Aprender puede ser insoportable

¿Por qué nos resistimos a nuestro desarrollo personal y profesional?

¿Recuerdas alguna ocasión en la que hayas aprendido algo y estabas tan emocionado que no parabas de sonreír? Tal vez ni siquiera te habías puesto a pensar en ello, pero de verdad es placentero aprender, sin embargo antes de esa sensación placentera es probable que tengas sensaciones incómodas. Cuando estas sensaciones son tan molestas, llegan a ser incluso insoportables en un sentido psicológico, por lo que rechazamos el aprendizaje disminuyendo así nuestra percepción del mundo. Nosotros solos nos reducimos, nos limitamos.

Ejemplos claros de esto es cuando aprendemos habilidades como andar en bicicleta o conducir un auto. Al inicio las sensaciones desagradables como el miedo y la frustración pueden ser tan intensas que nos dan ganas de renunciar al aprendizaje, pero una vez logrado sentimos como si hubiéramos adquirido un superpoder, nos sentimos renovados y felices.

Pero no solo aprendemos habilidades, por medio de nuestros sentidos en todo momento estamos en contacto con nuevos conocimientos que pueden ampliar nuestra percepción del mundo. [Expande tu consciencia y enriquece tu perspectiva de la vida]

Sin embargo, aunque el acceso a los conocimientos es inmediato, no siempre queremos aprender.

¿Cuándo nos incomoda el conocimiento?

De acuerdo con Jean Piaget, para integrar nuevos conocimientos es necesario un proceso de «asimilación», es decir nuestras estructuras mentales o esquemas hacen un reconocimiento de la realidad externa. A veces el esfuerzo que ocasiona tal reconocimiento obliga a una «acomodación» o modificación de las estructuras mentales para que se pueda integrar el conocimiento. Cuando el esfuerzo es muy grande o mejor dicho, nuestra tolerancia es excedida, renunciamos al reconocimiento de la realidad externa, de modo que no se logra la asimilación o integración, no se logra el aprendizaje, no se logra el desarrollo mental.

Si nuestra estructura mental fuera como un círculo, sería más o menos fácil que asimile una llanta. Si fuera como un cuadrado, tal vez tendría que haber una acomodación o modificación en nuestra estructura cuadrada para asimilar la llanta.

Parece que la modificación de nuestras estructuras mentales duele (tal vez le duele al ego) y por esa molestia psicológica, decidimos mejor no aprender, no ampliar nuestra percepción del mundo. Detenemos nuestro desarrollo personal y profesional.

En mi caso tengo bien identificados los momentos de los que te hablo. Por ejemplo, cuando estudié la licenciatura en psicología, la primera vez que escuché los conocimientos del psicoanálisis sentí mucha incomodidad, no es fácil entrarle al psicoanálisis y en su momento quise dejar esa clase pero algo me intrigó, así que aguanté y el resultado final fue increíble. Posteriormente, ya siendo un fan del psicoanálisis, cuando comencé a leer acerca de la terapia racional emotiva pensaba lo peor de ella, estaba lleno de prejuicios y también estuve a punto de renunciar a ese aprendizaje pero también resistí y aprendí. Conforme iba aprendiendo enfoques clínicos, mi estructura se fue haciendo más flexible y la incomodidad menor.

Ahora escribo este artículo porque recientemente sentí de nuevo esa incomodidad al aprender una metodología para evaluar programas de formación docente. Al final logré aprender, aunque confieso que durante el curso que duró una semana tuve fuertes resistencias.

En tu caso, ¿logras identificar aquellos conocimientos a los que les has huido por esa incomodidad de la acomodación? Varios de esos conocimientos difíciles para el desarrollo personal se encuentran en conversaciones cotidianas, en aquellas donde comenzamos a discutir un tema y no queremos integrar o comprender otro punto de vista. En lugar de tratar de comprender, defendemos agresivamente nuestro conocimiento, defendemos nuestro esquema cuadrado.

Algo parecido puede suceder en tu profesión o trabajo. ¿Quieres crecer profesionalmente? Entonces aguanta esa sensación incomoda, esa molestia, ese conflicto mental.

La fuerza para aguantar esa molestia mental de aprender se llama interés.

Dentro del área de conocimiento en la que seas especialista o profesional, seguramente habrá conocimientos y habilidades que te permitan ampliar tu campo de acción pero no quieres hacer un esfuerzo.

Todo aprendizaje distinto a nuestros esquemas actuales comienza con un poco de molestia psicológica.

Ya sean conocimientos, habilidades o actitudes, crecer mentalmente le duele un poquito al ego, pero si superas esa molestia, te aseguro que crecerás personalmente y habrá más posibilidades de que crezcas profesionalmente.

Para ayudar a que se genere el interés, empieza por motivarte con cosas externas como un mejor salario o atención de tu jefe y compañeros de trabajo, poco a poco al adquirir nuevos conocimientos y habilidades, la motivación irá siendo en menor medida extrínseca y será cada vez más intrínseca. Habrá un punto en el que tu motivación sea innovar en el trabajo y hacer mejor las cosas. No te aseguro que crecerás profesionalmente, hay otros factores externos para ello, pero te aseguro que sí tendrás un mejor desarrollo personal y sin duda tendrás más posibilidades de ese crecimiento profesional, además el trabajo será más interesante y motivante por sí mismo.

¿Recuerdas algún aprendizaje que haya sido al inicio demasiado incómodo o demandante y que estuviste a punto de renunciar a él?

¿Qué podríamos hacer para motivarnos a aprender aquello que en principio nos cuesta trabajo?

#Conócete a ti mismo #Conocerse es amarse

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