que puedes transmitir sentimientos a los jugadores, obras que hablan de un tema determinado, que se componen de una historia profunda, que abundan en cuanto a temas de texturizado por sus gráficos, etc.

Super Mario Bros

Anteriormente los juegos no eran así, tenían un mínimo de historia sí, pero debido a las limitaciones técnicas no podían hacer demasiado con esas historias, con esas tramas. Ahora muchas mecánicas para poder jugar, muchos modos de contar una historia o incluso de no contarla. Ahora la sociedad, las personas de nuestro alrededor, han jugado alguna vez a algún videojuego, ahora están por todas partes y mueven millones por todo el mundo, cualquiera puede jugar desde el móvil de forma gratuita, cualquiera tiene medios para poder jugar ya que es algo más accesible. Aunque ahora se tenga mucho más en cuenta esta industria, siempre ha sido duro que nos tomaran en serio. Anteriormente todo era mucho más difícil (y no, no es por experiencia). Siempre, cuando éramos niños, jugar era lo normal, lo típico que se hacía, a medida que vas creciendo se hace aún más raro eso de seguir jugando a videojuegos. Afortunadamente para un adolescente sigue siendo fácil. No es que haya discriminaciones pero cuando te vas formando y vas creciendo, vas viendo que dedicarte a esto profesionalmente se sigue considerando «raro». Y no es que sea demasiado explícito todo este tema en la obra que vamos a tratar hoy, pero sí que se compone de una historia parecida y curiosa, hoy vengo a hablar de No Game No Life.

No Game No Life (según me he informado) es un proyecto hecho por unos fans los cuales escribieron una novela ligera antes de pasar a la adaptación a el manga y después a la adaptación de las que os voy a hablar hoy, la adaptación al anime. No Game No Life es una serie que tuvo mucho éxito en su año, un anime al que se le lleva pidiendo segunda temporada desde hace mucho, aunque no quiero liarme demasiado con eso. Es una obra con mucho carisma, color, brillos y que su carta de presentación, es un chat, un videojuego, unos jugadores, los Blancos. Es una obra que bebe mucho de todas estas series de fantasía japonesas, ya sea la más famosa Sword Art Online. Series que se suelen ambientar en la pura actualidad o en un futuro cercano en donde los personajes suelen ser jugadores expertos, suelen tener el equipo de última generación y suelen tener una habilidad magistral a los mandos. Estas obras se suelen ambientar en un mundo fantasioso en donde, por uno u otro motivo, los protagonistas suelen introducirse a ese videojuego de fantasía. Esta serie no es diferente, pero sí hay diversos factores que hacen que se caracterice de las demás y tenga su propia personalidad. Es una obra que no se toma demasiado en serio a sí misma, el mundo de fantasía que nos presentan es prácticamente la pura realidad. Un factor que se puede escapar es que este tipo de series suelen denigrar la realidad y hacer que todo sea mucho mejor en ese videojuego que tanto nos gusta.

Sword Art Online

Estas obras de fantasía, acción y mucho videojuego de por medio suelen ser bastante famosas, aunque muchas de ellas acaban siendo lo mismo o incluso las que innovan suelen traer diversos agujeros argumentales, mucho ecchi y diversos factores que hacen que la serie en cuestión venda más, pero no por ello tiene que ser mejor, por supuesto. No Game No Life nos da una introducción de cómo es la sociedad, la justicia que se ejerce, cómo ellos no encajan y se encierran en su habitación. Incluso para simbolizar más, en esta obra la habitación se suele representar como un cubo negro, algo aislado, sin salida, puedes sobrevivir, pero a oscuras. No hay nadie que te moleste, no sales a la calle, no ves la luz e incluso un mínimo de contacto por parte de la sociedad, por parte de alguna persona ajena te aterra. Este caso que nos presenta la serie es algo muy común en Japón, un país donde el hablar con alguien tiene que seguir unos protocolos. Son casos reales, tristes y que no simbolizan demasiado bien la imagen del jugador (por lo menos en la mayoría de casos). La cuestión es que para nuestros protagonistas el mundo en el que viven no es un buen mundo, no forman parte de él y de ahí el aislamiento.

No Game No Life es una obra que trata el aislamiento, como la sociedad, el mundo que les rodea es solo un mal juego, algo mal diseñado, muchos pierden y otros, mucho ganan. No es algo justo y tampoco se pueden ver los trucos, no hay justicia que encaje con ellos, por eso, se encierran, se evaden y juegan horas y horas hasta dormir para después volver a jugar. Dejando un poco de lado todo esto, empecemos un poco con la historia. No Game No Life cuenta la historia de dos hermanos, Sora y Shiro, quienes viven en Tokio —no se especifica dónde pero sí sabemos que siempre están encerrados y aislados—, no conocen a nadie más a parte de ellos, la serie obvia a muchas de las personas de su alrededor en el mundo real y esto hace que se vea como se sienten ellos en realidad. Sora y Shiro son unos jugadores profesionales, están día y noche jugando, sin que les importe el tiempo, no tienen escuela, no tienen trabajo pero sí se ayudan bastante de su intelecto adquirido por naturaleza. Sora tiene 17 años y al presentárnoslo nos dan un dato que lo «lastrará» a lo largo de toda la serie, ser virgen. La serie no se toma demasiado en serio a sí misma, pero sí tiene muchos detalles que hacen que se vea el cariño y el trabajo puesto en ella.

