Cuando me decidí a crecer…

Todos pasamos por ese momento de reflexión sobre nosotros mismos.

Es ese momento en que nos paramos a pensar que es lo que estamos haciendo y por qué. A mí me pasó, y me sigue pasando. Si se lo cuento a todo el mundo, pensarían que soy una boluda, por eso me lo guardo para mí. Llegué a una etapa de mi vida en donde todos cambiaron, no solo yo. La gente que conocía ya no era la misma y eso conllevó a conocer personas nuevas. Lo que a su vez, me llevó a conocerme más a mí misma. Con personas nuevas en mi vida yo cambié. Siempre pensé que en mi pasado solo me dedicaba a conocer gente que no valía la pena. Gente inútil.

Con el paso del tiempo (un año y pico), descubrí que ya no soy la que era. Y nunca lo voy a volver a ser. Descubrí facetas de mí que nunca me hubiera imaginado, descubrí que me gusta reflexionar por horas, pensar en mi futuro y planear mi vida. Antes eso no se me pasaba por la cabeza nunca. No es que haya hecho un cambio rotundo en toda mi vida, nada de eso. Solo que yo siento que crecí, y no solo eso, maduré. Ya no me interesan las cosas que antes amaba con mi vida, esas cosas las remplacé por otras muchas mejores. Y a partir de ese cambio que hubo en mí, conocí otra yo.

No sé por qué me pasa que veo a los demás y a veces siento que a algunos todavía no les llegó ese cambio por el que pasé yo. Pero lo recomiendo, porque a veces descubrir otra faceta de uno mismo es lo mejor. Ojalá todos descubran otro “yo” en ellos mismos. Me supongo que en el camino de sus vidas cada uno va a encontrarse con eso.

El punto es que crecí, y no me lo dijo nadie, yo misma me di cuenta que no soy la que era. Y me encanta así.

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