
Carta abierta a los entusiastas propósitos de año nuevo y más
Primeras horas del año, internet como siempre se llena de infinidad de contenido para felicitar y desear lo mejor unos a los otros. Primeras horas de entusiasmo para establecer el propósito del año y no los objetivos —sí, son sinónimos pero la gran diferencia es la constancia entre esas 2 palabras.
Como siempre solo se tiene la intención de hacer X tarea por el furor del momento, eso ya todo lo sabemos y en un par de semanas o un mes olvidaremos.
El furor hace tener valores temporales para buscar un mejor entorno de vida, ser mejores personas… Hasta ese momento, que interfiere en nuestros intereses y no importa pasar por encima de otros. Es momento para dejar de ser la víctima, momento para eliminar las excusas, eliminar la falta de recursos, si no se tienen hay que crearlos o buscar la manera de adaptarse y lograr crecimiento.
Creemos ser especiales porque perdimos el trabajo, porque perdimos a un ser querido, porque terminamos una relación en pareja y ahora lo que tenemos es sufrimiento que convertimos en drama, porque estar cerca de la banca rota nos hace creer que somos la víctima, porque tal vez la empresa se este quedando sin dinero.
Todos tenemos situaciones o problemas que durante mucho tiempo nos estarán robando el sueño, incrementando ese nivel de incertidumbre que antes en nuestra vida perfecta no teníamos, sea porque decidimos dar el paso para tomar el riesgo o porque simplemente la vida nos orillo a situaciones desde pequeños que no pedimos pero que tuvimos que afrontar con la fuerza para salir de esa etapa siendo cabeza de familia y a la vez ayudar a otros.
Antes de considerar que otra persona nos esta juzgando hay que ver desde otra perspectiva la situación, buscar conocer su historia. De igual manera vamos aprendiendo a filtrar a esas personas basura que son parte del status quo y no suman. Tampoco se trata de ir por la vida preguntando a otros su historia, que la compartan es parte de un proceso de confianza y empatía.
En resumen: Al Toro por los cuernos, dejemos de lloriquear.