Curiosidad sobre creatividad

Cómo conquistar tu estrés creativo.


En su prolífica vida, Isaac Asimov escribió cerca de 500 libros sobre temas que van desde sus amadas series de ciencia ficción, pasando por una obra en dos volúmenes explicando la literatura compilada de William Shakespeare, hasta una guía para el lector de la Biblia.

Sin embargo, cada vez que se le preguntaba cual era su libro favorito, a menudo bromeaba: «el último que he escrito». Él no era un científico, o un teólogo, o un crítico literario. Era simplemente un escritor con una curiosidad increíble para las ideas.

Recientemente, el MIT Technology Review publicó un ensayo largamente olvidado escrito por Asimov en 1959 sobre el proceso creativo y cómo la gente consigue nuevas ideas [ENG].

El artículo nos ofrece una vistazo a la diferencia, a menudo ignorada, entre la creatividad y la innovación.

«Las grandes ideas en todas las épocas han surgido de gente que no estaba pagada por tener grandes ideas, sino que eran pagados para ser profesores, funcionarios de patentes u oficiales de bajo rango, o que no se les pagaba. Las grandes ideas surgieron como temas secundarios. Sentir culpa por no justificar el salario al no tener grandes ideas es la forma más segura, me parece, de no tener grandes ideas más tarde»

Hoy en día hay una gran cantidad de personas que tienen la creatividad como una responsabilidad de trabajo. Se llaman directores creativos, o diseñadores, o simplemente «creativos» — una designación aleatoria que la industria de la publicidad aplica habitualmente para separar a aquellos a quienes se les permite desarrollar ideas y a quienes no.

Todas estas barreras artificiales alrededor de la creatividad la hacen ver como un objetivo en sí misma. A veces creemos que todos nuestros problemas se arreglarían si fuésemos más creativos.

Lamentablemente, esta lógica es errónea.

Más creatividad a menudo sólo conduce a más ruido. Las tormentas de ideas generan docenas de ideas no realizadas. La facilidad de la auto-publicación conduce a la omnipresencia de libros que balbucean sin sentido. Todo en nombre de una ingenua búsqueda de una mayor creatividad.

¿Y si nos enfocamos en enseñar y celebrar la curiosidad?

Cuando se le preguntó una vez al reconocido chef y pionero de alimentos, Ferran Adrià, que le gusta desayunar, su respuesta fue simple: «Me gusta comer una fruta diferente cada día del mes».

Imagínate si pudieses hacer esto con las ideas.

Parte de ser curioso es hacer preguntas para conocer más del mundo, incluso si ese conocimiento no parece tener utilidad inmediata. En otras palabras, la curiosidad significa buscar y adquirir conocimiento inútil.

Las personas curiosas guardan ideas de la misma manera que los viajeros acumulan millas — recompensas momentáneas para ser utilizadas después — . Los patrones que vinculan estas ideas a menudo surgen solamente con el tiempo y la contemplación reflexiva.

La verdadera clave para la innovación puede estar menos en la teatralidad de las sesiones de ideas con pizarras blancas, y más en la simple elección de abrazar nuestra propia curiosidad en esos momentos cuando es más fácil olvidarla. ¿Cúal es la mejor manera de hacer esto?

✓ Consumir «medios inteligentes»

Lamentablemente estamos rodeados de «medios de comunicación no inteligentes», incluyendo los reality shows en los que gente desagradable hace cosas desagradables (a veces en islas y otras en nuestros patios traseros). Aunque son generalmente entretenidos, los medios de comunicación no inteligentes alientan la pasividad en vez de la curiosidad. La curiosidad se desarrolla mejor al consumir medios de comunicación «inteligentes» como un documental corto o una inspiradora charla de 17 minutos de TED.com.

✓ Ser empáticos con las revistas

La curiosidad surge cuando vemos el mundo a través de los ojos de otras personas, incluso si es incómodo. Generalmente uso revistas de nicho para aprender sobre temas poco familiares. Con solo entrar en la sección de revistas de las librerías, o visitando www.magazines.com, podemos encontrar varias opciones. Revistas como The Progressive Farmer, Model Railroader, y House Beautiful. Revisando las historias, los anuncios publicitarios y las fotografías en cada uno hacen más para sacarte de tu mundo que cualquier otra actividad rápida y fácil.

Nosotros, como personas somos curiosos por naturaleza. A veces, abrazar esa curiosidad puede pasar a segundo plano en nuestra búsqueda de ser más creativos. Si esa culpa creativa surge, debemos aprender a dar un paso atrás. Tomar una revista al azar o comprar una fruta que nunca has probado. Aprende a hacer preguntas en vez de responderlas. Y elige siempre ser curioso.


Extracto del nuevo libro más vendido en el Wall Street Journal Non-Obvious: How To Think Different, Curate Ideas & Predict The Future de Rohit Bhargava, publicado por Ideapress.

Disponible para para la compra en Amazon y Barnes & Noble.

Rohit Bhargava es un seguidor de tendencias y autor de cinco best sellers sobre cómo crear marcas más humanas y organizaciones menos impersonales. El resultado anual de su recolección de ideas y su curiosidad es su reporte «Tendencias no-obvias» que presenta 15 nuevas tendencias que cambian cómo compramos, vendemos o creemos algo — y que ha sido descargado y leído más de medio millón de veces.

Fotografía principal: topgold via photopin cc