¿De qué tiene la culpa Yoko Ono?

John Lennon y Yoko Ono se conocieron en 1966 y, desde entonces, la artista japonesa se convirtió en el personaje más controvertido de la historia de la beatlemanía. Así como existe una pugna por el papel de «quinto Beatle» y unas veces se otorga ese título a su productor, George Martin, otras a su manager Brian Epstein e incluso a su road manager y amigo del alma Neill Aspinall o al técnico de sonido de EMI Geoff Emerick… El premio al personaje más «odiado» y criticado siempre se lo ha llevado Yoko Ono. De una manera completamente injusta. Desmontemos el mito:

Artista conceptual

Si, John y Yoko no se conocieron hasta 1966. Y ella ni siquiera sabía quién era él. O sí, pero me la imagino reaccionando ante Lennon como haría cualquier artista conceptual hoy en día ante uno de los Gemeliers: Con rechazo y cierta antipatía por la cultura de masas a la que representaban Los Beatles por entonces. Y ahora. Es más, dicen que en el que primero se interesó la japonesa fue en Paul McCartney que por entonces debía andar soltero después de que Jane Asher le mandara a la porra… por machista, entre otras cosas. Bueno, vale. Por ser un hombre norteño chapado a la antigua que no llevaba bien la carrera profesional de su novia.

A lo que vamos, para noviembre de 1966 Yoko ya era una reconocida artista conceptual que destacaba dentro del grupo vanguardista y dadaísta Fluxus. Resumiendo mucho, este grupo jugaba a darle una vuelta de tuerca a la realidad. Parte de su producción versaba en torno a la música, de manera que para ellos tocar un piano era destrozarlo haciendo un ruido ensordecedor y hacer música con un vinilo era rayarlo con el mayor estruendo posible. Dieron conciertos y todo, oiga, en los que se dedicaban a pegar los gritos esos por los que tanto se ha criticado a Yoko posteriormente.

Mucho antes de conocer a John Lennon, Yoko Ono realizó la que para mí es su mejor obra: Cut Piece. Una performance en la que la artista permanece inmóvil en el escenario con unas tijeras a su lado mientras que el público va pasando y corta trozos de su ropa. El simbolismo de esta acción es expresar la confianza de la japonesa en el género humano, dándoles la posibilidad de agredirla y un arma para hacerlo. Pero también poner de manifiesto lo que corroboró el resultado, que los participantes cada vez iban aumentando el nivel de violencia y humillación sobre ella. Como podéis ver, un tema de mucha actualidad. Está considerada una de las mejores performances de la historia, por cierto. Por no mencionar que Yoko ya había grabado «canciones» al estilo de Fluxus y había realizado vídeos experimentales antes de conocer a Lennon.

¿Oportunista?

Está claro que para Yoko Ono era más un problema que una ventaja mantener una relación con el icono adolescente de la época, eso le restaría credibilidad en los círculos del postureo neoyorkino donde ella se movía. Y para los que la acusan de ir a por su dinero, unos apuntes biográficos: Su padre, Eisuke Ono, era un banquero japonés de familia aristocrática. De hecho, emparentado con samurais. Yoko se crió entre Japón y Estados Unidos. Sufrió los estragos de la Segunda Guerra Mundial en el país nipón, durante la cual su familia tuvo que refugiarse de los bombardeos aliados en un búnker. Dicen, por cierto, que durante uno de esos bombardeos escribió un poema que sería después la base de la letra de Imagine. Y no lo dice cualquiera, el propio Paul McCartney ha hablado sobre ello en algunas entrevistas. Por otro lado recordemos que la artista conoció al músico en un momento de su vida en el que exponía en las galerías más exclusivas de Nueva York. Así que no, no parece que Yoko Ono necesitara el dinero de John Lennon.

