Componiendo canciones y descomponiendo un legado

Una vez se acaba un campeonato de fútbol, todos los equipos tienen que ponerse a trabajar. Todos. Desde el último hasta el primero. Los fracasos pero también los éxitos duran muy poco y muy pronto hay nuevas metas, nuevas expectativas y mucho por hacer. Esto sucede en casi cualquier deporte a nivel profesional, donde todo se mide por competencias.

Pero en la música, ¿es realmente necesario ello? Muchas bandas y cantantes de renombre (y hasta de culto) han migrado a otro tipo de plataformas pues actualmente lo que suena en las radios obedece a formatos estrictamente comerciales y de rating (ese tema da para hacer otro post de hecho). Sus fans los siguen en otros lados, como YouTube o Spotify, además de sus propias redes sociales. Así se enteran de todo lo que los rodean, las noticias y fechas de conciertos. Esto permite a muchos artistas mantenerse vigentes, ya no en el formato de “medios masivos” pero sí en un segmento más específico donde solo están sus fans. ¿Mejor? ¿Peor? Distinto creo.

Mi duda va entonces por la necesidad de seguir lanzando álbumes. Espero con ansias claro está los nuevos discos de mis artistas favoritos pero en muchos casos me doy con creaciones que no siento estén al nivel de lo que solían hacer antes. Aquí claro, hay un factor subjetivo, pero cuando leo críticas, revisiones de discos y comentarios de otros fans, me doy cuenta que no soy el único que piensa así.

Primer caso: Noel Gallagher. El compositor principal de Oasis no puede crear aún temas del calibre de los que hizo para la banda británica en sus primeros discos. De hecho Oasis en sí mismo fue declinando álbum tras álbum. Muchos grandes temas pero mucho relleno también. Ya a nivel solista el primer disco de Noel fue bastante bueno, con canciones como If I had a gun. ¿Pero qué pasa su último disco? He leído críticas donde lo han destruido. Me dediqué a escucharlo de principio a fin y no es tan malo, pero no es un disco que sorprenda en lo más mínimo. Pasa de largo. Y me cuesta un poco reconocerlo pues Noel Gallagher era —y es— uno de mis cantantes favoritos.

Lo mismo me pasa con Dave Matthews Band. Conocí esta banda en 1998. Vi un concierto y pensé que era la banda más espectacular del mundo. Una formación atípica y canciones muy bien estructuradas, con un sonido reconocible. Hoy, no sé desde qué disco, siento que su música no tiene identidad. De hecho con quienes sé que le gusta Dave Matthews Band, hablamos siempre de las canciones de los inicios: Crash into me, So much to say, Satellite, Crush (¡con “u” ojo!) ó Ants marching.

Pasa algo similar con Pearl Jam. Esta banda, debo decir, no la conozco tanto sino por amigos. Pero todos coinciden que ya no tienen canciones como Alive, Yello Ledbetter o Betterman. Habrá una que otra canción nueva buena pero ningún fanático puede decir que siente lo mismo por los últimos discos que lo que sentían por los primeros.

Calamaro. Otro crack. Los Rodríguez y Los Abuelos de la Nada son dos bandas vitales del rock en español. Y los discos de Calamaro desde el «Alta Suciedad» marcaron a todos. Fueron años espectaculares. Leí alguna vez que año a año, ganaba el premio al mejor disco en Argentina en una votación que hacía los mismos músicos. Esto sí pesa claro está. Pero los últimos años, Calamaro desapareció. No de la escena, pero ya no nos regala temas del nivel que solía hacerlo.

Si no están convencido aún, hagamos un ejercicio. Cojamos el último disco de todos ellos y pensemos: si ese fuera su primer álbum, ¿nos llamarían la atención? ¿Nos marcarían estas canciones? ¿Influye el contexto en que se lanzaron y lo que pasa hoy en la industria musical o eso es una excusa que nos ponemos para justificar que tal vez nuestros ídolos están en un bajón creativo y ya no son los mismos?

Vuelvo a decir que finalmente aquí hay mucha subjetividad. Hay quienes dicen también que un artista no debe hacer su música pensando en sus fans, sino en que ellos crean en ella. Esa línea entre el arte y lo comercial. Pero pienso que hay un punto medio donde estas bandas y artistas estuvieron por mucho tiempo: respetados por la crítica y aclamados por los fans. No tendrían por qué chocar ambas cosas.

Yo al menos pienso que muchas bandas y artistas que respeto y me gustan, a veces sacan discos que no están al nivel que para mí tenían antes. Entiendo que pueda haber períodos más y menos creativos. Pero no entiendo la necesidad de “tener que lanzar un disco” como sí sucedía en otras épocas cuando los sellos discográficos tenían mucho más control. Además que con tanta plataforma digital para mantener contacto con los fans, los artistas pueden medir la relación con sus fans y darse cuenta si aún seguirán yendo a sus conciertos por la admiración y respeto a su obra y no “porque sacaron un nuevo disco”.

Creo que hay música que podría no haber existido y no solo no la extrañaríamos sino que evitaría se ensucie un poco la opinión que tenemos de nuestros ídolos.