“Deuce”, no “Juice”

1:32 am empiezo este nuevo post. Segundo día del Abierto de Australia 2016. Es la madrugada de lunes para martes. Más que impactarme la cantidad de horas que nos lleva Australia, me sorprende ver el gran nivel de Rafael Nadal una vez más. Actual número cinco del mundo, tiene una potencia única y su juego aún es impresionante. Sin duda lo que más me convenció de quedarme hasta esta hora ha sido ver, minutos antes del partido, un corte de su conferencia de prensa en la que señala que el 2015 no fue un mal año, ¡si quedó quinto del mundo y sólo hay cuatro jugadores mejor posicionados! Gran gesto, como mencionan los comentaristas de ESPN, hacia el resto de jugadores, que soñarían con ser quintos, o parte del top ten, o de los veinte mejores… o de los cien.

Al frente hoy tiene a Fernando Verdasco, gran zurdo que pude ver en vivo en Lima cuando España ganó a Perú en su estreno en el Grupo Mundial en el 2008. Fue un momento mágico para todos, pues pese a la derrota, pudimos ver en vivo el enorme juego de tenistas top como Nicolás Almagro, Tommy Robredo, Feliciano López y el mencionado Verdasco. Todos públicamente soñábamos con hacer algún punto, pero en el fondo además con que vengan el Rafa Nadal, David Ferrer, Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero, los cuatro primeros españoles del momento. La paliza hubiera sido mayor aún (la serie quedó 5–0), pero si era casi fijo perderíamos, al menos nos podríamos dar el gusto de ver a cuatro jugadores de entre los 15 mejores del mundo. Y al gran Rafa por supuesto, ¡qué nivel el de España por tanto tiempo! Años antes la dupla mortal era Moyá y Corretja. Qué jugadores. Y por ahí andaban Bruguera, Albert Costa, Berasategui

Y si empecé a caer en nombres “antiguos” del tenis, fue porque hoy acabé de leer la biografía oficial de Guga Kuerten. Ver su libro en una librería de Botafogo fue uno de los momentos picos de mi reciente viaje a Río de Janeiro. Me comí el libro en muy pocos días, porque en sus páginas no solo conocía la historia de Guga, sino que rememoraba además mi infancia y adolescencia. Cada episodio que narraba, casi lo puedo recordar. En 1997, algunos de sus primeros partidos en Roland Garros los vi mientras me alistaba para ir al colegio. Tenía 13 años y era la primera vez que podía ver el Grand Slam francés en cable. Nos habíamos puesto cable en casa hacia fines de setiembre de 1996. El primer torneo que recuerdo haber visto casi completo fue Stuttgart, en esa época uno de los “Super 9”, hoy los “Masters 1000”. Y fue ahí donde me hice fanático absoluto de Boris Becker. Ya tenía un póster suyo, pero no lo había visto jugar realmente. Algo similar a lo que le pasaba a Guga y su hermano Rafa con sus pósters de Bjorn Borg o McEnroe, a quienes no habían visto jugar, pero a quienes admiraban desde niños. Mi primer póster del gran Boris vino en una revista francesa que mi hermano me regaló (un tío se la había dado, creo). No entendía nada pero me contentaba con ver las fotos. Era de 1992 creo. Veía en el ranking de las últimas páginas a Jaime Yzaga y me daba tanto orgullo que un peruano esté en el ranking de una revista francesa. Y en 1996 pude ver por fin a Boris Becker y quedé impactado con su juego de saque y volea. Ese año fue impresionante descubrir vía cable lo descomunal que era el tennis. Vi religiosamente cada torneo hasta fin de año. Reservaba el televisor cada viernes para no perderme el ATP Tour Magazine de ESPN. Tenía un par de cassettes donde grababa cada episodio y los veía luego, una y otra vez. Me sabía todos los jugadores, veía cómo evolucionaba el ranking, quiénes subían y quiénes bajaban.