Kyoko

¿Os suena ese nombre? Es el de la hija mayor de Yoko Ono, nacida de su matrimonio con Anthony Cox. Con el prisma del siglo XXI podríamos decir que el tipo era un maltratador de libro, que controlaba la carrera de la japonesa y se lucró ampliamente de la misma. Pero como estamos hablando de los años 60 esos temas sonaban, nunca mejor dicho, a chino. En medio de la batalla por la custodia de Kyoko, Anthony la secuestró. Yoko apenas pudo tener contacto con su hija hasta finales del siglo XX. Aunque nunca la dejó de buscar y contó con la ayuda de John durante su matrimonio. ¿Imagináis lo doloroso que tuvo que ser todo eso para la artista? Parece que una vez que Kyoko se hizo mayor, y con mucho esfuerzo por parte de Yoko y Sean, lograron restablecer cierta relación familiar.

La separación de Los Beatles

La madre del cordero, aquello de lo que todo el mundo culpa a Yoko Ono. ¿Qué fan de Los Beatles, o simplemente persona cabal, puede creer que la explicación es tan simple? Los motivos reales los saben ellos cuatro, nadie más, pero sin duda los desencuentros comenzaron en las sesiones de grabación del álbum The Beatles, más conocido como álbum blanco. Vuelvo a resumir mucho las situaciones para no hacer un texto larguísimo. George Harrison estaba hasta las narices de no poder meter más que una canción por disco. Y es que estaba en estado de gracia creativo. Tanto es así que tras la separación del grupo «vomitó» el mejor álbum (a mi parecer)de un Beatle en solitario, All things must pass. Por otro lado poca gente sabe que el elemento más indispensable para la existencia de Los Beatles era Ringo Starr. Actuaba como pegamento entre sus compañeros, sí, pero también era el que ponía grandes dosis de realidad, el que juzgaba las composiciones que traían sus compañeros, etc. Y cómo no le tendrían de harto en las sesiones del álbum blanco que cogió y se piró a su casa. Pongámonos en contexto. Estamos hablando de tíos que en 1970 no tenían todavía 30 años y llevaban más de 10 viéndose las caras hasta para ir al baño. Tíos que eran unos artistas descomunales y que lejos de actuar desde el ego trabajaban como un monstruo de cuatro cabezas, perfectamente coordinados. Eso no es eterno. Es como en los grupos de amigos cuando empiezan a echarse novia, tener hijos, responsabilidades de adulto… Algunos de esos grupos se adaptan pero otros se alejan. Como eso pero súmale pertenecer al grupo de chicos más famoso del mundo.

Hablando de parejas. Me parece pueril culpabilizar a la pareja de alguien de sus decisiones, sobre todo profesionales. Pero si tuviéramos que analizar la influencia del entorno sobre cada unos de Los Beatles está claro que habría que hablar de Yoko Ono. ¡Claro que instalar una cama para que la japonesa pudiera estar en el estudio durante las sesiones de grabación tuvo que ser irritante para el resto! O simplemente tenerla sentada junto a Lennon todo el día, callada, con esa cara de intensa que ella ponía. Lo que no se cuenta es que quien la llevaba, obviamente, era John Lennon. Que, como me dijo un amigo hace no mucho, probablemente Lennon se sirvió de su relación con Yoko para romper con muchas cosas con las que quería romper. Para avanzar, para ser más él mismo. Cosa que me parece genial porque una relación debe servirnos para crecer como personas, no para mutilar nuestra personalidad y frustrarnos. Gracias a la influencia de Yoko hizo cosas, sí, como reconocer que fue un cabrón con Cynthia Lennon, a la que pegó, y disculparse públicamente. Pero no separarse de Los Beatles.

Pero hablemos de Lee Eastman. ¿Les suena el nombre? Pues era el padre de Linda Eastman, después conocida como Linda McCartney. En 1969 se lió en Apple la marimorena porque mientras que Paul intentaba que Lee llevara todos los asuntos de Los Beatles, los otros tres preferían a Allen Klein como su manager por su experiencia (porque había trabajado con los Rolling, entre otras cosas). Así que ahí tenemos otro punto de fricción que nada tiene que ver con Yoko Ono. Las sesiones de grabación de los dos últimos discos, por todos estos motivos, fueron infernales. Especialmente las de Let it be, como bien reflejan las grabaciones que se realizaron para la película documental del mismo nombre. Película que todavía hoy está bloqueada para su comercialización porque las decisiones sobre Los Beatles se toman por mayoría absoluta de 4 votos a favor y (se dice) McCartney se opone. Tampoco se le ha pasado al beatle nunca el enfado que se pilló al escuchar la producción de Phil Spector de ese disco…

