‘Bromance’ extremo

Yo tenía un amigo que se quejaba mucho de las amigas de su novia, porque siempre estaban juntas, todo el tiempo, sin excepción alguna. En ocasiones su novia lo había dejado plantado para cenar o ir al cine porque no podía despegarse de ellas.

Él siempre se quejaba y se quejaba, nunca hizo nada, se tuvo que resignar a llevarlas con ellos a todos lados o a no ver a su novia porque se hartaba de tener que jalar con todas.

Todos tienen la creencia de que las mujeres siempre vamos en manada al baño, pero en realidad no. Yo no soy de esas chicas, yo voy sola al baño cuando quiero o tengo que hacerlo o simplemente cuando quiero despejarme de tanta gente en una fiesta o reunión.

Nunca he dependido de ninguna de mis amigas, la única vez que estuve así fue en la prepa y en realidad éramos bastante independientes una de la otra. Porque let’s face it, TODOS NOS HARTAMOS DE LOS DEMÁS Y NECESITAMOS TIEMPO SOLOS.

En las últimas semanas me he dado cuenta que nosotras no somos las únicas que dependen de sus amigas. Los hombres al parecer son peores (aunque digan lo contrario).

Hay una temporada en Grey’s Anatomy donde el Dr. Burke y Dr. O’Malley se hacen super bros. Justo por esos momentos O’Malley se queda sin casa y Burke le propone que se mude con él y con su novia. Están súper conectados, todo el tiempo están juntos, tienen chistes locales, tienen más pegamento que nada y nomás no se separan, van a pescar, a operar, al bar, a todos lados JUNTOS. Evidentemente en algún momento Cristina, la novia de Burke, se harta y hace lo siguiente:

Con lo cual Burke se da cuenta que su amistad ya llegó al extremo y decide correr a O’Malley de su casa.

Hace dos semanas tomé un taxi para ir a mi casa. En el camino, el conductor se puso a hablar con su bestie todo el camino hasta mi casa. Le decía: ay fulanito, te dije que por esta zona siempre hay pasaje pero no me escuchas. ¿Por dónde andas? A ver si es cierto que estás cerca, toca el claxon tres veces para saber que eres tú. Y les juro que el dichoso claxon sonó las tres veces pedidas y mi chofer dijo: Ay te acabo de escuchar pasar.

Yo no podía con mi cara de sorpresa, jajajaja la verdad, era como escuchar a una pareja hablar por teléfono, excepto que de vez en vez se escuchaba un «ay sí, puto», «a ver, toca el claxon güey» y si no fuera por eso les juro hubiera creído que era una pareja y no unos amigos.

Un par de días después tomé otro taxi para ir al cine, en el camino ocurrió lo mismo, el chofer le marcó a su bestie para platicar. Le dio tips para mejorar su relación de pareja, de cómo marear a la dueña del taxi para trabajar menos y quedarse con más dinero, lo invitó a ver el fútbol el domingo y pues me bajé y ya no escuché más el chisme.

Y fue entonces me surgió la duda de ¿los bromances se están apoderando del mundo? ¿Será real que los hombres sean tan dependientes de otro hombre? ¿Estamos tan acostumbrados a que las mujeres lo sean que ya no nos causa sorpresa?

Fue entonces que me decidí a hacer una encuesta en Twitter, no sin antes contar lo anterior para tener un punto de partida. Los resultados fueron los siguientes:

Unos fingen que no saben que es un bromance, otros dicen que sí y les vale y otros tantos lo niegan o tal vez no lo tienen. Jamás sabremos cual es la realidad.

Lo que sí sé y de lo que me he dado cuenta es que cada vez son más los hombres afectuosos lo cual me parece muy cool, porque el mundo está muy jodido con tanto machismo por doquier. Así que corran, sean libres y amen a sus bros, pero recuerden que los limites son buenos y pueden salvar su bromance de caer en algo extremo y que luego ya no quieran ni ver en pintura a su bro del alma.

Y ustedes, ¿tienen un bromance?

A.

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