Censura de imágenes en Instagram: ¿Un atentado contra la libertad de expresión?

Con tan solo un minuto, una imagen colgada en Instagram habrá dado la vuelta al mundo y será vista por miles de personas. 400 millones son los usuarios que posee esta plataforma, esto significa más de 400 millones de fotografías al día. Paisajes, ciudades, personas, animales, deportes… son algunos de los temas que podemos encontrar en las distintas fotografías. Según los creadores de la app, no todo está permitido, y si nuestra fotografía está considerada no apropiada, será censurada. ¿Pero qué criterio sigue Instagram para censurar fotos?

Según sus Normas comunitarias, no se permite la publicación de imágenes que representen la violencia, el odio, la discriminación, la burla o la sexualidad. Cualquier foto que refleje alguno de estos valores, la cuenta será censurada. Para poder unirnos a la comunidad de usuarios de Instagram, es importante aceptar estas Normas comunitarias junto con las Condiciones de uso web. Si no es así, no podremos utilizar la aplicación. ¿Pero censurar significa que se ha cometido algún delito?

Censura y delito no caminan de la mano. Prohibir la difusión de una imagen se debe al incumplimiento de las normas comunitarias expuestas por los fundadores de la app. Por tanto, no podemos hablar de delito, sino de infracción. Pero frente a las censuras entra en juego otro conflicto considerado delito por los usuarios. Los propietarios de una imagen o cuenta vetada, se revolucionan en las redes sociales, para defender la injusticia de la prohibición de su imagen, alegando que es un delito contra la libertad de expresión.

Cualquier persona, según el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es libre de expresar sus propias ideas, creencias y opiniones, ya sea hablando, a través de un texto o con una imagen.

Para los usuarios de Instagram, no está muy claro quién es el «culpable» de decidir que fotografías van a ser vetadas o no, y qué criterios sigue para tomar esta decisión. Hace unos meses, hubo un boom de imágenes de personas enseñando los pezones, que terminaron siendo censuradas. Esto generó una revolución de los usuarios en contra de la plataforma.

Frente a este panorama, Instagram se lavó las manos, y se apresuró a buscar un culpable ajeno a la empresa, para no salir perjudicado. Durante un evento en Londres, explicó que Apple tiene una política muy estricta a la hora de considerar un contenido inapropiado, y el tema pezones era uno de ellos. Es por esto, que la app tuvo que vetar todas las imágenes donde aparecía esta parte de la anatomía humana, ya que corría el riesgo de ser desterrada de la App Store, tal y como cuenta esta noticia de El País.

Otro factor a tener en cuenta es que también existen límites en la libertad de expresión. Todos los textos o imágenes que puedan generar un conflicto entre distintos valores y derechos, pueden ser censuradas. Un ejemplo lo encontramos en el artículo que aparece en Actitud Fem, donde explica el caso de Sticks and Stones. Esta publicó una imagen de dos modelos, enseñando un trozo de vello púbico, y la imagen fue censurada. Este hecho generó revuelo entre los usuarios, ya que entraron en conflicto dos valores y derechos. Por una parte, encontrábamos a los usuarios defensores de que no era apta para todos los públicos, y por la otra, los defensores de que no salían desnudas, por tanto, no vulneraban ninguna de las normas comunitarias de Instagram.

Aun así, también encontramos casos de imágenes censuradas sin sentido, como por ejemplo el explicado en el web de En Femenino. Una madre colgó la foto de su hija de 18 meses, totalmente vestida, sin que la cara fuera visible, pero levantándose la blusa y enseñando la barriga. Después de la publicación, la foto fue censurada por Instagram, argumentando que se consideraba contenido inapropiado.

Después de observar estos ejemplos tan diversos, no queda muy justificado el criterio que sigue Instagram para llevar a cabo su censura, ni si realmente está cometiendo un atentado contra la libertad de expresión. Cada día se publican miles de fotografías en esta plataforma, y esto presenta gran dificultad a la hora de gestionar todas las imágenes. Es por ello, que gran parte de la responsabilidad recae sobre los usuarios, a la hora de respetar las normas comunitarias de la aplicación.

Quizás tengamos que plantearnos si esta responsabilidad es la causante de que los límites ya no sean gestionados por la aplicación, sino que vengan impuestos por el propio usuario, haciendo que Instagram haya perdido el control total de su aplicación.

Pero no solo es la red social Instagram que tiene problemas legales, sino que también os recomiendo este artículo sobre Periscope. Con la aparición de las redes sociales parece que la manera de cometer delitos o ilegalidades también ha evolucionado, ¿verdad?