De Director a Cajero — ¿Hacía dónde te llevarán tus sueños?

“Tu vida es un privilegio”.

Ocupar el cargo de Director, y trabajar mano a mano con los jóvenes, había sido una meta que me había propuesto seis años atrás, cuando descubrí el mundo del servicio público y la rabia que me provocaba la simulación de quienes habían ocupado el cargo antes.

Después de colaborar en la fundación del Departamento de Educación, mi nombramiento al frente de los jóvenes, lo acepté sin miedo, y con un gran sentido de urgencia, quedaba poco tiempo para que concluyera la administración, y mi trabajo de raíz, para fortalecer el asociacionismo entre los jóvenes era primordial.

Por primera vez, se pudo establecer el dialogo en una misma mesa, entre los jóvenes representantes de asociaciones como: SÉLIDER, AIESEC, PATRONATO PRO EDUCACIÓN, BOMBEROS, CRUZ ROJA, RUEDA VERDE, GREEN PRIDE, PICSYD, SOCIEDAD DE ALUMNOS DE UNIVERSIDAD DE OCCIDENTE, UNIVAFU, TEC MILENIO, TECNOLÓGICO DE LOS MOCHIS, UAS, INSUN, ITESUM, UNIV. DE LOS MOCHIS, UPES, BOY SCOUTS, GRUPOS RELIGIOSOS, Y PARTIDOS POLITICOS COMO MOVIMIENTO CIUDADANO, PAN Y PRI.

Lo anterior dio origen a la RED MUNICIPAL DE GRUPOS Y ASOCIACIONES JUVENILES DEL MUNICIPIO DE AHOME, a quienes se les tomó protesta. (Una iniciativa real, pura, valiosa de la que lamento que no se le esté dado el debido seguimiento).

Junto con ellos, lanzamos entre todos el ENCUENTRO MUNICIPAL DE JÓVENES LÍDERES, con dos conferenciantes de primer nivel, Indira Kempis, una chava luchadora social en Monterrey, que les demostró que trabajar con éxito en iniciativas ciudadanas es posible. También invitamos a Saúl Ruiz, un orador magistral, quien fue presidente municipal a los 23 años, les dejó una huella imborrable sobre fe, amor y pasión por servir a la patria.

Fue un evento íntimo, reservado, sin acarreados, sembrando en el corazón de los presentes la firme convicción de que SÍ SE PUEDE.

Entregamos el PREMIO MUNICIPAL DE LA JUVENTUD por sexta ocasión, en un ejercicio con una participación sin precedente. En el último año de la administración anterior, se había presentado sólo un currículum en la categoría cívico-social. Para la sexta entrega, tuvimos que realizar una eliminatoria tal, que se llamó a tres de los concursantes a entrevista con el jurado, ya que resultaba muy difícil otorgar un ganador. Nunca habían participado tantos en esa categoría y de ¡qué nivel!

El jurado decidió darle el reconocimiento a la entonces presidenta de la Sociedad de Alumnos de la UdeO, Natalie Soto, y dos menciones honoríficas: una para el coordinador de SÉLIDER en Los Mochis, Fernando Frías, quien recientemente llevó a cabo su primer congreso estatal, y el otro para Enrique Ruiz, quien ahora es Director de Atención a la Juventud, mi sucesor.

Todos los jóvenes que vivieron de cerca los pocos meses de mi gestión, pudieron darse cuenta de la pasión con la que desempeñábamos nuestra comisión. Los lunes eran días esperados por todos, eran nuestras reuniones. Establecíamos las bases para impulsar políticas públicas para el beneficio de toda la comunidad juvenil del municipio.

Además de eso, dimos mucho apoyo a Jóvenes en Impulso: estudiantes y no estudiantes, emprendedores y empleados, con capacitación, becas, apoyos económicos, en especie. De los más gratos recuerdos, llegan a mi mente los jóvenes científicos que mandamos a Emiratos Árabes Unidos, Inglaterra, Brasil, Holanda, entre otros países. Gestionamos apoyo para mejorar la infraestructura educativa a nivel medio superior, un tema al que otras administraciones no se atrevían, por poner un ejemplo: las majestuosas techumbres en CETMAR de Topolobampo y CBTIS 43. Entre muchas, muchas acciones más, algunas cuya inversión ni siquiera era dinero, sino VOLUNTAD.

