Atención villanos: Batman también tiene su kriptonita

Por los pasillos del asilo Arkham (institución mental que recibe amablemente a los villanos y dementes de Gotham City) se comenta que Batman tiene un (súper) punto débil.

No es un pedazo de roca o mineral de un planeta lejano. No es un golpe certero en su columna (lo lamento, Bane). No es un área vulnerable de su traje de kevlar reforzado donde una cuchilla afilada puede ingresar con facilidad. No es la mordedura de algún murciélago africano gigante (supongamos). No es una ristra de ajo, un crucifijo o un baldazo de agua bendita helada (por decir algo).

El Joker ríe nuevamente. Todos los recursos invertidos y planes increíbles del pasado para derrotar al murciélago han quedado en offside frente al punto débil recientemente revelado.

Para los reclusos, los colores lucen más brillantes. Las cucarachas, la humedad y el tufo de Arkham ya no son molestia.

Por el contrario, Jim Gordon se lamenta. Volvió a fumar 5 paquetes diarios de cigarrillos (y eso que su valor aumentó el doble debido a la inflación). Eso ya no importa. Tampoco la (incesante) inseguridad en las calles. Menos, la (inoportuna) huelga de policías. Es que ahora sí «le llegó la noche» a Gotham.

La Liga de la Justicia culpa a Superman. Tan es así, que fue enviado a un retiro involuntario a la Fortaleza de la Soledad.

Kal-El protestó: «¿Yo qué tengo que ver?», le dijo a Diana Wonder Woman Prince.

Igual lo llevaron de la oreja a su «casita de fin de semana en las afueras».

En fin, les ahorro el trámite a los villanos que no se han enterado porque, o bien no se encuentran confinados en el asilo, o porque todavía no forman parte de «La legión del mal», el grupo de WhatsApp cuyo administrador es el Scarecrow.

Señor Riddler, dicen que su insoportable manía de subir adivinanzas en vez de participar de las conversaciones condujo a su expulsión del grupo. Bueno, esta data también es para usted.

Presten atención. Es muy sencillo. La próxima vez que se crucen con Batman, no hace falta sacar un revólver o enroscarse en piñas y patadas. Tan sólo digan lo siguiente:

Martha.

Cuando el caballero de la noche se paralice y pregunte por qué han dicho ese nombre, contesten (hay que mandarse un poco la parte y dejar escapar una lagrimita) que así se llama su queridísima mamá y que tal tipo (un villano o un héroe, es lo mismo) la ha secuestrado.

Listo el pollo. Fin de la pelea.

Sé preguntarán quién diablos es Martha. No interesa. Aprovechen la situación.

Mientras el encapotado acude en rescate de esta persona, ustedes pueden robar el banco o continuar con la maléfica tarea que se habían propuesto.

Ah, me olvidaba, procuren montar una escena en algún galpón de la ciudad y paguen unos billetes a una señora que se preste y se haga pasar por esta tal Martha.

Eso es todo. Aunque no lo crean.

Para más información, contactarse con David Goyer, Chris Terrio y Zack Snyder.