Crónicas del lector curioso: diez libros sobre trastornos psiquiátricos

La primera vez que sufrí una crisis de pánico no sabía que me ocurría. Recuerdo que me quedé muy quieta, sintiendo con toda claridad como mi cuerpo y mi mente parecían enfrentarse entre sí en una mezcla de miedo y angustia difícil de expresar. La realidad se sacudió a mi alrededor y se hizo tan frágil, como si estuviera punto de estallar en mil fragmentos desiguales. Me quedé tendida sobre mi cama, con las manos aferradas a las sábanas, sin saber que hacer o mucho menos, que comprender sobre lo que estaba sufriendo. Cuando finalmente todo pasó, me eché a llorar por el simple hecho de comprender que algo fuera de mi control había ocurrido. Que había sufrido una herida mental de la que quizás no me recobraría con facilidad. Tenía unos diecisiete años y fue una experiencia demoledora: comprendí que en ocasiones, la realidad puede distorsionarse y que esa distorsión afecta tu forma de concebir el mundo de maneras imprevisibles. En adelante, jamás olvidé esa sensación y lo que es aún peor, esa incapacidad para explicar a alguien más lo que realmente me ocurría.

Y es que lo difícil de sufrir un trastorno psiquiátrico radica justamente en esa incapacidad de hacerle entender a alguien más lo que te ocurre. Puedes explicar lo mejor que puedes ese trayecto al vacío, ese miedo quebradizo que te agobia cuando atraviesas una línea imaginaria en tu mente que te lleva más allá de lo que asumes normal, pero resulta muy difícil hacerlo con el suficiente detalle como para hacerlo creíble. Incluso realista. Con toda seguridad por ese motivo la literatura al respecto suele ser muy poca: como si un padecimiento psiquiátrico fuera un tema que puede metaforizarse, idealizarse o incluso caricaturizarse pero pocas veces, analizarse de manera directa y verídica. Con frecuencia, se trata de un tema que se toca poco y muy mal: una serie de escenas sin mayor brillo y destinadas a la burla, más que a la comprensión.

De manera que encontrar diez libros al respecto —una mirada fresca y profunda sobre los vericuetos de la mente humana— no fue sencillo. Sobre todo porque además, deseaba que no se tratara de pesados tratados académicos, sino una mirada sincera y compleja a toda una serie de trastornos que pueden afectar la mente humana de formas inesperadas. Una búsqueda imprecisa que me sorprendió por los lugares literarios a los que me llevó. El resultado es una pequeña colección de historias donde la locura —o lo que interpretamos por ella— analiza al ser humano y sobre todo, su manera de comprenderse así mismo. Un sueño creador.

¿Y cuáles serían los libros escogidos para formar parte de esta pequeña recopilación? Los siguientes:

“Miss Dalloway” de Virgina Woolf

A primera vista, la historia de Miss Dalloway no parece otra cosa que una mirada un poco displicente sobre el existencialismo. Pero a medida que avanza la narración, Virginia Woolf construye una perspectiva certera, durísima y sobre todo real sobre la depresión. Lo hace a través de esa perspectiva casi bucólica sobre la vida de la mujer de su época, aquejada de la soledad y falta de propósito pero sobre todo, a través de un tipo de un profundo dolor espiritual que raras veces se analiza a profundidad. Los personajes de Woolf no sólo se mueven en medio de una serie de percepciones sobre la angustia mental e intelectual, sino que además, se cuestionan así mismos en un trayecto casi iniciático sobre el sufrimiento personal. Una obra que construyó toda una nueva forma de comprender diversos trastornos mentales y que permitió a su autora, quizás, analizar sus propios dolores a través de la literatura.

“Furiosamente feliz” de Jenny Lawson

No hay manera sencilla de tocar el tema de las enfermedades mentales, pero sin duda, la mayoría considera inapropiado que se analiza a través de la risa y la sátira. Quizás, ese es el gran triunfo de este libro honesto y sencillo: Lawson no sólo se burla de su propios padecimientos de ansiedad sino que además, lo dota de una humanidad que desarma por su sencillez y conmovedora inocencia. Se trata de un relato aparentemente sencillo que sin embargo, ofrece una perspectiva muy realista y honesta sobre un mal de nuestro tiempo como son los trastornos de pánico y ansiedad.

“Inocencia interrumpida” de Susanna Kaysen

Se trató quizás del primer libro que reflexionó sobre la la depresión, los trastornos de estrés y otros padecimientos mentales semejantes para el gran público lector. Autobiográfica, con una prosa sencilla y además, construida bajo una estructura sencilla y sugerente, logra no sólo una reflexión profunda sobre el dolor emocional sino también de la adolescencia, la primera juventud femenina y sobre todos, los dolores emocionales de la convulsa generación que sobrevivió a la década de los sesenta y que el libro intenta retratar en un fresco detallado y anecdótico. Una obra discreta que su gemelo cinematográfico eclipsó pero que aún conserva cierto encanto nostálgico.

“K-Pax” de Gene Brewer

Una singular metáfora sobre la locura como una forma de pensamiento ideal e incluso, de percepción espiritual sobre la realidad. Se trata de una narración extraña, original por su planteamiento pero sobre todo, conmovedora en su forma de analizar la mente humana como una expresión de suprema creatividad. A medio camino entre el argumento espiritual y el psicoanálisis, K-Pax parece recorrer el desigual trayecto de Best Seller hacia una obra mucho más consistente sobre el pensamiento del hombre y sus infinitas distorsiones. Brewer utiliza la figura de Prot —un paciente psiquiátrico que asegura ser un alienígena del Planeta K-Pax— para elaborar una cuidada revisión sobre los tópicos sobre la realidad, lo fantástico y la percepción sobre la consciencia, en un juego de espejos que se sostiene gracias a la inteligencia del planteamiento. Luego de la llegada a la pantalla grande de su versión cinematográfica en el 2001 —protagonizada por Kevin Spacey y Jeff Bridges y bajo la dirección de Iain Softley— el escritor añadió al universo de K-Pax dos secuelas, que completan las reflexiones sobre K-Pax como símbolo de un mundo ideal y las reflexiones de Prot sobre la naturaleza del hombre.

“El hotel blanco” de D. H. Thomas

Con toda probabilidad, lo más sorprendente de la trama es su narrativa circular, que parece englobar varias dimensiones de tiempo y percepción unidas a través de la percepción del psicoanálisis como pieza angular de la historia que intenta contar. El escritor D. H. Thomas no sólo logra ensamblar una novela creíble a través del recurso de ensamblar todo tipo de piezas y escenas que a primera vista parecen no calzar sino que además, logra elaborar una serie de profundas visiones sobre lo onírico, la locura, los terrores e ideales de la mente humana que sorprende por su belleza. Como obra de compleja lectura que es, se trata sin duda de una percepción durísima sobre la conciencia humana y las múltiples maneras como puede percibirse así misma.

“American Psycho” de Bret Easton Ellis:

El tema de la ultraviolencia, la psicopatía en estado puro y el asesinato suele tocarse siempre más o menos de la misma manera: se analiza el comportamiento como una aberración de origen y se insiste en la responsabilidad moral de la condena. No obstante Easton Ellis no se detiene en la culpa social y cultural, sino que reflexiona sobre el asesinato y la violencia como un producto cultural. Tal vez por ese motivo, el argumento de la novela levantó resquemores: Patrick Bateman, un joven ejecutivo a la última moda no es un asesino corriente. Conoce a la perfección como hay que vestirse, cuales son los lugares donde paladear frenesí del inmediatismo, la música que hay que escuchar, los difusos valores culturales que debe seguir, si desea pertenecer al privilegiado rebaño idiosincrático al que pertenece. También es un asesino en serie que viola, tortura y mata a sus víctimas. Una combinación dual casi ideal para lo que se considera la psicopatía en estado puro.

No es de extrañar que causara sensación en su momento. La descripción de los crímenes es cruda y sin concesiones. Y es que Easton Ellis le da nueva voz a un viejo temor: la muerte sin rostro, la violencia de guante blanco. ¿Se trata la violencia de una forma de locura? Easton Ellis lo analiza desde la percepción del dolor y la angustia existencial, pero sobre todo desde una perspectiva que se toca poco: La sociedad -la soledad existencialista, el anonimato global —que engendra sus propios monstruos.

“Un paseo solitario” de Gul Y. Davis

Dolorosísima y conmovedora, la novela es una visión descarnada sobre la vida en las instituciones psiquiátricas y también de algo más sutil: el alineamiento y soledad que sufre el paciente psiquiátrico recluido. Alejada del sentimentalismo y sobre todo, basada en una reflexión crítica y madura sobre el sufrimiento psiquiátrico, la novela es un contundente alegato sobre la noción sobre los trastornos psiquiátricos y sus consecuencias inmediatas. Un relato construido sobre la dureza, que describe un sistema psiquiátrico que atenta contra la libertad individual y finalmente, la dignidad en un intento de comprender los alcances de la mente humana como expresión intelectual.

“El curioso incidente del perro a medianoche” de Mark Haddon

Una historia curiosísima sobre los alcances de la imaginación y la capacidad de la mente humana para comprenderse así misma. Con una prosa rápida y fluida, la historia narra la visión y perspectiva de un joven con síndrome de Asperger y sobre todo, esa dimensión de la realidad que el trastorno le brinda, alejada de clichés, estereotipos y sobre todo, lugares comunes. Una noción profunda sobre la manera como percibimos el mundo y sobre todo, las múltiples interpretaciones que esa percepción puede tener.

“La soledad de los números primos” de Paolo Giordano

Se trata de una poderosa alegoría a la soledad, el aislamiento y el dolor emocional. Una narración sobre lo esencial que sostiene la manera que comprendemos la realidad y la angustia emocional que puede engendrar una ruptura —real o imaginaria— con lo que creemos indispensable en nuestra vida. Contada en paralelo desde el punto de vista de dos personajes contradictorios, la novela avanza entre la percepción del amor, la identidad y el dolor como una elegía a las pequeños trastornos cotidianos. Un prodigio de buen hacer literario combinada con una conmovedora visión sobre el sufrimiento, la angustia mental y algo más sutil, relacionado con la amargura de la existencia herida por la monotonía.

“Hacia el amanecer” de Michael Greenberg

Construída desde la perspectiva de un meditado relato sobre la locura y los límites de la cordura, Hacia el amanecer es una descripción detallada sobre lo que su autor llama “el paso hacia el descontrol mental” de su hija de quince años. No sólo es una novela que asume el trastorno psiquiátrico como una condición mental que devasta los cimientos de lo que consideramos realidad, sino que además, medita sobre sus implicaciones en la percepción de lo que consideramos real y lo que no, como forma de asumir nuestra identidad. Una crónica sobre la demencia como un espacio entre dos conclusiones contrarias de nuestra visión sobre el mundo.

Una lista corta —y además incompleta, sin duda— sobre la mirada de la literatura sobre la locura. Sin embargo, es también un recorrido sobre lo que consideramos real y lo que no puede no serlo. La frágil naturaleza de nuestro pensamiento y cómo comprendemos el mundo que nos rodea.

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