En mi experiencia, aprendí que todo es posible. Si te dicen “no hay presupuesto para apoyos”, exígelo, dinero hay. Y cuando se trata de EDUCACIÓN, no debemos escatimar.

El 31 de diciembre de 2013, convoqué a una reunión, para hacer entrega simbólica de las oficinas a quien me relevaría en el cargo de Director de Atención a la Juventud por los siguientes tres años. Mi breve periodo de 8 meses, había terminado.


Siempre estaré agradecido a quienes me brindaron la oportunidad de conocer el servicio público, primero, a Gabriela Castellanos, Directora de Juventud en la administración priista de Esteban Valenzuela, quien me invitó a trabajar en la dependencia gracias a mi trabajo con los jóvenes, tanto en la vida universitaria como laboral. Posteriormente, el panista Zenén Xóchihua, un presidente municipal que no le importó que yo viniera de una administración de otro partido. Capitalizó mi potencial y me invitó para continuar trabajando por la educación y por los jóvenes. ¡Gracias!


La mejor herencia que me dejó el servicio público, es que reafirmé mi vocación por la EDUCACIÓN, la EDUCACIÓN DE CALIDAD.

Con el Embajador de México en República Checa.

Concluí mi Maestría en Educación. Me apasioné del tema. Me fui a Países Bajos y Alemania, de los primeros lugares en educación a nivel mundial. Viaje por República Checa, en donde me tomé un café para hablar sobre educación con Pablo Macedo, el embajador de México; estuve en Bélgica, Eslovaquia, Austria, España, Portugal.

También quería conocer lo que era vivir con menos educación, y viaje a Marruecos, con 33% de analfabetismo.


En Marruecos fui invitado a una velada con lugareños en la terraza de un hostal. En ese país el alcohol es ilegal, así que bajo una gran nube de hashis, escuchaba a los jóvenes marroquíes cantar. Aún escucho sus guitarras y sus cantos árabes. Sublime.

Estos chicos marroquíes, me inspiraron para volver a México con un gran proyecto..

Entre canción y canción, platicaba con Levi, mi amigo húngaro que conocí en el autobús de Tanger a Chefchaouen. La conversación con Levi fue una revelación.

Confirmé que es en México donde quiero vivir. Y visualicé lo que seguía para mi: Se llamará “Centro Tulúm”.

Lo puedo ver, lo puedo oler, lo puedo palpar.


Ahora vivo en Playa del Carmen. Mi dieta es vegana. Mi transporte es una bicicleta. Estoy prieto como un carbón. Todos los días estoy frente al Mar Caribe. Sigo siendo profesor universitario, una actividad que realizo desde hace 10 años. Estoy por formalizar la fundación de la ONG: “Jóvenes en Impulso”, sin ninguna pretensión partidista, ni de lucro.

Ya hice los primeros esfuerzos para encaminar mi proyecto, he hablado con periodistas, funcionarios, directores de escuelas, tanto de Playa, como de Tulúm y Cozumel. El escenario no es sencillo. Hay mucho, mucho por hacer. EXCLAMA sigue pendiente.

Mientras tanto, para ganarme la vida, me desempeño como cajero en el Club de Playa “El Sombrero”.

Si, soy cajero.

Y aquí, entre margaritas, tequila sunrise, mis compañeros de trabajo, el deep house que ambienta mis mañanas, y los cientos de extranjeros que se paran frente a mi todo el tiempo para charlar… mi vida sigue.

Mi sueño se construye.

Aquí, todos los días sigo aprendiendo. Estoy canalizándome, conociéndome mejor. Vivir aislado ha sacado lo peor y lo mejor de mi. Este episodio de mi vida, en éste club, solo es una etapa de transición.


La vista desde El Sombrero, Beach Club. Sencillamente Inspirador.

Cuando me siento triste, cuando me pregunto si arriesgarlo todo vale la pena. Levanto mi vista hasta donde el azul turquesa se funde con el azul celeste y recuerdo que, aunque me va costar más de lo que pensé. No voy a abandonar mis sueños.

Al menos, los tengo. Eso me hace feliz.

“Mijo, tu vida es un privilegio”. — Me dijo Aimé.

Y sí. La vida es un privilegio.

¿Hasta donde te llevarán tus sueños?


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