Cavernicolitas


Hoy es #MartesdeRant y me voy a quejar de algo que me resulta particularmente nefasto. Odio a los niños que parecen cavernicolitas, de esos que se tiran al piso a hacer drama, de esos que te patean el asiento en el cine, de esos niños que son malos y molestan hasta las lagrimas a otros niños.

Hace como cuatro meses fui al cine, era jueves en la noche por lo que supuse que iba a ser una función tranquila, pero ¡Oh, sorpresa! detrás de mi asiento había un cavernicolita de aproximadamente unos 10 años, que durante los trailers y los primeros 10 minutos de la película no hizo otra cosa más que patear el asiento. Volteé en repetidas ocasiones a verlo con ojos de ira, volteé a ver a su mamá con la esperanza de que, sin tener que decirle nada, controlara a su cavernicolita, PERO NO, ninguna de las dos cosas sucedió, para mi fortuna tenía un asiento vacío junto y me cambié de lugar. Qué nefasto tener que soportar a esos niños.

Yo recuerdo que mi mamá me educó para no hacer berrinches. Al menor vislumbro de berrinche, mi mamá usaba esa mirada atemorizante, de esas que te hacen sentir frío en la espalda, de esas miradas de ‘si no me obedeces te vas a arrepentir’. Jamás me tiré al piso a hacer berrinche, jamás le hice un drama en la calle, jamás la contradije en presencia de otro adulto, ella y mi abuela dicen que los niños solo deben ver, oír, callar y jamás meter la cuchara en asuntos de adultos.

Tengo una prima un poco más joven que yo, de mis vagos recuerdos de la infancia, recuerdo que ella si le montaba tremendos berrinches a mis tíos si no le compraban algo, generalmente mis tíos la complacían. Ahora ella tiene un hijo y ese niño es todo un cavernicolita. Hace dos navidades, se hizo una reunión en mi casa para que todos los hermanos de mi papá y mi papá convivieran. Como lo he mencionado antes, yo ODIO LAS MANADAS, pero bueno, es la familia y tengo que convivir.

Todo iba bien hasta que llegó mi prima con su hijo y el niño de lo más fresco se subió al sillón con todo y zapatos, o sea ¿por? ¿Quién lo invitó a subirse con sus zapatos mugrosos a mi sillón? Me enoja que los niños tomen esas confianzas porque evidentemente no saben, son niños y no logran saber que está bien y qué está mal, pero me enoja más que sus papás los dejen ser así de mal educados e irrespetuosos.

Me resulta muy molesto que lleven bebés al cine, para qué los llevan, o sea los pobres bebés que culpa tienen de que ustedes quieran ver una película, el cine no es un lugar para bebés, hay aire acondicionado, sonido muy fuerte y eso, eso es molesto para un tiny human. Y ahí van los papás de desconsiderados a llevar a sus bebés al cine y obvio siempre esta el bebé que no para de llorar, pobre bebé seguro ustedes llorarían igual si los llevaran a un lugar así de incomodo.

Me caen mal los niños que son malos por naturaleza. En unas vacaciones, cuando yo tenía como 7 años, me fui con la familia de mi papá a Morelia, nos hospedamos en casa de la ‘mejor amiga’ de una de mis tías. Esta señora tenía un hijo como de unos 4 años que no hacía más que molestar al pobre chihuahueño que tenían, lo aventaba, le pegaba, lo elmyreaba. Yo la verdad estaba más morra y no contaba con todo lo que ya sé, entonces sentía feo por el perrito y solo lo quitaba de ahí para que no lo aventara y lo maltratara.

Me caen mal los niños que se meten en las conversaciones de los adultos y de todo quieren opinar y de todo se quieren enterar. Posiblemente sea por lo que mi abuela y mi mamá dicen. Recuerdo que tenía una vecinita así, que interrumpia a su mamá y a su abuela para meterse a la platica, a la abuela y a la madre les resultaba súper chistoso y no hacían más que reirse.

Como generalmente lo digo, claramente no voy a cambiar el mundo, pero queridos papás no dejen que sus hijos sean unos cavernicolitas, no está padre tener que aguantar a un niño así de mal educado, berrinchudo y grosero. Enséñenles a cuidar a los animales, a respetar a las demás personas, enséñenles a cuidar su entorno y a ser unas personitas y no unos cavernicolitas. Si son niños de bien, seguro serán adultos de bien y no patanes (aplica a ambos sexos).

A.