Ediciones en 2015, en España, de más álbumes ilustrados «clásicos» (y 2)

Esta segunda selección contiene diez libros originalmente publicados en las décadas centrales del siglo XX, unos claramente para lectores pequeños y otros más complejos.

Igual que en la primera descarté algunos que son fundamentales, editados en los últimos años —como el extraordinario Nonsense, que no es un álbum pero ha dado lugar a muchísimos álbumes posteriores, o el imprescindible Pequeño Azul y Pequeño Amarillo, he hecho lo mismo en esta —dejando de lado, por ejemplo, álbumes básicos como Un día de nieve o La Filarmónica se viste— para limitarme a varios que han sido publicados en el año 2015.

Como en la selección previa, en algunos casos se trata de la primera edición en España; en otros son reediciones más cuidadas que las primeras o reediciones sin más. De modo particular, merecen aplausos y el mayor agradecimiento aquellas editoriales que publican, por primera vez en nuestro país, algunos libros históricamente fundamentales o que lo hacen con la calidad que merecen y no tuvieron en ediciones anteriores.

1964. El árbol generoso, Shel Silverstein. Libro, de sentimientos más bien adultos, que ha llegado al mercado español con una traducción diferente a la de una edición venezolana previa. Los dos protagonistas son un árbol y un niño y la historia cuenta cómo, según el niño va creciendo, el árbol está dispuesto siempre a darle lo que le pide: hojas, manzanas, sombra… Las ilustraciones, características del autor, son unos sencillos pero expresivos dibujos a plumilla. La historia, que ha suscitado muchos debates, puede leerse de distintos modos: positivamente, irónicamente, amablemente…

1963. Un conejo feliz, Richard Scarry y Ole Risom. Recuperación de un álbum para pequeños de uno de los ilustradores más populares del siglo XX. Un conejo llamado Nicolás habla de su vida en un bosque durante varias estaciones. Las ilustraciones, que se basan en un dibujo detallista de calidad, están bien compuestas, tienen mucho colorido y un tono dulce que se puede llamar disneyano. Todo resulta simpático y tranquilizador pues nada inquieta lo más mínimo a Nicolás.

1968. El paseo del elefante, Hirotaka Nakano. Relato acumulativo para prelectores, de esos que parecen fáciles de construir. En él se cuenta un paseo de varios animales. Su atractivo se basa en la claridad compositiva, en que las figuras son graciosas, el hilo conductor está claro, y el tono es amable.

1970. La cocina de noche, Maurice Sendak. El pequeño Mickey es transportado en sueños a una cocina y a una ciudad donde los tamaños de las cosas cambian y todo puede suceder. Relato imaginativo que tiene mucho de viaje al inconsciente, al lugar «donde se cocinan los sueños», y que rememora visualmente la obra de Winsor McCay. De nuevo estamos ante un álbum con el que se sienten cómodos los adultos: por su contenido y por sus muchas referencias al Brooklyn de la infancia del autor y al cine de los años treinta y cuarenta.

1981. Al otro lado, Maurice Sendak. Así como La cocina de noche sí había sido publicada en España previamente, no así este álbum con el que su autor completó una especie de trilogía que comenzó con Donde viven los monstruos. También este álbum tiene unas componentes argumentales y gráficas que lo hacen una lectura más propia de adultos. Es una historia, inspirada en un cuento de los Grimm, en la que la hermana mayor ha de rescatar a su hermano pequeño de unos gnomos que lo han secuestrado.

1973. ¡Julieta, estate quieta!, Rosemary Wells. Quizá el álbum más popular sobre celos entre hermanos, en este caso de la ratoncita Julieta hacia su hermano pequeño. Las ilustraciones de la autora son de dibujo sencillo y gracioso, y muestran bien el carácter y las reacciones de los personajes. Los textos en castellano, en verso, son también excelentes.

1978. Tragasueños, Annegert Fuschubert y Michael Ende. Uno de esos álbumes sobre las dificultades para dormir: una pequeña princesa se tranquiliza, por fin, gracias a un «erizo de los sueños», Tragasueños, que se alimenta de las pesadillas. Estamos aquí ante un relato convertido en álbum gracias a unas ilustraciones expresionistas luminosas y muy bien compuestas.

1980. Gente, Peter Spier. Sin argumento, con textos sencillos y dibujos ricos, el autor pretende aproximar al lector a la enorme diversidad cultural de nuestro planeta: algunas ilustraciones grandes, con gran riqueza de detalles y multitud de figuras, se complementan con otras pequeñas, donde se ve a gente diversa realizando actividades variadas.

1980. ¿Dónde está Spot?, Eric Hill. Una mamá perra se pasa todo el álbum buscando al pequeño Spot, mirando en todos los sitios de la casa. El juego para el lector es acompañarla levantando tapas, abriendo puertas, descorriendo cortinas, mirando en el interior de los cofres o debajo de las alfombras… Flapbook gracioso, con ilustraciones hechas en colores planos, con figuras de líneas simples, y con una o dos frases por página.

1982. Querido Zoo, Rod Campbell. Como el álbum previo, este también tiene solapas y es ideal para compartir con, o para dar a un niño pequeño que se verá enganchado por el juego «interactivo» que se le propone: desde un zoo, a un niño le envían distintas cajas, cada una con un animal dentro, y van siendo rechazadas por ser demasiado grande (el elefante), demasiado alto (la jirafa), demasiado revoltoso (el mono)… Hasta que, por fin, llega un animal perfecto. Álbum muy eficaz dentro de la categoría de «los primeros libros».