El legado de John Lennon

Si algo caracterizó el trabajo conjunto de John y Yoko es una palabra, PAZ. Por y para la paz ha seguido trabajando Yoko Ono todos estos años, con innumerables campañas y acciones. Incluso después de que su marido, John Lennon, fuera asesinado cuando caminaba junto a ella. Incluso después de que este muriera en sus brazos ha seguido creyendo en el género humano y en que un mundo en paz es posible. Por eso el monumento a la memoria de Lennon es un monumento por la paz, un haz de luz situado en Reikiavik que visita cada año coincidiendo con el aniversario del nacimiento del beatle. Se la critica por la herencia recibida, ¿por qué? ¿Qué debía haber hecho con el dinero que dejó John Lennon entonces? También he leído críticas estos años por la utilización de las canciones de John Lennon, por ejemplo en publicidad. Vale. Hagamos una prueba simple. Poned este anuncio a alguien que tengáis cerca y que no sea muy fan de Los Beatles, a ver si reconoce la canción. Pero después de ver el anuncio de Nike ya sabrá, por siempre, que es Instant Karma de John Lennon. Igual no ha sido tan mala idea permitir que se usara para publicidad.

El fin de semana perdido de John Lennon

Vamos a ver. Nos ponemos otra vez en situación. Es 1973, John y Yoko deciden separarse y Lennon se pira durante 19 meses a vivir vida de soltero junto con May Pang, asistente personal de la pareja. Pensemos que ahí Lennon tenía 33 años y Yoko 40. El Beatle venía de vivir muchos años a tope y luego meterse en una relación muy intensa. Algunas fuentes, y la propia May Pang, aseguran que fue Yoko quien les dijo que se fueran y vivieran su amor. Y eso es lo más moderno que te puedas echar a la cara incluso hoy. Probablemente Ono entendió que nadie puede satisfacer todas las necesidades de otro alguien durante toda su vida y que aquello era algo que Lennon necesitaba hacer. Puede que en otros momentos de su relación necesitara también ella mantener una relación con otra persona y no nos hayamos enterado jamás. A saber. Lo que está claro es que tenían una relación muy madura y moderna, basada en la seguridad y el empoderamiento mutuo. Tanto es así que John Lennon decidió retirarse temporalmente de la música para ejercer como «amo de casa» y participar activamente en la crianza con apego de su hijo Sean. ¿En serio no os suena muy a siglo XXI todo esto? ¿Y no os parece maravillosa una mujer que en los años 70 tenga tal seguridad en sí misma como para actuar así? Otro día hablamos, si acaso, del Lost weekend, de cómo comenzó, cómo terminó y cómo Paul McCartney medió para que John volviera con Yoko. Tanto no se odiarían Paul y la japonesa entonces, ¿no? Pues eso.

Yes, I’m a witch

Si de algo tiene la culpa realmente Yoko Ono es de poseer una mente generosa, preclara y altamente creativa. ¿Cómo, de otro modo, se le iba a ocurrir sacar en 2007 un disco de versiones de sus propios temas llamado «Sí, soy una bruja»? Cogió todo ese «odio cósmico» lanzado injustamente durante décadas por miles de fans y lo transformó en arte. Riéndose, para empezar, de sí misma. Pensadlo, ¡sacó el disco en 2007! ¿Os imagináis estar durante 40 años aguantando burlas e insultos en todo el globo terráqueo y después sacar un disco ironizando sobre ello? Venga ya, hasta Chenoa se hubiera puesto de nuevo el chándal antes.

Total, amigos, que por todos estos motivos burdamente expuestos doña Ono lo mínimo que merece es que cuando penséis en ella se os escape una sonrisilla en lugar de soltar bilis a diestro y siniestro. Aunque sea al recordar esta maravillosa actuación junto a Lady Gaga con la que os obsequio. Sean felices, sean Yoko Ono: