¿Cuántos años tienes?

Puedes decírmelo si quieres. O no. Pero en serio me gustaría saber el origen de aquella extraña regla que dice que preguntarle su edad a una mujer es de mala educación.

La edad de las mujeres (y por qué se oculta o se instala en un número después de cierta fecha) no es algo que se discute hace poco. Si han leído a Oscar Wilde se habrán topado con frases como esta:

“One should never trust a woman who tells one her real age. A woman who would tell one that would tell one anything.” / “Uno nunca debe confiar en una mujer que diga su verdadera edad. Una mujer que le diga eso le dirá cualquier cosa.”

Y pensar que todavía existen personas que opinan como alguien que vivió a finales de 1800. ¡Bah!

Hay quienes piensan que el admitir nuestra verdadera edad puede cambiar la percepción que los demás tienen sobre nosotros, específicamente sobre nuestra belleza. Las mujeres nos enfrentamos a mayores críticas con el paso del tiempo: “ya no vas a poder tener hijos”, “ya se te notan las arrugas”, “ningún hombre quiere casarse con alguien de X años” (sociedad heteronormativa dando sus opiniones), “ya no eres una chamaquita”, y con cada frase, parecen tallar en piedra que envejecer, es mas parecido a una maldición que a una dicha. A diferencia de los hombres, a los que con el paso de los años, se les considera interesantes, profundos, y vaya usted a saber que otros adjetivos, como si de repente las arrugas les confirieran (solo a ellos) una especie de envejecimiento socialmente aceptado.

Si bien hay culturas en las que envejecer es celebrado y no tiene una carga negativa -o muy poca-, es en Occidente en donde se pone mas presión en la frase “hay que mantenerse jóven”, y con ello podemos apreciar un desfile de miles de productos antiarrugas, pastillas, vitaminas, colágenos, bótox, cirugías, que prometen juventud ¿eterna?, lo dudo.

“Mientras la sociedad mantenga el mito de la juventud, la invisibilidad de las mujeres mayores y las privaciones en el mercado del amor, por el hecho de ser mayores, las personas se verán impelidas a la negoción de su edad, como una cuestión de supervivencia personal.” - Anna Freixas, Nos envejecen las ideas, no el cuerpo.

A mi todavía me parece curioso que cuando alguien me pregunta mi edad, e inmediatamente respondo (con la verdad), alguien más apunta por allá en el fondo: ¡eso nunca se dice!, ¡¿POR QUÉ?!, realmente nos hacemos un favor siendo honestas. Nada de tener que andar sacando cuentas raras, recordando si a una persona le dijimos nuestra edad real o la inventada. Si alguien piensa que nos vemos mas jóvenes, bien, si piensa que nos vemos mayores, no debería ser tomado como algo negativo, hay gente muy mala a la hora de atinarle a la edad. En serio. A mi me han dicho que me veo mayor, que me veo menor, que me veo de mi edad. Estoy a unas semanas de cumplir 30 y no me asusta. 30 años. He tenido la dicha de poder respirar y ser parte de este mundo durante 10,935 días.

Tengo amigas que a los 17 estaban preocupadas por llegar a la mayoría de edad, otras que dicen que al llegar a los 30 van a dejar de decir cuantos años tienes, algunas simplemente se rehusan a decir su verdadera fecha de nacimiento, y si, cada quien es libre de mentir, de inventar, de omitir, pero no deberíamos tener tanto miedo de aceptar que el tiempo pasa, y por el contrario sentirnos orgullosas de ello.

El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente. -Susan Sontag

Es obvio que ser bombardeadas por publicidad, por revistas, por películas, por estándares de belleza que en algunos casos llegan a ser ridículos, no ayuda. Pero podemos ir superando ese miedo colectivo de sumar años a nuestra vida, y hablar al respecto puede ser un muy buen primer paso. Este video de Amy Schumer, es una forma de dar voz a algunas actrices sobre los estándares que Hollywood y la industria de la televisión tienen sobre la edad de las mujeres:

Last F**ckable Day.

Entonces, ¿cuántos años tienes?