Cuidado: personas tóxicas a la vista


Podría asegurar que todos conocemos aunque sea una persona tóxica. ¿Quién no conoce a una persona cargada de malas intenciones y dispuesta a todo con tal de contaminar tu ambiente y espacio? Creo que estaremos de acuerdo en decir que todos conocemos a alguien así. Hace días tuve la ocasión de leer Mala gente y esto me llevo a pensar en esta entrada. La gente mala o personas tóxicas son una realidad, pero primero, ¿qué es realmente una persona tóxica? ¿Quién califica para ser una persona tóxica?

Definir a una persona repleta de malas intenciones puede ser o no complicado, depende de manera directa de los observador que lleguemos a ser. Las características frecuentemente van acompañadas de malos tratos, poca consideración por sus semejantes y un empeño sin igual de imponer siempre sus condiciones. Hay que reconocer que todos podemos tener pensamientos tóxicos en algunos puntos de la vida (somos seres humanos con virtudes y defectos), sin embargo, un pensamiento malo no implica que te quedes estacionado en la agenda de hacer infeliz a quienes te rodean. La persona tóxica esta de turno las 24 horas del día y los 7 días de la semana para hacerse sentir «jorobar» la paciencia, el ánimo y las buenas energías de su objetivo en cuestión.

La persona mala o tóxica siempre hondea una bandera fácil de reconocer: la incertidumbre hacia otras personas.

Entonces, hay que aceptar que esto existe, es real y puede convertirse en un verdadero problema sino lo controlamos a tiempo. No podemos desaparecer a las personas que están en esta condición pero si tenemos la gran oportunidad de hacer algo. Aquí te dejo 5 recomendaciones para mantener a raya a ese «criminal» de malas intenciones:

  1. Evita en la medida de lo posible revelar detalles de tu vida a esa persona. Recuerda que la información es poder.
  2. Puedes aplicar una dosis fuerte de indiferencia aún cuando por dentro estés sintiendo los efectos de su toxicidad.
  3. Trata de colocar en perspectiva la situación y busca una solución a situaciones que te puedan afectar. Por ejemplo: evita el silencio o se tú quien tome las riendas de la conversación. Vuelca tu ingenio en un mar de preguntas de tal manera que no quedes expuesta (o) a esa persona. No te dejes abrumar.
  4. Cambia el escenario: si estás visitando lugares donde abundan las personas malas, toca mudarse de sitio. Es por el propio bien y hasta que logres dominar sin problemas cómo estar cerca de esas personas y no terminar intoxicado. Aléjate, juega inteligente.
  5. No te ahogues en un vaso de agua. Evalúa que tanta importancia tiene esta persona y de ser necesario retírate con dignidad y regresa luego… Vuelve cuando seas capaz de hablar y soportar el ambiente.

Hay que comprender que esto no se logra de una semana a otra, requiere práctica, se necesita empeño y valentía y lo más valioso es imperante que tu quieras estar en el otro bando… es decir el bando de la gente positiva.

Pensado para llegar a esas personas que quieren marcar la indiferencia siempre y de la mejor manera. Haz un stop irreversible a las personas tóxicas.

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