Hace unas noches, después de una discusión absurda con mi esposa, subí a la recámara cual puberto en drama. Me tumbé en la cama boca abajo. Lloré. Me sentí confundido, lo más confundido que me he sentido en la vida.
Nada conectaba con nada. La discusión con mi esposa, entre otras presiones, me dejaron un sabor amargo, una tristeza profunda y debilidad. Después de muchos años, esa noche clamé hacia adentro y le lloré a Dios.
Me sentí confundido al escucharme. Yo, ¿clamando a Dios? Inseguro que estaba, ¿qué pasaba conmigo? No entraba nada en mi razón, solo sentía que mi alma debía llorarle a alguien:
—¿Existes? ¿a quién pido ayuda? estoy cansado de tanto. ¿Acaso existe una estabilidad crediticia? Me siento muy mal, esto es nuevo para mi. ¿Cómo te llamo? ¿Dios, universo, vida, amor, todo? No tengo quince años como para volver a tocar base, ¿o sí? ¿cuántos fondos tengo que tocar? ¿existe un amor fraternal que me cuida, que me espera, que me ama profundamente? ¿puede este temor irse de mi vida? ¿qué pasará conmigo cuando mi corazón deje de latir? ¿a dónde iré cuando muera?
Bajé al primer piso buscando a mi esposa. Olvidé la discusión anterior y le dije:
—Amor, ayúdame. Me siento muy mal, muy confundido, siento todo al mismo tiempo: angustia, dolor, confusión, miedo, tristeza. Hace unos minutos quise rememorar mi nacimiento y sentí un dolor profundo. ¿A qué vine a este mundo de esa manera? No sentía más poder que creer en, y aferrarme al amor de mi madre. ¿Por qué empezar una vida así? ¿lo merecemos? ¿lo merezco? ¿qué manera de inaugurar la vida es esa? y cuando muera ¿quién me va a recibir? ¿qué será de mi? ¿acaso vivir es un regalo que no requiere un nacimiento perfecto ni una muerte perfecta?
Mi esposa era en ese momento, lo más cercano, lo más palpable, lo más divino que tenía. Pensaba que, si me quedaba esperando a que el cielo se abriera, solo caería la lluvia, como siempre, no una respuesta.
—Tierra llamándote. ¡Descalza tus pies y corre! Aterriza. Siémbrate. Deja que el cielo cambie de color y no te pierdas su belleza. Toma tus huevos y siente su calor, asimila tu creatividad. ¿Para qué perder el tiempo analizando el final si el cursor de la vida sigue parpadeando?
Email me when Medium en español publishes stories
