Donald, el sueño americano

Estados Unidos siempre ha estado en guerra, y no me refiero a las de sangre y muerte, sino a una peor: contra su propio ego. Donald ha ganado porque «la minoría popular» así lo decidió (59,18 millones de votos para «la Hillary» y 59,09 para «Trump») pero esa minoría popular republicana representa una crisis de identidad que se pone en contra de la evolución de su cultura… de su sociedad; porque sí, serán muy «primermundistas» pero ya me dirás tú que tiene de evolución el racismo, la intolerancia y todas esas ideas «hitlerianas» de las que padecen poco menos de la mitad de esos estadounidenses que creen en la democracia.

Donald representa las razones por las que se crearon las guerras; la falta de humildad, la esclavitud, la nula integración de razas, la exclusión de ideologías y creencias que harían mas rica y basta su cultura. Es la negación a la paz, la imposición del materialismo como forma de vida.

Pero tampoco hay que ser unos ingenuos; ¿Que confianza inspiraba «la Hillary»? Es decir, no parecía tener un plan, más bien una demócrata de derecha… fue una sensación bastante extraña. Y más complejo que eso: el miedo sembrado en la comunidad de EE. UU. desde inicios del presente siglo, para comprender bien lo que pasó hay que tener claro que las elecciones no son un tema solo del 2016.

Donald ha ganado porque lleva como bandera el odio reprimido de EE. UU., las voces se han hecho escuchar y han puesto a un empresario con códigos nucleares, la maquinaría política completa a su favor y uno de los sistemas de espionaje más inteligentes y poderosos del planeta a su disposición.

Las personas a las que representa (todavía) Obama son esa (poco más) mitad de ciudadanos que se rehúsan a seguir con doctrinas del siglo pasado e ideologías de generaciones de esclavitud y guerra como forma de vida, personas que han aceptado que el éxito de una comunidad esta en la tolerancia y la educación.

Pero esto no es todo, por que hay rebeldía y levantamiento; hay quienes se niegan rotundamente a que Donald los represente y ejecute con tranquilidad todos estos esos planes maquiavélicos. Y la lucha de EE. UU. contra su propio ego comienza más salvaje que nunca.

Esa revolución social «salpicará de sangre» al mundo y definitivamente hará que EE. UU. pierda poder y credibilidad. Siento que se convertirán en «el China de América» queriendo protegerse de «la maldad exterior» solo para terminar aislándose de la maravilla del mundo. Y su odio los consumirá si así lo desean.

El sueño americano no desaparece, se modifica… y la lucha lo definirá.