Desmantelar I

Fotografía de Anja Buhrer

El amor embadurnó de barcos ardiendo silenciosamente mi piel y mi lengua. Haciendo que ríos y canales trajesen naves dibujadas con mano temblorosa a pluma, esas tardes en que la lluvia atravesaba las jarcias, aquel velamen suplementario y los cascos artillados de galeones heridos por asesinos bucaneros. No había piratas románticos.

Se quebró entonces la rueda de apoyo, y girando la cabeza hacia atrás sintió la primera punzada, ya no había frialdad. La campana de cristal destapó al actor que protegía y el guión por fin acabó. Tan sólo el silencio antes de recibir el golpe, ya no habría algo que hiciera de pared, ahora todo lo siguiente era intranquilidad y el sosiego desaparecía, para jamás retenerlo ni siquiera como concepto, podía ser ya atravesado por ese sentimiento que provoca no poder asir más amor que el que un día se te dio.


Publicado originalmente en elhpc.blogspot.com.es.