No Game No Life

Shiro es la otra protagonista de la serie, una niña con un coeficiente intelectual superior a los demás, nació así. Este factor está ligado al trasfondo de los dos personajes, sus orígenes y el cómo nacieron. Shiro anteriormente estaba muy desmotivada a la hora de jugar, hasta que encontró a su supuesto hermano, Sora. Un vínculo que aun cuando tienen 6 años más sigue presente, unos lazos demasiado juntos ya que cuando se separan, los dos se sumergen en una tremenda depresión y les da un ataque de tristeza, pero como digo es parte de la comedia y la gracia de la serie, no pueden estar separados lo que hace que Sora no pueda hacer acciones demasiado obscenas. Un dúo que se le tiene mucho cariño, que van al límite de cualquier perfil de un jugador normal y que dominan sobre todo la estrategia y el arte de predecir las acciones del otro, es una pareja que no se puede separar y que trabajan mucho mejor juntos. Esta pareja de hermanos se le conoce en la red como Los Blancos, un dúo que juega a videojuegos y que nunca pierde, tienen tal destreza en los juegos que suelen jugar como dos jugadores cada uno, es decir, dos hermanos, cuatro personajes en pantalla.

Siguiendo con la historia, después de estar tanto tiempo encerrados, un día les llega un correo invitándoles a jugar una partida de ajedrez en el ordenador. Uno de los que mejor se le da es Shiro, que tiene una gran capacidad para memorizar y esto hace que pueda aprenderse todas las combinaciones posibles para poder ganar. Como bien dicen en la obra, el ajedrez es un juego con combinaciones finitas de tableros, el único modo de solucionar este acertijo es memorizando todas las jugadas. A la hora de enfrentarse a este jugador, Shiro utiliza su inteligencia para que, una vez más, gane otra partida, en esta ocasión al ganar el jugador les pregunta si están a gusto donde viven, si creen que pertenecen a ese mundo. Charlando con el desconocido jugador, Sora decide decirle que no, no están a gusto, no creen que formen parte de ese mundo con esa falsa injusticia, en ese momento son transportados a un mundo de fantasía. Todo empieza a brotar y enseguida, por medio de su monitor, son transportados a un mundo en donde se rigen por unas normas sencillas, diez en concreto. En ese mundo no existe la violencia, todo se decide jugando, cada enfrentamiento, cada apuesta es por medio de un juego. El dios de ese mundo que los transporta es Ted, el dios todopoderoso que reina en el mundo de los juegos, alguien presente en la obra aunque adornado como un objetivo final.

No Game No Life

Sora y Shiro encuentran su mundo, un mundo en donde encajan, donde pueden jugar a lo que sea, donde no hay violencia, un sitio donde todos los enfrentamientos se arreglan a base de jugadas. A medida que va avanzando la historia van descubriendo más cosas sobre ese mundo, las normas que lo rigen son absolutas y todo el mundo las acata sin decir nada. Aparte de los propios humanos, existen 15 razas más, es decir, 16 razas en total, un número relacionado con el tablero del ajedrez, un lugar que simboliza un tablero de ajedrez, donde se mueven fichas. Hay enfrentamientos, luchas, territorios más fuertes, menos fuertes, es un mundo con una ideología parecida pero no absoluta. Desgraciadamente el caso de los humanos es la peor, ellos son la raza más débil. En este mundo casi todas las razas pueden usar magia, diversas habilidades únicas que hacen que unos se diferencien de otros, los protagonistas aunque estén en la peor situación no se dan por rendidos, siguen jugando hasta alcanzar el mismísimo trono real, intentan ser reyes del reino.

Al final las acciones que van siguiendo los protagonistas son simples objetivos que llevar a cabo, diversas acciones que tachar de la lista cuando estén completadas, unas mentes frías y calculadoras lo hacen, y estos personajes no se quedan atrás. La serie se compone de unos personajes secundarios. Steph, heredera del trono, personaje con un carácter bastante bipolar debido a las reglas y con muy mala suerte, igual que su abuelo, un personaje bastante mediocre pero que siempre ayuda a los protagonistas a salir del apuro. Otro de los personajes secundarios es Jibril, procedente de una de las razas más fuertes del mundo, alguien con mucha sabiduría, pero con bastante desconocimiento del mundo del que proceden los protagonistas. Al final, cuando pienso en los demás personajes, son seres insignificantes, uno de ellos es bastante torpe aunque siempre salva a nuestros protagonistas, el otro es uno de los más fuertes, pero al fin y al cabo es un simple esclavo de los héroes de la historia. El principal problema que podría tener en la serie son los personajes, el poco juego que se les da y el uso excesivo de momentos eróticos, aunque justificables debido a que Sora es virgen y que el humor de la serie es como es.


No Game No Life

Nota de No Game No Life

En conclusión, No Game No Life es una obra que habla de la sociedad, de la perspectiva de nuestros protagonistas por parte de ella, de cómo no encajan. Es una serie que tiene una trama bastante interesante, con una animación llena de brillos, efectos y con un filtro muy característico, es una serie que tiene trabajo y cariño debido a las menciones de muchos videojuegos, pero que en ocasiones no se sostiene demasiado bien debido a la excesiva atención por parte de los protagonistas y la escasa por parte de los secundarios, que están algo mal construidos. Una obra que rebosa esperanza, puzles, misterio y estrategia, con unas mentes brillantes y con unos acertijos muy bien compuestos. Como dirían ellos, «siempre estarán Los Blancos, que nunca pierden». Ciertamente es así, muchos no encajamos en esta sociedad, es un juego mal hecho, un juego basura y con injusticias que no se pueden pagar por nada del mundo.