Diseño con escritura al frente

Todo buen trabajo creativo empieza con un buen guión…

Artículo original de: Jonas Downey


Una manera rápida de medir la madurez de un diseñador es el observar que es lo que hacen cuando comienzan un nuevo proyecto. Diseñadores inexpertos por lo general se dejan seducir por herramientas nuevas y los resultados rápidos, así que brincan directamente al Photoshop y empiezan a jugar explorando layouts y estilos. Diseñadores con experiencia saben que esto puede ser un distractor, así que empiezan por hacer investigación o bocetar en papel a cambio.

Bocetar es un buen comienzo, pero antes de comenzar a bocetar, empiezo a escribir. El escribir primero tiene muchas ventajas, independientemente del proyecto en el que estés trabajando. Aquí hay algunos ejemplos.

Ejemplo 1: Estás haciendo un sitio web simple, y tu cliente no tiene nada de contenido textual (o «copy»).

¡Excelente! Aquí hay una oportunidad de escribirlo. Omite los lorem ipsum y empieza a contar la historia de tu cliente. ¿Qué hay de especial acerca de este cliente? ¿Qué problemas están tratando de resolver al hacer este sitio web? ¿Cómo puede explicar esas ideas a la gente que visita el sitio? ¿Y por qué a tus visitantes les ha de importar?

Responder a estas preguntas requiere que tengas un gran entendimiento. No puedes escribir nada si no conoces tu sujeto. Estarás forzado a aprender mucho acerca del negocio de tu cliente, su historia, y su audiencia. Tener esta información hará mas clara tu visión del proyecto en general.

Ejemplo 2: Estás haciendo un sitio web, y el cliente te proporcionó un «copy» para empezar.

¡Excelente! No empieces a diseñar nada aún. Ponte el sombrero de editor y comienza a pensar de manera crítica. ¿Está el texto ordenado de manera correcta? ¿Tiene un tono de voz adecuado? ¿Es muy largo o muy corto? ¿Es ideal para la web? ¿Puedes partirlo en páginas separadas y mantener la coherencia? ¿Qué sigue faltando?

Es muy probable que el escrito que te fue proporcionado sea un poco vago. Sé honesto y propón cambios de copy antes de que te adentres más en el diseño. No tengas miedo de hacer una reescritura completa — trata la escritura como parte del diseño, no solo como un elemento dentro de la página.

Ejemplo 3: Estás desarrollando una aplicación o elementos de una interfaz.

En ese caso, es muy probable que estés diseñando «affordances» — comunicando acciones que el usuario puede tomar. Estas pueden tomar forma de copy explicativo, alertas, botones, etiquetas, mensajes de error, etc.

¡Excelente! Salta a tu editor de texto. Escribe tantas variaciones como puedas. Es fácil bosquejar interfaces básicas en texto, así:

¿Estás seguro que quieres borrar ese archivo?
[ Sí, estoy seguro ] [ Olvídalo ]
Borrar este archivo lo eliminará de manera permanente. ¿Estás seguro?
[ Sí, elimínalo ] [ No, cancela ]

Y no tengas miedo de divertirte un poco con ello:

Ese archivo desaparecerá por completo y jamás será encontrado. ¿Quieres seguir?
[ De hecho, polvo al polvo y así ] [ No, no puedo dejarlo ir ]

Ejemplo 4: Estás elaborando un poster cargado de gráficos que casi no tiene escrito en sí.

¡Excelente! Escribe lo piensas que estas tratando de lograr. Tómate 5 o 10 minutos en ello. Las notas están únicamente para ayudarte a despejar tu cabeza y resolver que hacer.

Poner la escritura primero mejora tus posibilidades de triunfo en el producto final. Es buena practica, y hace el resto de tu trabajo mucho más fácil.


Ahora, ¿cómo se ve el proceso creativo en general? He encontrado que funciona bien de esta manera:

  • Tómate tiempo escribiendo hasta que estés contento con tu primer borrador.
  • Bosqueja las ideas visuales en papel.
  • Abre tu herramienta de software de elección y explora la estética: colores, tipografías, imágenes, y estilos.
  • Ponlo todo en conjunto y prueba diferentes layouts y acomodos.
  • Continúa editando hasta que veas todo en su contexto.

Obviamente ese orden exacto no es siempre adecuado para todos los proyectos. ¡No hay manera correcta de hacer la cosas! Pero seguir este proceso general ayuda a garantizar que estés poniendo los caballos antes que las carretas y que estás en el camino correcto.