Carta a mi hijo no nacido

Seamos honestos; los dos sabemos que seré un mal padre. Por lo que estoy postergando la decisión de tu nacimiento.

Es probable que, cuando te acompañe a las fiestas de cumpleaños de tus amigos te pregunten si te acompaña tu abuelo. Y no hay problema, me estoy preparando mentalmente para ello. Quiero ser un hombre viejo e interesante. De esos con cabeza calva, pero con muchas ideas diciendo cosas como «la respuesta la encontrarás en tu interior».

Cuando entré a la primaria, me dijeron que todo lo podría lograr siempre que me portara bien, hiciera la tarea y sacara buenas calificaciones.

En la secundaria me dijeron que todo lo podría lograr siempre que obedeciera las indicaciones, eligiera una entre cuatro materias que, en realidad eran tres porque no aceptaban hombres en cocina (pienso demandarlos por violencia de género).

En la preparatoria se limitaron a decirme que obedeciera las indicaciones.

En la universidad dijeron que todo lo podría lograr siempre y cuando me titulara.

Y ya en la maestría, cuando me «extraviaron» todos los pagos realizados en el último semestre, me di cuenta lo mejor era olvidarlo todo y educarme por mi cuenta.

A la escuela le importa que aprendas a seguir órdenes. A estar callado y no incomodar.

Les importa más la disciplina que la enseñanza. Te encontrarás personas que defenderán a capa y espada el sistema. Y debes comprenderlos; ya que criticar el sistema del que forman parte para ellos es una ofensa.

Por la mañana, caminando con el abuelo de tu mascota, me topé con una manifestación religiosa en contra del matrimonio gay. Y es que todos tenemos derecho a manifestar nuestro desacuerdo, pero ese derecho acaba cuando pisa la raya de la intolerancia.

Hace muchos años vivieron tipos muy sabios llamados Jesús y Buda que nos dijeron: ámense los unos a los otros. No «ármensen los unos contra los otros». Y en ningún momento dijeron algo como clasifiquen a las personas por con quienes se acuestan y prohiban que formen una familia. Que nadie te convenza de lo contrario.

Los adultos somos estúpidos. Por lo que nos preocupamos por cosas estúpidas. Tales como la marca de la bolsa del prójimo, ganar más dinero para gastar en algo que no es necesario y agradar personas que no son importantes.

Trata de hacer tu propio camino, aunque los demás te digan que vas en sentido contrario. Que así no son las cosas. Tú sé cortés y que te valga. Baila el baile ridículo, canta la canción desafinado y ríete porque lo puedes hacer.

Y cuando tengas una duda, la respuesta la encontraras en tu interior…

#PiensaFueradelaSilla


Todos los días comparto tips e ideas estratégicas por medio de la lista de difusión de WhatsApp de Piensa fuera de la silla.

Y NO. No es un grupo motivacional en el que te voy a decir que tú eres el centro del universo. NO, no nos interesa la ley de la atracción. Es un grupo de personas empeñadas en construir la mejor versión de sí mismas cada día.

Para recibirlas agrégame PRIMERO a tu lista de contactos como Raúl Gabino. Este es mi número: +52 1 8341309459. DESPUÉS envíame un mensaje por WhatsApp con tu nombre completo con la palabra inscribir.

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