Club de Cuervos T01E01: Sé un capitán

No estoy seguro si es pantalla verde porque veo Netflix en calidad TugurioTV

Club de cuervos es la historia de un equipo de fútbol heredado a un inútil y a su hermana, y arranca desde el conflicto entre ambos. No hace falta ser amante del fútbol para disfrutarlo (de hecho solo ir a misa me parece más aburrido que el fútbol), porque es más como un telón de fondo sobre el cual se desenvuelven las historias.

Luego de que Chava (Luis Gerardo Méndez) da un discurso ¿conmovedor? (en ese momento no se sabe si está siendo sincero) sobre su papá y la relación de este, el fútbol y el pueblo en el que viven frente a ¿una pantalla verde? Bueno, un estadio a reventar, una mujer le pega una trompada y viajamos en el tiempo (con un cartelito que dice «Dos semanas antes», no como en Odisea Burbujas) directo a un par de tetas saliendo de una piscina. Las tetas están pegadas a una mujer, no es como que flotan como en Hannibal. No han pasado ni tres minutos y ya vimos sexo, drogas y fútbol. Netflix claramente sabe cómo llegarle a los latinos. Solo faltó corrupción gubernamental y un secuestro.

«Prueba» es probablemente la mejor bio de Twitter que he leído. Hubiera esperado algo como «Esposa. Amiga. Hija. #NuevoToledo. #Cuervos»

En el discurso, Salvador Chava Iglesias Jr. comenta que el papá construyó el estadio, y luego, en una conversación, su papá menciona que, si no fuera por el equipo de los Cuervos de Nuevo Toledo que él fundó, nadie conocería ese pueblo. Aunque a uno no le guste el fútbol, con esa referencia (y otras más regadas por ahí) entiende por qué este equipo es importante y por qué es algo más que un juego. De hecho hacia el final, en la escena de bonding en la cancha entre Chava e Isabel (Mariana Treviño), su hermana, repasan todo lo que hizo su padre por el pueblo, enfatizando que esta serie es mucho más que fútbol, el cual es solo un proxy que representa al pueblo ficticio de Nuevo Toledo (que bien puede ser Cartago o cualquier pueblito latinoamericano donde puede o no haberse aparecido alguna virgen). Hay muchas escenas mostrando el contraste entre ambos hermanos, e incluso lo señalan con la cuenta de Twitter de cada uno: Chava está en una fiesta divirtiéndose, mientras que Isabel está en su trabajo con cara de exasperada.

Don Salvador Iglesias muere en un vapor (en un sauna, no es como que lo mata una cafetera) y, en una escena que establece el tono de la serie, su hijo busca en un sitio de videos tipo YouTube cómo hacer respiración boca a boca pero tiene que esperarse a ver una publicidad de Cold Heat Extreme (sí, existe).

Toda la secuencia de noticieros explicando la muerte es un VEAN POR ESTO ES QUE ES IMPORTANTE, ESTE ES UN RESUMEN DEL EQUIPO PARA QUE ENTIENDAN, pero dura poco y es bastante dinámica, al menos no aparece un personaje diciendo «Hola, Chava. Soy la gerente del Club y aunque ya sabes todo acerca de esto porque tu papá era dueño, igual te lo voy a explicar para que la audiencia capte», cosa que hacen en casi toda novela mexicana. O de Telemundo. O de Univisión.

La introducción de Mary Luz (Stephanie Cayo) de hecho es como el pie que la serie tiene en las telenovelas. De verdad estaba esperando que alguien dijera «¿Ella siempre camina tan despacio?», así como cuando Chava llega todo cool en moto, no puede sacarse el casco y tiene que pedir ayuda (burlándose de escenas clichés), porque luego la revelación de «ESTOY EMBARAZADA DE SU PADRE MUERTO» es tan María la del Barrio que tuve que respirar dentro de una bolsa. Por suerte el piloto es el capítulo más telenovelesco (asumo que para atraer más audiencia latina acostumbrada a ver solo eso) y conforme avanza deja atrás esas raíces. Bueno, excepto en el capítulo donde Chava cae en coma y pierde la memoria (no, mentira, eso no pasa. Espero). Mary Luz, por suerte es una villana más inocentona (como cuando levanta la mano para hablar en la lectura del testamento) y se siente como una persona real.

La Virgen junto a otras que no se ven tan vírgenes. Un resumen de Latinoamérica.

La lucha de Isabel contra el machismo es interesante, primero porque es una mujer fuerte (tal vez presentarla en el gimnasio entrenando con guantes de box es como muy obvio, pero bueno, se entiende) pero también femenina. No hubiera tenido nada de malo no hacerla femenina, pero una mujer masculina a cargo de un equipo de fútbol hubiera sido cliché. ¿O no? Además, tiene esposo, así se aleja más de ese otro cliché de «mujer que es muy buena en su trabajo pero que es amrgada y bitchy y por eso está sola». El único problema es que el machismo en su lugar de trabajo es muy exagerado, con uno de los personajes diciéndole fríamente «No, tu papá quería que tuvieras hijos». Usualmente el machismo es más velado, más sutil, pero igual de desmotivante: los hombres escuchan las propuestas de las mujeres y las felicitan, pero por detrás deslegitiman sus opiniones. Hacerlo tan caricaturesco parece una oportunidad desperdiciada para realmente criticarlo.

Hermoso el callback al anuncio de Cold Heat (sigo sorprendido de que eso exista) como un recordatorio de la muerte de Don Salvador Iglesias, pero la escena de Chava llorando en el bar es confusa porque está a medio camino entre dramática y cómica y nunca se decide bien qué quiere ser, así que uno no sabe si reírse o si debería sentir empatía con Chava (ya en los últimos capítulos uno decide que NUNCA ha de sentir empatía con Chava).

Al final, brinca mucho entre géneros y la comedia no es tan fuerte (claramente es una comedia-drama), pero al igual que Ellas Son La Alegría Del Hogar es una muestra del potencial que tiene México para hacer programas que no sean realities y cuyo humor no se base únicamente en juegos de palabras (perdón, Eugenio Derbez).

Por cierto, luego de ver Club de Cuervos, Netflix me recomendó puras películas y telenovelas malísimas. Querete, Netflix.

Chistes sueltos

— Vuélvete un capitán.
— ¿Quieres que tome clases de velero?
— ¡ES UNA PUTA METÁFORA, CARAJO!

El Potro sale sin camisa en cada capítulo. Celebremos.

— Hashtag funeral black. — Mamá, no hashtaguees el funeral de mi papá.

Yo no le voy a inyectar ADN a mi bebé porque no me parece muy seguro.

Mi papá trajo a Odisea Burbujas a mi cumpleaños, cabrón, una hora.

¿Sabes cuáles fueron sus últimas palabras? «No eres un capitán»… Es una metáfora.