Por eso me gustó tanto leer el libro de Guga. En los capítulos referentes a sus tres campeonatos en Francia, incluyen un cuadro de los 128 jugadores de 1997, 2000 y 2001. Al verlos, este 2016, rememoro cada historia que recuerdo en torno a los jugadores que reconozco. Veo cómo algunos no están en los tres torneos, cómo entran nuevos en 2001, como Roddick o Fernando Gonzáles. Veo la gran rivalidad de Guga con Kafelnikov, otro de mis jugadores favoritos por mucho tiempo. Recuerdo como los años entre el 2000 y 2004 fueron de muchos cambios en el liderato de la ATP: Guga, Ferrero, Roddick, Norman, Safin, Moyá… y Hewitt.

¿Por qué señalo a Hewitt de este grupo? Nunca fue uno de mis favoritos ni me llamó mucho la atención. Solo hoy sé que tiene la misma edad de Federer por ejemplo. Pero no sabía había sido tan marcado por lesiones y, pese a ello es muy respetado y valorado por el circuito, fans y la prensa. Mi primer recuerdo de Hewitt fue en algún torneo de la gira americana previa al USOpen, creo que del 1997. No lo tengo claro, solo que entró un jugador muy joven, con la gorra para atrás, y pensé “este es de los nuevos”, es decir no de los clásicos con los que empecé a ver tenis en serio solo un año antes: Becker, Sampras, Ferreira, Krajiceck, Chang,Muster, Kafelnikov, Agassi… Un año después estaría yo en Iquitos, jugando por primera vez en canchas duras, nunca tan buenas como en las que jugaba Hewitt cuando lo vi por primera vez en la televisión.

Hoy a las 3am de Perú, Hewitt empieza su último torneo de Australia, el último campeonato que disputará en su carrera. Y ver cómo culmina el ciclo de un jugador que vi casi en sus inicios, me hacer entender que a veces, cuando vemos documentales, entrevistas u otros del deporte, no estamos viendo solo las historias de estos personajes, sino nuestras propias historias, las historias de quiénes éramos entonces.

Como cuando se retiró Klinsmann, mi primer gran ídolo del fútbol, o Tarzán Puyol, quien se convirtió en mi referente tras el mundial de Corea-Japón 2002. O como cuando mi hermano me enseñó una foto con Luis Enrique, hoy entrenador del Barza, a quien “descubrimos” cuando yo tenía 9 y mi hermano 7, en la casa de mis abuelos viendo la final de Barcelona 1992. Como cuando hoy pienso en Hewitt de 1997 y lo relaciono a mí mismo en Iquitos 1998, y entonces pienso en mis vacaciones de 1993 también en Iquitos, cuando jugaba con una raqueta Pro Kennex prestada de mi padrino, porque yo aún usaba una raqueta de madera de mi mamá, pues querían estar convencidos que realmente jugaría tennis seguido antes de invertir en una raqueta moderna.

Mientras escribo esto juega aún Nadal con Verdasco. Un Nadal a quien vi por primera vez en la final de la Copa Davis del 2004, mientras me cambiaba para ir a la universidad y me preguntaba “¿quién es este que juega sin mangas?”, el mismo al que vi luego ganar el torneo de Costa de Sauípe en Brasil, el mismo año que nos fuimos con mi familia a vivir en Brasília.

No sé por qué de pronto recuerdo cuando con un amigo del colegio, veíamos a su hermano y sus amigos jugar tenis en Chosica , y cada vez que decían “Deuce”, nos reíamos remedándolos en voz baja pero cambiando la palabra por “Juice”. De chico veía cualquier partido, en la televisión o en el club.

Ahora mismo el 4to set de Nadal vs. Verdasco se va a tie break. Creo amerita dejar todo para verlo. Y cuando recuerde este partido en algunos años, me acordaré seguro haber estado tratando de cerrar este post para poder ver el partido. En un rato más, a ver a Hewitt. Ojalá no se despida en el partido de hoy y dure un poco más su historia. Y la mía.