Cuanto más necesito dormir, más admiro a mi tía

Este año tomé decisiones que van cambiando hasta ahora mi vida para bien.

  • Cambiar de lugar de trabajo.
  • Estudiar una segunda carrera universitaria.
  • Titularme (Esto sigue en Stand By, con toda la esperanza del mundo inicio en septiembre.)
  • Arriesgarme.
  • No dejar la música.

El trajín de estudiar y trabajar nuevamente, esta vez me está golpeando con fuerza. Es TOTALMENTE diferente de cuando tenía 20 años, siendo que en ese entonces trabajaba en un estudio fotográfico por las mañanas y por las noches ya estaba en el último ciclo de la carrera.

Por momentos, la cantidad de trabajos es tan saturante, que tiendo a desfallecer, a dormir pocas horas — a veces ninguna —, que me detengo a pensar…

  • ¿Está bien esta saturación?
  • ¿Estoy haciendo lo correcto?
  • ¿Me servirá realmente el volver a estudiar?
Módulos con tinta china, a mano. terminado a las 5:35 am un lunes.

Este tipo de dudas me asaltan cuando ando ya con la vista nublada y un dolor de cabeza impresionante haciendo trabajos como este.

Aún así, cada vez que siento que quiero flaquear, pienso en mi tía (hermana de mi mamá) y en todo lo que ella logró hacer, sola.

Cada vez que me asalta la idea de dejar todo, de descansar, de solo conformarme. De quizá, tomar una pausa de medio año, pienso en esta mujer que día a día se levantaba a trabajar, para más tarde dirigirse a la universidad a estudiar de noche, y finalmente volver agotada a casa, para seguir con sus labores de madre, a cargo de 2 niños que estaban en etapa escolar y que la necesitaban para ayudarla en tareas y en mil cosas más.

Ella es el tipo de persona que yo admiro, que a pesar de tener un montón de presión, de cansancio… no permitió que nada la amilanase.

Ella me demuestra que con esfuerzo todo se va encaminando.

Al pensar en mi tía, no puedo evitar pensar en mí misma, en como el miedo a los cambios modificaron ciertas facetas de mí. Hace poco encontré una foto de mi infancia y un comentario me hizo pensar… ¿En qué momento deje de confiar en mí? ¿En qué momento dejé de sentir que podía hacer todo lo que me propusiera? ¿En qué momento el mundo se volvió tan grande y yo… tan pequeña?

Solía decir que el mundo sería mío, que yo marcaría mi camino y que pase lo que pase sería grande. Sería feliz.

No tenia miedo.
No habían obstáculos.
No habían peros.

Ahora caigo en cuenta que había dejado de ser yo… hasta ahora.
Pero volví a encontrar la fuerza que necesitaba, a través de mi tía.

Ahora, cada vez que tengo sueño, cada vez que mi cuerpo no da más, o cada vez que alguien me hace el siguiente comentario — que es a menudo — “pero ya estás trabajando, ¿por qué vuelves a estudiar?”

Simplemente pienso — o digo:
Porque no quiero conformarme.
Porque no quiero límites.
Porque quiero crecer.

Porque quiero ser grande y ser feliz.


Pd. Actualmente mi tía vive en EE.UU, felizmente casada y con mis 3 primos. Y a pesar de que podría darse el gusto de “descansar y disfrutar la vida” acaba de terminar una maestría hace poco. (¡Felicidades!)

Gracias tía, por todo lo que me has enseñado y por animarme a ser mejor persona cada día. Eres mi segunda mamá. Te quiero.

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