Cortázar e Iñárritu

Paradigmas en la estética de la subversión latinoamericana

Alejandro G. Iñárritu (fotografía por Graeme Mitchell) y Julio Cortázar

Dentro de un contexto latinoamericano en el que los artistas rechazan los cánones establecidos por otras culturas y se rebelan a la idea de la pérdida de identidad, no se puede dejar de pensar en el trabajo de Alejandro González Iñárritu como paradigma contemporáneo y en la obra de Julio Cortázar como legado ejemplar del siglo pasado. En ambas expresiones de vida militante se puede identificar un afán de subversión artística en su sentido estético más profundo. En la comparación de sus obras se puede evidenciar cómo ambos utilizan recursos temáticos y retóricos similares para alcanzar ese punto subversivo que nos lleva a reconocernos con ellos, aunque sea en otros mundos.

Dicho vértice comparativo se encuentra entre Instrucciones para John Howell de Cortázar y Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) de Iñárritu. Recomiendo al lector poner a su alcance ambas obras y no proseguir hasta haberlas leído y visto. (Advierto que esto podría demorar aún más si para encontrar el cuento de Cortázar se leen en orden todos los que comprende Todos los fuegos el fuego —donde muy probablemente lo encontrará a fin de cuentas).


Las obras plantean la temática de la transgresión del arte desde puntos de vista distintos, pero ambas la proponen como un camino en la búsqueda de la verdad. En el cuento de Cortázar, Rice se ve involucrado de forma imprevista como actor (con el personaje de John Howell) en una obra de teatro, y busca el medio para rebelarse ante las instrucciones que le han dado para salvar a otra actriz de lo que no sabe que traman los directores. Ocurre de forma similar en la obra cinematográfica de Iñárritu donde los actores de una obra teatral buscan resolver sus crisis personales aún dentro de sus papeles. De esta forma, Rice como John Howell, bien podría formar parte de la obra que se representa en Birdman, aunque simbólicamente ya se encuentre en el papel.

Butacas del Teatro Aldwych, donde se desarrolla «Instrucciones para John Howell»
«¿Cómo se tolera que cambien de actor en mitad de una pieza?» El espectador suspiró, fatigado. «Ya no se sabe con estos autores jóvenes», dijo. «Todo es símbolo, supongo» (Cortázar, 1966, p.131).

La inesperada virtud de la ignorancia es el título alterno a la obra de Iñárritu y plantea la incertidumbre de la crítica, la subjetividad del articulismo cultural y el valor de lo inesperado en el arte. Traspapelado en la literatura de Cortázar, este significado entra en una definición más allá de los límites de lo absurdo, abarca todos los segmentos narrativos,

traza el progreso experimentado en la conciencia del personaje principal: desde la ignorancia vegetativa del comienzo a la trepidante búsqueda de respuestas del final. (Juan-Navarro, 1991, p.155).

Ese mismo sentido de búsqueda desorientada puede verse constantemente en la obra de Cortázar, y se vio remarcado en la obra publicada previamente al cuento a tratar, Rayuela. Como plantea Félix Martín Terrones Saldaña:

En Rayuela el objetivo [de la búsqueda] es singular. ¿Cuál es el objetivo? Ningún otro que la identidad final basada en la extrapolación del principio dialéctico y ajena a las determinaciones de nación, sociedad o cualquier tema heredado sin problematización. (Terrones Saldaña, 2004, p.1).

A nivel estilístico, a pesar de la diferencia entre la corriente literaria surrealista de Cortázar y el estilo hiperrealista con enfoque humanista de Iñárritu, sus obras convergen en el sentido estético que busca involucrar al espectador en un primer plano y hasta incitarlo a rebelarse ante la obra misma como hacen sus personajes. Parte del papel activo del público recae en la estructura, ya que como las obras tratan del teatro, inevitablemente se dividen en actos, escenas o presentaciones, aunque al mismo tiempo presentan una continuidad en la narración, que en ambos casos termina siendo ininterrumpida.

Teatro St. James de Nueva York, donde se desarrolla gran parte de ‘Birdman’. (Fotografía y diseño de marquesina por Eric Helmin).

La ambición temática de estos trabajos se ve reflejada en el paralelismo narrativo que tiene el amor. Este funge como causante y detonador principal, y expresa una parte implícita de los personajes. En Birdman se tiene la fuerte y constante referencia a la obra que se representa en el teatro: De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver, lo cual refleja la intención original de los personajes: descifrar en qué consiste el amor a través del otro y definir su sentido de búsqueda en el sentirse amado. Este mismo concepto aparece de forma más concreta y textual en el cuento de Cortázar, en el que una aparición femenina hace que el personaje se rebele ante la trama de la obra. La aparición de Eva (nombre que puede aludir a una implicación primitiva) se convierte entonces en un reto de la comunicación, en el que la subversión es el único camino al amor. Pero lo que se presenta como expresión máxima de la búsqueda y del amor es, al final, el escape y la muerte, o al menos la idea de esta. La válvula que regula el flujo narrativo es siempre el escape de la realidad, tomando en cuenta que en ocasiones, la realidad se representa con el teatro. Con Iñárritu, la salida de este es un aparte de su ajetreo cotidiano y una inmersión al ajetreo mental, mientras que la muerte es la tentativa para su final. Con Cortázar, la salida del teatro significa la consumación de una breve carrera de actor, mientras que la muerte es el símbolo que define el fin del romance y el recobramiento de un vínculo con la búsqueda original: la de la liberación en la expresión y sus límites.

A pesar del contexto extranjero en el que se plantean estos trabajos, no pierden en absoluto su sentido latinoamericano, incluso más allá del nivel referencial de las situaciones o los personajes. La idea misma de la subversión se sostiene como un factor más bien revolucionario, pero desde el punto de vista de inconformidad que caracteriza al latinoamericano y que satiriza el espacio en el que se desarrollan: Nueva York y Londres.

Instrucciones para John Howell de Julio Cortázar y Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) de Alejandro G. Iñárritu, son obras que exploran un sentido estético de la subversión en la búsqueda de la identidad latinoamericana. Asimismo, podemos identificarlas como una crítica a la superficialidad del arte y la subjetividad del valor azaroso de la vida en un enfoque más humanista e individualista. Tanto Cortázar como Iñárritu han expuesto un sentimiento común en el círculo artístico americano: la necesidad de la búsqueda de identidad en los otros a través de la participación social y el amor. Y más allá de las barreras de la comunicación, el retrato humano implícito en los personajes involucra al espectador en un protagonismo que impulsa la liberación sentimental, la interpretación estética y la catarsis que fluye hacia la identidad del hombre.


Póster oficial de ‘Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)’ | Primera edición de ‘Todos los fuegos el fuego’ de Editorial Sudamericana, que comprende el cuento «Instrucciones para John Howell».